viernes, 8 de enero de 2016

Venezuela se desembruja del fetichismo chavista




Quizás fue un error táctico difundir las imágenes del presidente de la Asamblea Nacional ordenando la remoción de los afiches de Chávez de los predios de la Asamblea.
El día anterior habíamos comentado como un acierto la remoción de estas imágenes del seno del hemiciclo. Y escribimos con énfasis “sin un solo disparo.”
La veneración fetichista que el régimen ha impuesto alrededor de la figura de Chávez es una realidad. No se puede ignorar.
Hay quienes aun creen ciegamente que el fracaso económico del gobierno de Maduro es un hecho aislado e inconexo con las políticas de Chávez. Y los dirigentes chavistas alimentan esta ignorancia para mantener vivo el mito.
La razón por la cual pensamos, aunque no estemos totalmente convencidos de ello, que ordenar públicamente la remoción de estas imágenes fue un error es porque agrega otro elemento de distracción al ya empantanado ambiente político nacional.
Esta acción parece obsequiarle un segundo aire a un régimen que esta técnicamente caído y que ahora abraza su suerte al mito de Chávez.
Pero el fondo del asunto resulta inobjetable. Esas imágenes, ambas, la de Chávez y la versión chavista de Bolívar, había que sacarlas del recinto de la Asamblea Nacional.
Y eso no es revanchismo. Ni irrespeto a los símbolos patrios.
Es devolverle la majestad historia a la sede del poder legislativo que ha sido ultrajada por el gobierno en los últimos años.
La parte del video que convenientemente no difunde VTV es cuando Henry Ramos ordena que se cambien las imágenes maquilladas de El Libertador por la imagen clásica, la que ha sido respetada por todos los venezolanos por cientos de año.
De todas formas esas imágenes había que removerlas. Aun con el riesgo de darle un segundo aire al gobierno que ahora se moviliza para denunciar el hecho como un sacrilegio a la sacrosanta memoria del Comandante eterno y hasta usa a las Fuerzas Armadas en su campaña.
Es irónico que mientras hay hambre en el país el gobierno anuncie que gastara millones de bolívares en imprimir más fotos de Chávez. Calículos indican que un salario mínimo podría pagar dos pendones de Chávez. 
La imagen de Chávez nunca será un símbolo patrio. Para lograr esa entidad tendría que ser aceptada consensualmente en el tiempo por los venezolanos.
Hoy esa imagen y su significado son rechazados por la mayoría. Y con ese rechazo, para despecho de los sacerdotes del culto chavista, nunca llegara al panteón nacional.
Que Chávez tenga el lugar que le corresponda en la historia. Pero no será esa imagen de semidiós, mas grande incuso que Bolívar, que el gobierno quiere crearle en calidad de Comandante eterno que aun gobierna desde el mas allá.
El desembrujo del fetichismo chavista es parte del inevitable proceso de sincerarnos políticamente y no comenzó precisamente el 6 de Enero de 2016.
La experiencia colectiva de exorcismo político comenzó un  mes antes, el 6 de diciembre de 2015, cuando millones de chavistas decidieron romper sus vínculos con el régimen y con ello dejar tranquila  en el mas allá la figura del Comandante eterno mientras ellos aquí se ocupaban de las colas mundanas para conseguir comida.-