sábado, 26 de noviembre de 2016

¿Luchar y esperar hasta el 2018?

Freddy Guevara discretamente lo dijo.

Henry Ramos Allup lo acaba de confirmar.

Sería una tragedia espantosa que el gobierno llegara al 2018.

Ellos que están en el corazón del dialogo saben porque lo dicen.

No hay Revocatorio y el gobierno trancó todas las salidas democráticas.

En otras palabras lo que dicen Guevara y Ramos Allup es que la estrategia de la MUD no ha sido exitosa, “por ahora.”

Hay malestar y desesperanza en la calle.

No solo por la impotencia en remover democráticamente al régimen.

Es la desesperación de un país que sucumbe en ruinas y donde todo, absolutamente todo colapsa.

Si las cosas siguen como hasta ahora, sin mayores cambios, se podría decir que en teoría nos separan más o menos 24 meses de la próxima elección presidencial.

Hipotéticamente sería la próxima oportunidad para cambiar democráticamente  de gobierno.

Si todo sigue igual la probabilidades son que la ley de la inercia política favorezca a la oposición y su candidato triunfe en esas elecciones.

Pero en Venezuela 24 meses son como la suma de 24 eternidades multiplicadas por 100.

Es demasiado esperar de un país que cada dia amanece a punto de ebullición.

Por eso se dice que los tiempos de la calle no son los mismos de los políticos.

El gobierno y la MUD podrían coincidir en un pacto implícito para esperar hasta el 2018 y ver que pasa.

El gobierno seguirá en el desmadre de siempre dejando en suspenso la decisión de finalmente ir o no a esas elecciones si el panorama no le favorece.

La oposición hará lo suyo para tratar de mantener movilizada la calle y viva la esperanza electoral hasta el 2018.

No tiene otra opción.

Desde esa óptica tendría sentido para ambos bandos esperar y luchar hasta el 2018.

Eso podría funcionar si la gente no se amotina antes en las calles.

O si el colapso económico no derriba al gobierno.

O si no se atraviesa un golpe militar.