jueves, 3 de marzo de 2016

La falta grave del TSJ


Del apuro lo que queda es el cansancio, solían decir.
Y de tanto apuro para amarrarse al poder el régimen y sus secuaces están cansados.
Muy cansados.
Tanto es así que entre apuro y cansancio  los magistrados del TSJ no se dieron cuenta que violaban su propio reglamento al aprobar la sentencia exprés que le trata de limitar las facultades a la Asamblea Nacional.
Pero en esta guerra de poderes declarada ese pequeño detalle no iba a pasar sin novedad para el veterano parlamentario Henry Ramos Allup.
Y así se lo restregó Ramos Allup en la cara a la bancada oficialista en al AN.
Según el reglamento del TSJ la sentencia debió ser firmada por 5 de los 7 magistrados o sea las 2/3 partes de os miembros de la Sala Constitucional.
Pero, para evitar una eventual recusación los magistrados designados de contrabando en diciembre se abstuvieron de firmar la sentencia.
Así se fabrico una sentencia chimba, de pulpería.
Lo importante ahora es que con esta decisión los magistrados de la sala Constitucional del TSJ han cometido una falta grave.
La propia Constitución establece el remedio para las faltas graves de los magistrados del TSJ: La destitución.
Si antes había alguna duda sobre la manera de romper el secuestro del TSJ por parte del régimen ahora el camino esta despejado.
La sentencia chucuta del TSJ es el cuerpo del delito que permitiría a la AN abrir un expediente, enjuiciar y destituir a esos magistrados.
Es posible que el apuro de Calixto Ortega en sacar la sentencia “como sea” le haya abierto, finalmente, a la oposición el camino para destituir al TSJ y restituir el vulnerado estado de derecho.
Veremos.