miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Cuánto valen las FANB?

Para tratar de entender el conflicto político en Venezuela es importante ponderar el valor real de cada uno de los factores. ¿Cuál es el peso específico de cada uno de los actores en escena? ¿Cuánto representa en términos de legitimidad y de eficacia política cada uno de ellos para actuar e incidir en el resultado?

La nueva Asamblea Nacional, por ejemplo, aparece revestida de indiscutible legitimidad como resultado de las últimas elecciones de 2015. Esa legitimidad significa el reconocimiento del resto de la sociedad para el desempeño de sus funciones. Pero esa misma legitimidad luce truncada por la ausencia de eficacia para hacer valer sus decisiones. El desconocimiento del poder ejecutivo y el resto de los poderes a la Asamblea Nacional han puesto a esta en situación de inoperatividad técnica. Desde este punto de vista su capacidad para incidir en el resultado del conflicto aparece disminuida.

El gobierno por su parte ve disminuida su legitimidad al obtener una contundente derrota en esas mismas elecciones y ser objeto de un rechazo continuo medido en diversos estudios de opinión. Sin embargo, a pesar de estar sustancialmente disminuido en su ascendencia social el régimen mantiene intacto su poder de coacción, todo lo cual le permite influir en el resultado del conflicto.

Pero hay otro actor del que se habla mucho y cuyo papel no se puede subestimar, ni sobreestimar. Las Fuerzas Armadas. En condiciones normales las FANB deberían ser valoradas como parte del gobierno. Pero en el caso de Venezuela la dinámica política ha permitido que las FANB actúen como un órgano deliberante y partidista. La organización como tal y sus facciones asumen posición pública frente al conflicto por lo que deben ser consideradas como otro actor político.

Pero, ¿cómo se podría medir el valor real de las FANB en el conflicto político venezolano? Esa corporación no participa como tal en elecciones. ¿Cómo determinar cuál es su peso específico? Los sondeos de opinión que se usan para evaluar la percepción de los partidos políticos dicen que las FANB caen en la categoría de las instituciones más desacreditadas y que genera menos confianza en el país. Esto podría sugerir su pérdida de legitimidad en la sociedad. Desde esta óptica podríamos concluir que su capacidad para ser una fuerza decisiva en el conflicto es muy limitada, pero esto igual podría llevarnos a subestimar su valor real.

Hay otra forma más popular de calibrar cuánto valen las FANB. Es el acceso y uso discrecional de las armas, cosa que los civiles no pueden hacer. En un sistema gobernado por leyes e instituciones públicas autónomas las Fuerzas Armadas están al servicio de toda la sociedad.  Pero eso no ocurre en Venezuela donde las FANB y sus armas están al servicio del partido de gobierno.

Pareciera que el acceso y uso de la fuerza convierte a las FANB en un factor clave para el desarrollo y resolución del conflicto político. Pero esto también podría llevarnos a subestimar su valor real. ¿Cuánto, en términos políticos, valen unas FANB desacreditadas ante la sociedad por sus prácticas represivas y escándalos de corrupción? ¿Cuánto vale en términos operativos una FANB con salarios bajos y sin comida para sus tropas? ¿Cuál es el estado de la moral de los soldados al ver a sus oficiales superiores enriquecerse obscenamente con la crisis? ¿Estamos sobreestimando el valor político real de esta corporación sólo por su acceso a las armas?

No se puede subestimar ni sobrestimar el rol de las FANB en el conflicto político. Pero su acceso a las armas tampoco debería inhibir o paralizar al resto de la sociedad a la hora de ponerle límites y exigir su apego a las leyes.

Con la anuencia del alto mando militar el régimen redujo a las FANB a una entidad partidista y beligerante. Eso la convierte en un actor más de la pugna por el poder y no en el fiel de la balanza. Y aunque nadie duda de su eficacia militar para sostener por la fuerza al régimen su legitimidad y, por ende, su valor político es cada vez menor.