lunes, 22 de febrero de 2016

¿Por que es importante pedir la renuncia de Maduro?


La renuncia es un acto voluntario.
Pero en política no es una decisión personal.
Es más bien una decisión acordada entre factores diversos que controlan o influyen en el funcionario renunciante.
Esto se entiende por las graves implicaciones que puede tener.
En este caso, la renuncia de Nicolás Maduro no sólo trae consigo consecuencias personales para él sino para todo su entorno, para el PSUV y seguramente para la llamada revolución socialista.
En lo personal, renunciar a una función pública, en este caso a la Presidencia de la República, puede ser interpretado como un signo de debilidad política, de incapacidad para resolver la situación concreta y de derrota.
En lo político una renuncia de este calibre podría convertirse en el evento desencadenador de cambios en el gobierno y en el país.
Cambios que no necesariamente tendrían ventajas para los actores políticos.
Una renuncia de Maduro a la Presidencia, por ejemplo, iniciaría un inevitable proceso de renovación interna en el PSUV.
Debate muy poco deseado por la cúpula si al mismo tiempo tienen que ocuparse del desplome de la revolución.
Sin embargo, en el pasado hemos insistido en las ventajas teóricas tanto para el gobierno como para la oposición de una eventual renuncia de Maduro.
Al gobierno le permitiría controlar todo el proceso de cambio y transición que se genere.
Desde ese punto de vista la renuncia seria vital para proteger lo que queda de la revolución socialista y no perderlo todo.
Para la oposición la renuncia es conveniente, pues le allana el camino y en gran medida le ahorra la tarea de tener que hacer el esfuerzo de construir y ejecutar una fórmula para sacar al presidente.
Estas consideraciones son teóricas e hipotéticas porque en varias oportunidades Nicolás Maduro y los voceros oficialistas han dicho que Maduro no va a renunciar a la Presidencia de la República.
Entonces ¿Por que insistir en su renuncia?
¿Por que seguir pidiendo la renuncia de Nicolás Maduro a sabiendas que el no va a renunciar?
Pedir la renuncia del Presidente de la República tiene un efecto importante, aunque no definitivo, en la política.
La exigencia de la su renuncia permite que diversas fuerzas sociales se activen y se movilicen políticamente para defender la razones de un cambio político.
Cuando no sólo son los partidos opositores sino diversos sectores de la sociedad, que en su conjunto piden la renuncia, esto evidencia una dramática pérdida de legitimidad.
Y la pérdida de legitimidad es lo que puede cambiar en un momento determinado la correlación de fuerzas en la calle  y en las instituciones para activar mecanismos Constitucionales para la destitución o remoción del presidente.
La presión que cada vez aumenta para exigir la salida de Maduro es también una presión sobre los factores políticos y militares que apoyan al régimen.
Estos factores hasta ahora se han cohesionado en torno a la figura de Maduro porque temen, con razón, que serán arrastrados y posiblemente demolidos por inevitables cambios políticos.
Pero estos factores comienzan a sopesar el costo de la perdida de legitimidad del presidente, que lo es también del régimen, cuya crisis amenaza con destruir el todo y sus partes.
En un interés pragmático de supervivencia política estos factores que hoy apoyan al régimen, sobre todo desde adentro (TSJ, CNE, FFAA) podrían cambiar su posición para tratar de salvarse y llegar con vida a una nueva realidad política.
Ya observamos no solo expresiones contundentes de rechazo a Nicolás Maduro en las bases del chavismo.
A esto se suman claras exigencias de renuncia porque lo perciben como el enterrador de la revolución.
Visto así, exigir la renuncia de Nicolás Maduro no es un saludo a la bandera.
No es un acto ocioso de simbolismo político.
Pedir la renuncia de Nicolás Maduro es el argumento que podría servir de nodo para articular una gran alianza que vaya más allá de la MUD, permita incorporar sectores del chavismo y active otros procedimientos mas efectivos para su destitución.
La realidad es que Nicolás Maduro es un Presidente con gran rechazo en el país y en su propio partido.
Aunque no renuncie hoy, sus días en la Presidencia de la República están contados.