miércoles, 6 de enero de 2016

Cambia la lógica y la dinámica política



La instalación de la nueva Asamblea Nacional para el periodo 2016-2021 marca el inicio de una nueva etapa política en Venezuela.
La oposición se inaugura como una nueva mayoría en el parlamento y promete retomar las funciones legislativas y contraloras de la Asamblea Nacional que habían sido entregadas por mucho tiempo al Poder Ejecutivo.
El sistema político venezolano esta diseñado para operar en un marco de cooperación de poderes.
Esto no será posible.
El gobierno ya ha anunciado su intención de sabotear el trabajo legislativo de la nueva Asamblea Nacional.
La oposición por su parte anuncia una agenda de trabajo ambiciosa que incluye ley de amnistía, leyes económicas y control a la gestión publica.
Esta agenda chocará en forma definitiva con la agenda política del gobierno.
Por eso es previsible que el gobierno use su poder en el Tribunal Supremo de Justicia para anular las decisiones de la Asamblea Nacional.
Esto traerá como consecuencia un inevitable choque de trenes.
La única forma que se podría resolver esta confrontación es por la vía de un referéndum revocatorio del mandato del Presidente o de una convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
Hay otras variables Constitucionales de este posible desenlace. Reforma Constitucional desde la Asamblea Nacional, modificación del periodo presidencial, etc.
Ayer el Presidente de la AN Henry Ramos Allup confirmó dos anuncios claves: a) La Asamblea Nacional ejercerá todo su poder legal y Constitucional para ponerle correctivos al Tribunal Supremo de Justicia y b) En un plazo de 6 meses se abordará la discusión del cambio político, léase nuevas elecciones para salir de Maduro.
La advertencia al TSJ define con claridad lo que será la siguiente confrontación jurídico-política entre el gobierno y la oposición. La nueva AN muy posiblemente tome algunas medidas como el amento de la cantidad de magistrados en el TSJ para restablecer el balance que hoy responde abiertamente a compromisos con el régimen.
Queda pendiente ver si las decisiones de la AN poniendo límites al TSJ tendrán eficacia práctica ante un evidente conflicto de poderes y la ausencia de una instancia legal de alzada que pueda revisar las decisiones del máximo tribunal.
El segundo anuncio define unos lapsos para comenzar a discutir cómo y cuando debe iniciarse el cambio político.
Seis meses es el lapso anunciado por el Presidente de la AN, quizás para dar tiempo a que la crisis política y económica madure y las condiciones sociales estén dadas para ese escenario. Pero la profundidad de la crisis económica obligará a la oposición a cambiar su agenda y sus prioridades para acelerar esta discusión.
No es aventurado pensar que la discusión de los mecanismos Constitucionales para el cambio de gobierno comience en menos de 3 meses.
Por lo pronto ayer se vio  a una bancada del gobierno aun a la defensiva. Siguen enfocados en los detalles de las formalidades y no entienden la grave crisis política en la que se hayan inmersos.
Llama por ejemplo la atención que la bancada del gobierno se retira de la sesión inaugural argumentando un presunto inflamiento del reglamento de debates de la AN. Sin embargo esa misma bancada del gobierno guardo silencio ante la remoción de las fotos y los afiches de Chávez del hemiciclo.
Habría sido más consecuente y hasta con más sentido histórico el haberse retirado de la sesión en solidaridad con una de las reliquias mas preciadas de la revolución bolivariana.
Pero confusión no solo impera en las cabezas del PSUV. Las bases chavistas también están confundidas y desmoralizadas.
Ayer no se vio al pueblo chavista, como antes, en los alrededores del Capitolio acompañando a sus diputados. Solo algunos miembros de colectivos amenazando a periodistas.
Es curioso que desde ayer comenzamos a ver a un gobierno comportándose como oposición y una oposición comportándose cada vez mas como gobierno.-