martes, 1 de noviembre de 2016

El salvavidas del diálogo no puede dejar al país naufragando

Está demostrado lo que pretende hacer el régimen con el diálogo.

Ganar tiempo.

Amarrarse al poder mientras las condiciones cambian.

Y quizás, solo si las condiciones cambian, quizás ir algun dia a unas elecciones.

Para el gobierno cada dia que se mantenga en el poder sin elecciones es una victoria.

Por eso el diálogo en sí mismo no es la solución a nada.

Por el contrario, es una trampa que podría traer más desesperanza y frustración.

El diálogo en el marco de una estrategia política más amplia e inclusiva puede lograr lo que parece imposible: que se den las condiciones para que el gobierno entregue el poder.

Pero esto solo sería el resultado de combinar diálogo y calle.

La MUD no puede abandonar la presión de la calle que es el único recurso para avanzar.

Y usar el escenario del diálogo para afinar los detalles.

Se requiere de mucho temple y serenidad para manejar una estrategia que combine sin excesos ambos escenarios.

El ritmo y el avance dependerá en buena medida de la capacidad que tenga la oposición para combinar métodos y estrategias de lucha.

No se puede celebrar por adelantado ni condenar a priori el papel de la MUD en el diálogo.

En las próximas horas se verá si la posición del gobierno es sincera o no.

Y si vale la pena invertirle tiempo y esfuerzos a un diálogo que de otra forma podría servir solo para lanzarle un salvavidas a Nicolás Maduro y dejar al resto del país naufragando.