sábado, 27 de febrero de 2016

La transición NO será posible sin el PSUV y las FANB


Así de sencillo.
El juego de la oposición se tranca cuando se topa con estamentos institucionales controlados por el chavismo.
El TSJ bloqueará cualquier iniciativa, aunque sea legal y Constitucional, para adelantar un cambio de gobierno.
El CNE dirá que hay un cronograma pero no hay dinero para las elecciones.
Las FANB, aunque divididas en cuatro pedazos, seguirán sosteniendo a un régimen que las ha mimado y consentido con prebendas y privilegios.
El PSUV sabe, por supuesto, que desde el momento que abra el cauce para discutir un cambio de gobierno no habrá retorno.
Por eso, aunque haya un sentimiento desesperado por sobrevivir al colapso político en el PSUV se impone la lógica de demorar lo que parece inevitable.
Este año. El próximo o cuando sea.
En algún momento habrá elecciones y la derrota promete ser brutal.
Pero mientras tanto el chavismo en el poder maneja los resortes institucionales para hacer el proceso viable o no.
Y mientras eso sea así, será una realidad inevitable para la oposición.
Pero, ¿acaso hay algún incentivo en el oficialismo para sentarse a conversar con la oposición las condiciones de su propia muerte?
Solo algunos sectores del oficialismo con un horizonte político de 10-15 años y cuya influencia hoy parece muy limitada podrían, eventualmente, sumarse a la tesis de la transición.
Hoy Henry Ramos Allup y Rafael Poleo, dos pesos pesados de la política criolla, asoman lo que seria la apuesta final de la oposición.

En dos artículos diferentes publicados en el Nuevo País de hoy Ramos Allup y Poleo sugieren que la transición democrática solo será posible por la vía de un pacto consensuando con el PSUV y las FANB.
Esto es una realidad cuya validez ya existía antes, durante y después del 6D.
En la actual coyuntura y con la actual correlación de fuerzas la oposición por si sola no tiene la energía suficiente para provocar ese cambio de gobierno que todo el país pareciera querer.
Entonces, abrirse a dialogar sin complejos son sectores chavistas políticos y militares es lo correcto para tratar de cambiar esa correlación de fuerzas y desbloquear la iniciativa de la transición.
Aunque el enfoque parece correcto no viene libre de complicaciones.
Una es el sentido de la oportunidad. ¿Es este el momento adecuado para tener esa conversación con sectores chavistas? ¿O quizás lo fue el 7D luego del abrumador triunfo de la oposición? ¿Esperar a que maduren las condiciones políticas (agudización de la crisis) para ofrecer un esquema de supervivencia al chavismo? Pero ¿Es este el mejor momento para tratar de abordar este tema con facciones que se amarran una a otra para tratar de salvarse?
La otra complicación es quizás la más sensible: Los incentivos. ¿Cual es el incentivo de sectores del PSUV y la FANB para dar un giro con posibles repercusiones suicidas? ¿Cual es la razón para que miembros de otros estamentos tales como el TSJ o el CNE cambien su voto y desbloqueen la propuesta de la enmienda o el revocatorio? ¿Dinero? ¿Seguridad? ¿Inmunidad?
Pareciera casualidad que justamente ayer Leopoldo López publicase un articulo en el Washington Post delineado ideas para la transición política en Venezuela.
Pero una de las propuestas que destaca es que no todos los chavistas incursos en delitos deben pagar por igual. López siguiere que la responsabilidad y el castigo deben ser aplicados a quienes cometieron delitos graves.
Aunque queda en el aire que es un “delito grave” es clara la intención de comenzar a construir un puente político y emocional que le permita a algunos chavistas en el poder cruzar de una posición a otra.
¿El incentivo? Inmunidad. La certeza que a pesar que su conducta es condenable no serán sometidos a procesos judiciales y sus familias no serán acosadas.
Es una conversación privada con gente influyente en el gobierno mas o menos en estos términos: “No chico, lo que tu hiciste es nada comparado con lo de Diosdado Cabello...” por citar un ejemplo.
Por eso desde hace meses altos jerarcas del gobierno, precisamente como Diosdado Cabello, han desarrollado un discurso para curarse en salud: “Camaradas, la derecha no viene solo por mi cabeza. Ellos vienen por las cabezas de todos nosotros.”
Muchos como Diosdado saben que si llegase a ocurrir algún tipo de arreglo entre gobierno y oposición no hay cama a tanta gente.
Habrá sacrificados.
Y hay que decidir quienes serán.
Por eso, para ellos lo mejor es jugar al espíritu de cuerpo o como reiteradamente lo dice Jorge Rodríguez: “Si aquí muere uno morimos todos.”
Si los aspectos de incentivos y distribuían de las culpas se resuelven en negociaciones gobierno-oposición seria posible desbloquear el camino para una transición democrática, bien sea enmienda o revocatorio.
Sera uno u otro dependiendo que ofrezca menos dolor y sacrificio al régimen que agoniza.
Mientras no haya un pacto que incluya al chavismo y cambie la correlación de fuerzas el escenario más probable es que este año no haya ni consulta popular ni elección de gobernadores.
En otras palabras, el régimen sigue debilitado, pero en el poder.
Así las cosas no hay posibilidad de ir hacia adelante o hacia atrás.
Con el juego trancado la única posibilidad es que todo vaya hacia abajo.