viernes, 15 de enero de 2016

El segundo round: Gana la oposición, pierde el gobierno




La puja entre gobierno y oposición se ha desarrollado desde el 4 de enero con dos rounds de confrontaciones y una emblemática escaramuza.
El primer round fue la pelea para hacer valer la representación de los 3 diputados de Amazonas. A sabiendas  de no contar con la fuerza jurídico-institucional (hoy en manos del gobierno) la oposición anunció que defendería hasta el final la incorporación de los 3 diputados impugnados por el PSUV.
La decisión del TSJ declarando el desacato de la AN obligo a la oposición a dar marcha atrás en una confrontación cuyo resultado estaba anunciado.
Desde el punto de vista institucional el gobierno movió sus fichas en el TSJ para doblegar a la oposición y acordar la desincorporación de estos diputados.
Desde el punto de vista de la percepción de opinión pública la oposición parecía alejarse del tono radical de sus bases que exigían ir hasta el final con los 112 diputados.
Esta pelea no era indispensable casarla para la oposición.
En nuestra percepción fue una perdida de tiempo y energías para finalmente hacer concesiones.
Escribimos en un análisis anterior que nuestro cuestionamiento es a la decisión de incorporar a los diputados. Desincorporarlos fue el resultado natural de la decisión del TSJ frente a la cual la AN básicamente no tenía otras opciones, legalmente hablando.

La escaramuza emblemática
Entre un round y otro ocurre la remoción de los retratos de Bolívar y Chávez de la sede de la AN.
Este incidente provocó una reacción airada del gobierno que anuncio iría con todo para restaurar el honor mancillado.
Pareciera que más que una estrategia meditada de la oposición se trató de una decisión individual del presidente de la AN, Henry Ramos Allup.
Algunos representantes de la MUD como Chuo Torrealba y Henri Falcón se distanciaron de la acción y hasta ofrecieron disculpas a los chavistas ante la presunta ofensa.
Algunos dirigentes de la oposición temían una reacción furiosa del chavismo expresada no solo con violencia sino también como reagrupamiento electoral en tono al PSUV.
Jorge Rodríguez y otros dirigentes del PSUV amenazaron con movilizar a todo el pueblo chavista para vengar el ultraje al honor de Chávez y Bolívar.
Curiosamente, nada ocurrió.
No hubo ni marchas, ni concentraciones, ni pega de afiches con las fotos de Chávez.
Solo hubo declaraciones de miembros del gobierno y algunas reacciones desfasadas del contexto como las del Ministro de la Defensa Padrino López quien amenazó con usar las tropas para restaurar el honor militar. Aun no esta muy claro que quiso decir con eso.

Aunque se perciba como una afrenta a los chavistas, la remoción del retrato de Chávez y el regreso del Bolívar clásico a la sede del poder legislativo resultó emblemática para marcar una ruptura con el fetichismo chavista.

El segundo round: Gobierno a la lona
Esta vez fue el escenario fue la entrega de la memoria y cuenta del Presidente Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional.
En su largo y redundante discurso Maduro básicamente repitió el mismo argumento del año pasado.
Hizo toda una letanía de los logros “sociales” de la revolución desde los tiempos de Chávez para tratar de compensar la tragedia económica que hoy sufre el país.
El argumento se podría resumir en algo así como “Es cierto que estamos ante una terrible crisis económica pero este gobierno ha puesto énfasis en lo social.”
Justificar el fracaso económico con supuestos logros sociales es otra falacia muy recurrente en el discurso oficial.
Frente a esta larga lista de lugares comunes estuvo la respuesta más aguda y precisa del Presidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup.
En menos tiempo Henry Ramos definió la situación política, económica y social de la coyuntura.
Le dijo en tono sereno al Presidente Maduro: “Tenemos 17 años con el modelo equivocado y es hora de poner los pies en la tierra y rectificar.” “A veces es preferible doblarse para no partirse.” “Presidente, créamelo, están alentando demonios.” “La Misión Vivienda es muy buena, pero hay que entregarle la propiedad a los beneficiarios.”
En forma pedagógica y metódica Henry Ramos Allup desmonto el discurso oficial.
Pero el triunfo más importante para la oposición fue lograr llevar al Presidente Nicolás Maduro y al gobierno a la Asamblea Nacional a reconocer la fuerza Constitucional del poder legislativo.
Atrás quedaron las amenazas de ir a presentar la memoria y cuenta ante el TSJ.
Esto no quiere decir que en el futuro inmediato no ocurran situaciones en las cuales el gobierno desacatara las decisiones del poder legislativo.
Era muy importante para el país observar que en medio de la crisis política más aguda los actores podían confrontar democráticamente sus diferencias.
Los desafíos y los insultos quedaron neutralizados ante los ojos del país con la imagen de un Nicolás Maduro sentado, escuchado con respeto las críticas de Henry Ramos Allup.  
Así debe ser. El poder ejecutivo rindiendo cuentas ante el poder civil constituido en el parlamento.
Hoy hay la percepción de que el acto de memoria y cuenta del Presidente se convirtió en una clara victoria para la oposición.
Parece, después de todo, que si se puede derrotar al régimen cívico-militar por la vía civilista.-