jueves, 17 de noviembre de 2016

Frio, frio…

En forma deliberada la MUD decidió desmovilizar la protesta de calle para darle una oportunidad al diálogo.

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con esto, pero así fue.

Esta desmovilización ha producido lo que muchos hemos llamado el enfriamiento de la calle.

Esto no quiere decir que como resultado de la pérdida de fe y esperanza la gente súbitamente decida renunciar a la protesta.

Es más bien que la gente al igual que los políticos se vuelve más cínica, o digamos más pragmática.

El razonamiento es más o menos así: “Si nada de lo que hago hoy cambia mi futuro inmediato, mejor esperar a una mejor oportunidad.”

¿Para qué ir a una marcha o demostración pública si no hay certeza que eso cambiará la correlación de fuerzas?

Aquí es donde la MUD ha perdido bastante en términos de credibilidad.

Luego de las marchas y contramarchas con el diálogo y los acuerdos será muy difícil volver a convocar a la calle para ver una manifestación como la de Septiembre.

Este enfriamiento de la calle opera directamente en contra de la MUD cuya única carta de presión contra el régimen es precisamente la calle.

La MUD confía que la crudeza de la crisis social obligará a la gente  a salir en cualquier momento que se le convoque, si las negociaciones fallan.

Sin embargo, hay una pérdida de confianza en la MUD que podría afectar su capacidad para movilizar y promover efectivamente la derrota del régimen.

En lugar de atacar a sus críticos la MUD debería invertir energía para recuperar la confianza de quienes hoy la ponen al mismo nivel del gobierno en términos de credibilidad.

Frio, frio...