lunes, 29 de febrero de 2016

La decisión más importante de la oposición


Es la que justamente tomara esta semana.
¿Cual será finalmente el mecanismo propuesto para salir de Nicolás Maduro?
Desde la decisión en el 2005 cuando la oposición se retiró de las elecciones parlamentarias esta será la decisión más importante que tomara la dirección política de la oposición en estos tiempos.
Las consecuencias de esta decisión se sentirán sin lugar a dudas en los próximos años.
Un error en la valoración de la actual coyuntura política podría dar al traste con los avances democráticos logrados hasta ahora.
Pareciera que la oposición intenta explorar la viabilidad de la enmienda Constitucional y la del referéndum revocatorio sin descartar una combinación de ambas para salir de Maduro.
En ambos casos la ruta esta llena de obstáculos que escapan a la influencia directa de la oposición.
Ambas opciones pueden morir en la sala Constitucional del TSJ.
¿Y luego que?
¿Movilizaciones de calle?
¿Protestas?
Siempre hemos insistido que el mecanismo efectivo y eficiente para tumbar democráticamente al régimen es la calle, la movilización popular y ciudadana combinada con una efectiva acción parlamentaria.
Pero esto debe ser parte de una estrategia integral que saque a la AN de las cuatro paredes del Hemiciclo y la ponga a la cabeza de un gran frente nacional democrático que incluya otras fuerzas y sectores sociales.
Todo parece indicar que la oposición ha decidido concentrar sus esfuerzos en la confrontación jurídico-política desde la AN contra el gobierno.
Y esto esta desmovilizando y desmotivando a la calle que espera con impaciencia en las colas por una dirección política que hasta hoy luce confundida y no dirige la lucha.
La decisión que va a tomar la oposición esta semana debe ser parte de una estrategia de lucha política más amplia, orgánica e integral.
Lo sabremos cuando hagan los anuncios.
Si todo se limita al esfuerzo institucional de recoger las firmas para el revocatorio y/o promover el debate legislativo para la enmienda Constitucional y nada más sabremos entonces que hay metas, pero no estrategia.
Si la propuesta que se apruebe no establece acciones concretas para construir alianzas más allá de los partidos de la MUD para promover el cambio político sabremos que el plan tiene fallas de diseño y puede fracasar.
Si la oposición no logra dibujar un plan B sustentable y alternativo ante la posibilidad de que todo lo planteado se muera en el camino estaremos una vez más en manos de la improvisación y el voluntarismo.
El régimen esta técnicamente caído, pero aun gobierno.
No se le puede subestimar.
En el pasado hemos pagado muy caro el subestimar a Chávez y sus operadores.
Para derrotar a este régimen se requiere de una alianza política amplia que vaya más allá de los partidos de la MUD.
¿Donde están los estudiantes? ¿Donde están los trabajadores? ¿Donde están los periodistas? ¿Donde están los empresarios? ¿Donde están los chavistas disidentes?
Hasta ahora muchos de quienes han sido victimas directas de la represión del régimen están esperando a que la MUD haga su reunión esta semana y decida en nombre del país cual será el mecanismo para sacar a Maduro.
Porque lamentablemente estas fuerzas sociales no son partidos políticos y por esta condición -o falta de la misma- no son parte de la MUD.
Como si todas las respuestas estuviesen en ese conclave.
O como si todos los presentes tuviesen por si solos la capacidad orgánica de movilizar al país.
Hay que decirle a la MUD antes de la reunión de esta semana que no se aísle.
Hay que insistirles en la regla fundamental de la política: Sumar, crecer, avanzar.
Aunque crean que se las saben todas hay que fastidiarlos hasta el cansancio y recordarles: La alianza, la alianza, la alianza.
Lo contrario, tratar de actuar solo en nombre propio e ignorando al país,  solo abrirá paso a mas improvisación y desesperanza ante posibles derrotas.