domingo, 9 de octubre de 2016

Estalla el chavismo oficialista

No se puede ocultar.

Imposible disimularlo.

El chavismo enfrenta una guerra a muerte, cruenta y sin cuartel para ver quién se queda con el botín.

Había llegado a un pacto implícito para diferir la confrontación por la Vicepresidencia hasta que pasara el peligro del revocatorio.

Pero la oposición...esa resabiada oposición salió necia, relancina y contestona.

La persistencia de la oposición en agotar todas las vías legales para el  revocatorio, a pesar de los obstáculos, ha obligado al régimen a un cambio inmediato de planes.

Mejor prepararse para la guerra que ser sorprendidos con los pantalones abajo.

Se acaba el tiempo de las risitas y los disimulos entre Maduro y Cabello.

Esto es guerra.

Para Diosdado es de vida o muerte que Maduro lo designe como vicepresidente.

Como Vicepresidente Diosdado Cabello estaría a un paso de ser Presidente y esto le daría cierta protección frente a enconados enemigos...dentro del propio chavismo.

Y aunque esta decisión es, según la Constitución Nacional una prerrogativa del Presidente de la República, Cabello pretende convertirla en una decisión colegiada usando sus alfiles en el PSUV y en las Fuerzas Armadas para presionar.

Pero la prioridades de Cabello no son las de Maduro ni las del resto del oficialismo que tienen sus propias angustias.

Allí hay un complejo entramado de intereses que comienzan a moverse para asegurar su propia preservación.

A las aspiraciones de Diosdado Cabello se suman las de Tareck El Aissami, Jorge Rodríguez y el nombre general Vladimir Padrino López.

Cada uno de ellos representa un grupo en pugna por el poder con agenda y aliados propios.

Quien sea designado vicepresidente de la república tiene un 90% de probabilidades de convertirse en Presidente en el futuro inmediato o en el 2017.

En sus manos estará el destino final del chavismo y la capacidad para negociar inmunidades para líderes como Cabello y Maduro en un inevitable esquema de justicia transicional.

No en vano Nicolás Maduro lanzó un globo de ensayo esta semana al tratar de rescatar el nombre de Aristóbulo istúriz como presunto heredero del trono chavista quien es un cartucho quemado y no representa más que a sí mismo.

Puro señuelo  porque con el solo hecho de sugerir ya sabemos que Aristóbulo NO será el designado.

Pero el anuncio tiene mucha relevancia porque abre formalmente el debate por la sucesión y la transición, y además confirma lo que ya sabemos.

El chavismo oficialista implosiona.

Ahora quizás si haya mas espiritu y mejor disposición para negociar con la oposición.

Mejor temprano que tarde.

Pero, ¿con cual grupo se negocia?