jueves, 18 de agosto de 2016

Alguien quiere sacar a Maduro en el 2017

Y no es la oposición.

En el desarrollo de la trama para desgastar a la oposición va aflorando otra más compleja.

Es la lucha encarnizada en el chavismo oficialista para salir de Maduro y nombrar a su sustituto.

Poderosas fuerzas en el régimen dan por descontada la salida de Maduro.

Es más, la están planificando.

Alguien debe pagar por el desastre nacional y por el deslave de la revolución.

Será Maduro quien pague.

Ya está decidido.

La pregunta es, ¿cómo y cuándo?

Hacerlo en los términos que plantea la oposición (en el 2016) sería suicida (para el gobierno).

Sería entregarle el gobierno en bandeja de plata a cualquier candidato de la MUD

A cualquiera.

Frente a una realidad que resulta hoy incontestable el régimen se prepara para uno de sus malabarismos más audaces.

Sacar a Maduro en sus propias condiciones y términos, mantener el poder y apostar a que todo siga igual.

Eso al menos es lo que está escrito en la arrugada y húmeda hojita de papel que se pasan entre Diosdado Cabello, Tibisay Lucena y Jorge Rodríguez.

Esto no debería sorprender.

Desde hace ya varios meses Diosdado Cabello develó la estrategia.

Dijo en su acostumbrado bodrio televisivo “Y cuál es el problema, si sacan a Maduro después de la mitad del periodo sube el Vice presidente, este nombra a Maduro como Vicepresidente, el Presidente renuncia y le deja a Maduro nuevamente la Presidencia. Sencillo”

Ese fue uno de los excepcionales momentos en que Diosdado Cabello no mintió como acostumbra.

Dijo la verdad.

No le creímos.

Sonaba tan audaz y descabellado que pensamos no es posible que lleguen a tanto.

Los volvimos a subestimar.

Hoy además entendemos que Cabello le endulzó el veneno a Maduro al prometerle que volvería a ser designado Presidente.

Para que aflojara, no se pusiera necio y ayudara a resolver el enredo que esta liquidando a la revolución.

Maduro quizás no sea un político especialmente talentoso e inteligente. Pero es muy intuitivo.

El sabe que sus días como Presidente de la República están contados.

Y no precisamente por la oposición.

Por eso las pistas que Maduro ha ido soltando en los últimos meses “me mudare a vivir a un apartamento de la Gran Misión Vivienda”, “Quiero regresar a trabajar en el Metro de Caracas”.

Su destino está escrito.

Los diferentes grupos chavistas que se reparten el control del CNE y el TSJ ya decidieron que usaran el Revocatorio solicitado por la oposición para producir la transición en los términos y condiciones que favorezcan al régimen.

Las últimas declaraciones de Diosdado Cabello, Elías Jaua y Nicolás Maduro van en esa dirección.

Todo será consumado en el primer trimestre de 2017.

Allá la oposición si acepta o no.

Pero eso requiere un comentario aparte.