lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Qué opciones tiene la MUD?

A la luz de las justificadas críticas a los resultados de las negociaciones entre gobierno y MUD la alianza opositora debe hacer una revisión y balance para calibrar dónde está.

Las críticas llueven desde los “guerreros del teclado”, pasan por gobernadores y alcaldes de la MUD y llegan hasta representantes de la Iglesia Catolica.

Nadie está satisfecho con los resultados del acuerdo gobierno-MUD.

En lugar de desechar las críticas a priori y empeñarse en justificar lo injustificable la MUD debe abordar los cuestionamientos con madurez política y decidir si está en condiciones o no de liderar esta fase de la lucha democratica.

Este análisis no será fácil por la diferencia entre las agendas de los diferentes partidos que integran la alianza, pero no hacerlo sería peor.

En realidad no muchas las opciones que tiene la MUD.

  1. Cambiar al equipo negociador y replantear la estrategia haciendo énfasis en puntos concretos con lapsos perentorios (salida electoral, liberación de presos políticos y ayuda humanitaria).
  2. Seguir adelante con el mismo equipo de negociadores y la misma estrategia para ver que pasa el 6 de diciembre.
  3. Iniciar un proceso de revisión que termine en su reestructuración y la transforme en una gran alianza política y social en lugar de una agrupación meramente electoral.

En cualquier caso, cualquier decisión que tome la MUD debe tener una constante que no se puede obviar: La presión de la calle.

Solo la presión popular, la movilización en la calle de las fuerzas democráticas es la garantía que lo que se discuta y se acuerde en la mesa de negociaciones será efectivamente cumplido.
Abortar la presión de la calle mientras se espera por los resultados del diálogo es por demás ingenuo.

La MUD debe estar sintiendo la presión las mismas bases de los partidos que la integran para actuar y corregir el rumbo.

No atender ese llamado es una invitación a que esas bases, desesperadas como el resto de la sociedad, se levanten y comiencen a buscar otros espacios más eficientes de lucha, más allá de la MUD.