domingo, 7 de febrero de 2016

Hay mucho malestar en las FANB




A pesar del férreo control que el régimen ejerce en sus instituciones hay malestar adentro.
En los diferentes niveles del gobierno y en el poder judicial hay preocupación por la incapacidad demostrada del régimen  para manejar la crisis económica y política.
Las FANB no son la excepción.
Por diseño Chávez siempre quiso hacer de las Fuerzas Armadas una institución politizada y deliberante.
Las FANB fueron concebidas como el brazo armado del proyecto político chavistas, además para vacunarse ante algún intento de alzamiento militar.
Este concepto degeneró en la práctica de llevar a militares a cargos públicos sin la obligación de rendir cuentas de sus actos o recursos.
Una suerte de bozal de arepa o pacto implícito de “te pongo ahí para que te llenes los bolsillos y a cambio te quedes tranquilo y no me tumbes.”
Ese sistema más o menos funciono mientras hubo recursos del petróleo.
Hoy a la luz de la crisis económica los recursos se agotaron y con el las prebendas que compraron la lealtad de militares pragmáticos y enchufados.
Ahora hay malestar en los cuarteles.
No todos los militares se preocupan por igual. O por las mismas razones. Esta la preocupación de los altos oficiales enchufados. Pero también esta la de los oficiales medios y la tropa que tienen una dimensión distinta  del problema.
Aunque el malestar de los altos oficiales es genuino, quizás sus razones no lo sean tanto.
Lo que mas le critica al gobierno la alta oficialidad enchufada no es precisamente que haya llevado a la bancarrota al país.
Lo que molesta a estos militares es que la incapacidad del gobierno haya acabado con la gallina de los huevos de oro y con ese maravilloso sistema de llenarse los bolsillos sin tener que dar explicaciones. A nadie.
El malestar de los oficiales medios y tropa es diferente.
Estos militares están atrapados en un conflicto de intereses.
Por una parte perciben la dimensión de la crisis directamente a través de sus familias.
Las familias de estos militares, oficiales medios y tropa, tienen que sufrir al igual que el resto de los venezolanos para hacer largas colas y no conseguir comidas ni medicinas.
Por otra parte están sometidos el principio de obediencia los obliga a seguir las ordenes de superiores por quienes han perdido todo respeto.
Ven con decepción como se ha degradado el honor de la institución militar para convertirla en un antro de corrupción donde los Generales se roban hasta los recursos para la comida de la tropa.
Tropa que lleva más de 3 meses recibiendo barritas de chocolate como ración de comida con el pretexto de que no hay dinero.
Mientras los Generales enchufados siguen recibiendo una buena selección de comida y por supuesto buen escoces.
Hábilmente el ministro Padrino López, quien se maneja mas como político que como militar, ha tratado de ser el catalizador de este malestar.
Padrino López se ha movido para lograr ciertos consensos con las diferentes facciones que operan en el seno de las FANB y convencerles que es mejor seguir apoyando al régimen.
Este consenso es mas un apurado compás de espera que comienza a ceder ante el convencimiento que la caída del régimen esta cerca y podría arrasar a la institución militar y, por supuesto, amenazar los privilegios que estos altos oficiales se resisten a ceder.
Los signos del malestar ya no se pueden ocultar.
Saltan resabiadas como como las chispas de un volcán que esta a punto de estallar.
La reunión de altos oficiales militares el pasado 20 de diciembre con el abogado Hermann Escarra para discutir el llamado pacto de estado fue un evento para liberar un poco las tensiones en el seno de la institución militar.
Se sabe que la semana pasada altos oficiales -¿del alto mando?- contactaron al Presidente de la AN Henry Ramos Allup para conversar sobre la posible renuncia forzada del Presidente Maduro y un eventual gobierno de transición que...no tocara los privilegios de los militares enchufados.
Todo esto recibió el rechazo privado y publico de Ramos Allup.
El mismo régimen que destapó esa caja de pandora al darle beligerancia a los militares hoy retrocede y se retracta.
Forzado por los rumores y el creciente malestar en los cuarteles el gobierno ha instruido a través de Min Defensa a toda la oficialidad y tropa que esta prohibido “murmurar contra las autoridades, leyes, o decretos.”
Una vez mas el gobierno es coherente con su torpeza.
En lugar de atacar las causas del malestar trata de ocultar los síntomas.
Ahora será peor.