lunes, 7 de marzo de 2016

FFAA debilitadas no pueden dar un golpe




Es incalculable el daño que Chávez en su momento le hizo a las FFAA al partidizarlas.
Con el pretexto de darle beligerancia y participación en la política nacional las FFAA se han convertido en el brazo armado del partido de turno.
Esta partidización ha creado las condiciones para el surgimiento de grupos y facciones que en su mayoría son del chavismo.
Los criterios para ascender en los rangos no son decoro, destreza y profesionalismo.
En lugar de ello se mide el grado de lealtad personal a una de las tribus mayores que participan el alto gobierno.
Así cuando se habla con oficiales se puede apreciar que aunque todos en público se autodefinen como “chavistas” en realidad son Maduristas, Cabellistas, Rodrigistas y Bernalistas.
No es un secreto que la razón fundamental para dejar a Padrino López al frente del Ministerio de la Defensa es su papel de mediador entre las diferentes facciones.
Para tratar de calmar el malestar entre oficiales y tropa el gobierno ha venido revirtiendo lo que fue una orden impartida desde Diciembre: La salida de oficiales militares de cargos públicos.
La intención del gobierno es regresar estos oficiales a cargos en la administración pública y en empresas como la PDVSA militar para ocuparlos en tareas civiles.
A esto se suma la entrega de prebendas y beneficios que no son accesibles al resto de la población civil como comida, papel higiénico, etc.
Por supuesto, a los Generales, que al día de hoy pasan de 700, no los van a contentar solo con comida y papel higiénico.
Para ellos habrá mas posiciones en el gobierno donde podrán manejar recursos “a discreción” con la habitual garantía de no rendir cuentas a nadie.
Mientras esto ocurre en el seno de las FFAA el deterioro moral es inocultable.
Es alarmante el número de altos oficiales involucrados en casos de tráfico de droga y delitos comunes.
El deterioro interno de las FFAA es perceptible en la calle donde los sondeos de opinión le otorgan a la institución militar un vergonzoso 1% de confianza.
El grado de debilitamiento orgánico y moral de las FFAA y su poca legitimidad en la calle anula cualquier posibilidad de una intervención exitosa del estamento militar en la coyuntura política.
Por eso cada vez que evaluamos la situación política de Venezuela concluimos que contrario a lo que sugieren otros analistas estas FFAA no están en condiciones de dar ningún golpe de estado.
Divididas y desprestigiadas como están estas FFAA tienen su destino irreversiblemente atado al del régimen.