sábado, 6 de agosto de 2016

La mafia cambiaria le ganó la guerra económica al régimen

Quizás el mecanismo más perverso que haya ideado el chavismo para saquear los dineros de la república sea el del control cambios.

El monopolio de los dólares le permitió a funcionarios civiles y militares del gobierno asignar, a discreción, las divisas permitiendo que mafias corruptas se quedaran con el diferencial entre el valor del dólar oficial y el del mercado negro.

El poder de estas mafias aún es tan poderoso que Chávez cayó postrado ante ellas y Maduro las sigue protegiendo.

El control de cambios permitió desviar a bolsillos rojos miles de millones de dólares necesarios para satisfacer las necesidades del país.

Lo insólito es que una política tan perversa que atacaba al centro del corazón del proyecto chavista haya sobrevivido todos estos años.

Unos defendieron esta política por corruptos otros por ignorantes.

Los ignorantes son los peores de todos porque le compraron el discurso revolucionario a los corruptos que justifican el control de cambios como una medida socialista y revolucionaria.

Pero a cambio de defender esa falacia los ignorantes sólo reciben las migajas que les sueltan los corruptos. También les caen invitaciones de los bodrios televisivos de VTV para lucir como expertos mientras los capos aún siguen bien ocupados sacando dólares.

Pero ambos justificaron esta centrífuga que permitía a unos pocos enchufados con el régimen comprar dólares  baratos para luego revenderlos en el mercado negro.

Entonces la corrupción dejó de ser un problema estrictamente moral para convertirse en un problema de subsistencia para el país como tal y para el propio régimen bolivariano que ahora ve sus reservas totalmente agotadas.

Todavia Nicolás Maduro y Diosdado Cabello siguen delirando acusando al sector privado de una guerra económica.

La torpeza -¿soberbia?- de estos elementos no les permitió entender que durante muchos años Lorenzo Mendoza fue el aliado más confiable del régimen.

Con sus empresas siempre dispuesto a subsidiar la crisis, a seguir produciendo a pérdida, a sacar los productos a la calle para que no se notara la escasez, tal como hicieron muchos industriales en Venezuela.

Pero se llegó a un nivel donde prácticamente es imposible producir porque los insumos son importados y el gobierno se dejó robar los dólares por la mafia cambiaria civil y militar.

Sin divisas no hay insumos y sin insumos no hay producción.

Cualquiera lo entiende, ¿no?

La verdadera guerra económica contra el régimen bolivariano la desataron los capos civiles y militares que, atrincherados en un sofisticado mecanismo cambiario, secaron todas las divisas que necesitaba el país.

Si, las divisas para financiar el clientelismo de las misiones y pagar por el pan y circo bolivariano.

Ese es el dinero que saquearon y el que hoy está haciendo falta.

Los corruptos bolivarianos se robaron los dólares que eran necesarios para sostener las políticas del mismo régimen.

Y estamos donde estamos porque habiendo el gobierno dilapidado los petrodólares ya no quedan ni reservas.

Esa es la verdadera guerra económica.

La que silenciosamente pierde el régimen cada dia porque es incapaz de atacar la gangrena de su propia descomposición.

La que declararon y están ganando los capos civiles y militares.

Son los mismos que sin ningún pudor gritan que las fuerzas armadas son “revolucionarias, chavistas y antiimperialistas” al tiempo que preparan sus maletas y las de sus familias para mudarse a Miami.

Pero unos, más avaros e insaciables, mandaron a sus familias adelante mientras se quedaban hablando con Maduro y Cabello en Caracas sobre las inmensas potencialidades del Arco Minero de Guayana.

Incorregibles.