viernes, 14 de octubre de 2016

Aplicar la Constitución al presidente forajido

Si tal como lo han anunciado y siguiendo la sentencia chimba del TSJ Nicolás Maduro hoy se auto aprueba el presupuesto de 2017 estaría entrando en un abierto desacato a la Constitución Nacional.

Dejaría de ser el presidente constitucional de Venezuela para convertirse en un Presidente forajido.

No es la primera vez que Maduro ultraja la Constitución.

Su gestión ha estado plagada de violaciones a la Carta Magna que van desde violaciones a los derechos humanos hasta traición a la patria.

Pero hasta ahora estas violaciones se habían maquillado con la participación de otros operadores del régimen.

Hoy es diferente.

Se trata de una acción de más envergadura que requería cierto barniz de legalidad por parte del TSJ.

Aunque el TSJ lo haya autorizado es evidente que aprobar el presupuesto de 2017 es una violación pública y flagrante de la Constitución.

No hay términos medios.

La Constitución se cumple o no se cumple.

No hay en ningun parrafo de la Constitución ni siquiera la sugerencia que el Presidente pueda presentar la Ley de presupuesto fiscal ante la sala Constitucional del TSJ y menos aún que esta, usurpando al poder legislativo, lo apruebe.

En la práctica se trata de anulación de las facultades Constitucionales de la Asamblea Nacional y la confirmación indubitable que el régimen formalmente asume su naturaleza dictatorial.

A partir de este desacato se abren escenarios que la AN debe considerar más allá de todo cálculo político.

A la par de los esfuerzos para recolectar las firmas por el revocatorio a finales de este mes la oposición debe impulsar inmediatamente en la AN la apertura de un expediente a Nicolás Maduro para iniciar el proceso de remoción de su cargo por la flagrante violación a la Constitución Nacional.

Este debe ser un debate abierto a todo país que involucre sectores chavistas que ven con angustia las desviaciones totalitarias del régimen y sectores militares que, aún definiéndose como chavistas, rechazan el desmadre institucional que ha creado el gobierno.

La estricta aplicación de la Constitución  Nacional no requiere de mayor interpretación y es la única forma para remediar la situación creada por el presidente forajido.