lunes, 4 de enero de 2016

Se impuso la línea dura en la oposición



La elección de Henry Ramos Allup como virtual Presidente de la nueva Asamblea Nacional marcará el tono de los acontecimientos que se sucederán en las próximas semanas.

En el bloque opositor hay dos tendencias claramente definidas en función de como abordar el cambio político y la transición.

Una tendencia liderada por Primera Justicia que propone un cambio gradual, ofreciéndole oportunidades al gobierno para rectificar en sus políticas, si es necesario. Todo en función del interés nacional, argumentan en privado.

Esta posición busca asegurar que la oposición tenga en sus manos mayores y mejores resortes de poder antes de emprender la siguiente batalla, que podría ser la decisiva.

La otra tendencia es liderada por Voluntad Popular y sus aliados. Esta tendencia propone un cambio más inmediato como respuesta al ya anunciado bloqueo desde el gobierno.

La expresión política mas visible de esta tendencia fue la convocatoria de #LaSalida planteada por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma como estrategia para confrontar al gobierno de Nicolás Maduro.

La selección de la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional fue la primera y la más importante decisión de la oposición venezolana desde 2005 cuando decidió retirarse de las elecciones parlamentarias.

En una votación secreta el 55% de los parlamentarios de oposición escogieron al representante más visible del ala radical: el diputado Henry Ramos Allup de Acción Democrática.

El verbo candente de Henry Ramos ya provocó el rechazo del régimen que a través de sus voceros no ocultó sus simpatías por una presidencia de la AN en manos de Julio Borges de PJ.

Esta elección reflejó el estado de ánimo de la mayoría de los diputados y del país en general. Hay un deseo de cambio político casi inmediato dada la gravedad de la tragedia que se vive.

Aunque la oposición ha hecho énfasis en su intención de llegar al parlamento para legislar es muy probable que la dinámica del país y los obstáculos desde el gobierno cambien las prioridades de su agenda.

No pasaran muchos días para que los choques con el Tribunal Supremo de Justicia hagan imposible el papel de la Asamblea Nacional.

Y desde ese momento no habrá otra solución política posible para dirimir este conflicto que la convocatoria a un referéndum revocatorio del mandato presidencial y nuevas elecciones.