sábado, 23 de enero de 2016

El gobierno banalizó la emergencia económica



No hay duda que Venezuela vive una tragedia.
La escasez de comida y alimentos y las interminables colas dan testimonio que la economía esta en su punto de quiebre.
El gobierno dispone de un amplio repertorio de leyes y organizaciones para afrontar la crisis, si así lo quisiera.
Pero el gobierno esta secuestrado por su propia visión ideológica del problema.
El gobierno quiere resolver la crisis haciendo lo mismo que la produjo: Más control y más estatismo.
Y eso en sana lógica, es sencillamente imposible.
La tragedia se agrava cuando el gobierno decide jugar con la crisis para de alguna manera tratar de usarla en favor de su agenda política.
El decreto declarando la emergencia económica ha debido ser el resultado de un proceso de negociación y concertación con el país.
Pero el régimen no quiere dialogar con nadie.
El gobierno quiere tratar de salir de la crisis ignorando a las fuerzas productivas del país e imponiendo su visión única de la realidad.
Es lamentable que la declaración de la emergencia económica haya sido banalizada por la falta de seriedad y de urgencia del gobierno.
La Asamblea Nacional interpretó correctamente la coyuntura y el momento político. Sobre esa base la única decisión posible era no aprobar el decreto.
La consecuencia jurídica es que los efectos de ese decreto cesan en forma inmediata.
La consecuencia política es que una vez mas el gobierno queda en evidencia ante el país que sus intereses políticos siguen siendo mas importantes que el interés nacional.
¿Cual es la ganancia a corto o mediano plazo que justificaría ese costo político?
Mientras nos distraemos en estas consideraciones los inventarios de comida se agotan y con ellos la paciencia de la gente.