jueves, 28 de enero de 2016

“Parlamentarismo de calle” salvará a la Asamblea Nacional



La guerra del poder ejecutivo contra la Asamblea Nacional es declarada.
Y ocurre en varios frentes.
El frente legal con las maniobras orquestadas desde el TSJ.
El frente mediático desde donde el gobierno desarrolla una poderosa campaña de propaganda para deslegitimar a la Asamblea Nacional.
Los salones de Miraflores a donde el gobierno quisiera, una vez más, llevar y encallejonar a la AN.
De todos el más difícil para la AN es el jurídico-legal.
El férreo control que tiene el gobierno sobre el TSJ y la sala Constitucional ha llevado a aberraciones como las de Pedro Carreño asegurando que todo lo que decida la AN es desde ya ilegal.
El propio Carreño ha asumido la tarea de ir periódicamente al TSJ a solicitar la nulidad de cualquier decisión de la AN.
Es muy difícil combatir al régimen en este terreno.
A la AN solo le queda retomar una vieja idea del PSUV llamada “parlamentarismo de calle”
No de la forma demagógica y desorganizada de asambleas de barrios donde ellos prometían de todo a la gente y luego se olvidaban.
No. Este nuevo parlamentarismo de calle debe estar basado en asegurarse una comunicación directa, sin intermediarios, entre los diputados y el pueblo.
Para este parlamentarismo de calle de nuevo tipo la comunicación es esencial.
Solo saliendo de las paredes de la AN y comunicándole al país sus esfuerzos para superar la crisis  es que la AN podrá asegurar otra victoria política sobre el gobierno.
La AN tiene que mantener una conexión vigorosa con el pueblo para explicar sus tesis y acciones ante la crisis. Más allá de las comisiones presidenciales y las reuniones en Miraflores que son parte de la estrategia del gobierno para inmovilizar  a la oposición y quemar tiempo.
Esto no quiere decir negar la posibilidad de dialogo con el gobierno.
La AN debe dialogar con el gobierno en aras de buscar un acuerdo para superar a crisis económica.
Pero este dialogo no puede ser desde el enrarecido aire de los salones de Miraflores, sino desde la fresca brisa de la calle.-