miércoles, 2 de noviembre de 2016

Para derrotar al regimen se requiere de una linea recta

Por las razones que sean suspender la marcha del 3 de noviembre es un error.

La movilización de calle es esencial para energizar la lucha por la democracia.

Al suspender la marcha del 3N se introduce un peligroso elemento de enfriamiento que lleva a la desmovilización de la sociedad.

Para dar muestras de buena voluntad la oposición ha podido desviar la marcha y no llevarla a Miraflores.

Pero suspender envía un mensaje confuso y quizá equivocado a un pueblo que espera liderazgo y dirección.

Más confusión aún cuando sin explicar exactamente lo que se habló lo que se logró en el preacuerdo la MUD anuncia que si no se cumplen con las peticiones para el 11 de noviembre se retira del diálogo.

La MUD asume que todos sabemos de qué se tratan esos acuerdos, pero no es así.

Suspender la marcha del 3N es aceptar el engañoso encuadre que el gobierno hace de la situación: Diálogo o protesta.

Como si una cosa excluye a la otra.

Y por debajo de la mesa criminalizando y tamizando la única opción real que tiene la sociedad para lograr un cambio político.

Además agrega otro elemento más de confrontación en la frágil alianza de la oposición.

La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos.

Para derrotar al régimen y tomar el poder se requiere justamente de una línea recta.

El zigzagueo puede demorar los cambios o detenerlos para siempre.