viernes, 18 de marzo de 2016

Los dilemas de un TSJ al servicio de la dictadura



El Tribunal Supremo de Justicia sigue actuando al servicio del régimen.
El problema no es que los magistrados se sientan obligados a pagar favores al poder ejecutivo.
El problema es que en su afán de complacer al gobierno siguen tomando decisiones en contra de la Constitución y las leyes de la República.
¿Hasta donde van a estirar su interpretación jurídica para seguir truncando las facultades Constitucionales de la Asamblea Nacional?
Ayer siguiendo con la misma tradición de servilismo y desafío a las leyes el TSJ le pasó por encima a la AN y declaró la validez de la prórroga al decreto de emergencia económica.
Para el gobierno y el TSJ la Asamblea Nacional es un estorbo cuya actuación hay que disminuir a su mínima expresión.
En esto no hubo sorpresas.
A pesar de esta entrega supina a los interesases del régimen hay quienes piensan que varios magistrados el TSJ están “de toque.”
Hay quienes aseguran que muchas de estas decisiones han sido refrendadas bajo presión.
Se dice incluso que la Presidenta del TSJ en varios casos ha ordenado borrar de las actas los votos salvados de algunos magistrados e incluso destruir las grabaciones.
Todo esto hace pensar que aunque el TSJ hasta ahora venido actuado conforme a la estrategia del golpe continuado esto podría cambiar.
De allí que varios magistrados expresen en privado su inconformidad.
Habrá que esperar cuando hagan circular el proyecto de decisión que protege a Nicolás Maduro en su condición doble de colombiano y venezolano.
Aunque la adornen con citas, referencias y doctrina esa decisión no resistiría el más elemental análisis jurídico.
Y eso lo saben los magistrados que aunque quieren servirle al régimen comienzan a temer por las repercusiones que una decisión de este calibre tendría en sus carreras profesionales.
En la cabeza de algunos magistrados no es igual el peso de la responsabilidad al menoscabar las facultades de la AN que avalar la doble nacionalidad del Presidente de la República.
De todos los exabruptos que haya de aprobar el TSJ ese, particularmente, será definitorio.