domingo, 25 de septiembre de 2016

Si se recogen a firmas Maduro debería renunciar

El 90% del país rechaza a Nicolas Maduro

Si los chavistas lo saben ¿Por qué el empeño en mantenerlo?

Defender a Maduro es la operación política más costosa que alguna vez haya emprendido el chavismo.

Y posiblemente sea la última.

Ya el 90% de rechazo que tiene el presidente comienza a erosionar la base de apoyo del PSUV y los militares.

Muchos comienzan a preguntarse si no será mejor sacrificar a un hombre que a toda la revolución.

En ese empeño necio de aferrarse con Nicolás Maduro al poder el chavismo oficialista se ha saltado todas las leyes y ha reducido la Constitución Nacional a menos que un bien de uso higiénico.

Las condiciones que ha puesto el gobierno para reunir las firmas del revocatorio a través del CNE son tan difíciles y casi imposibles de cumplir que de lograrse se trataría de una victoria de proporciones épicas.

Hasta ahora se se han comentado de las dos más polémicas. La exigencia del 20% de las firmas por cada estado y la dramática reducción de captahuellas a 5392 cuando en las internas del PSUV usaron más de 8 mil.

Pero vienen más medidas del mismo calibre para hacer de la recolección de firmas una misión, prácticamente, imposible.

Se habla de limitar drásticamente el horario de la jornada, quizás hasta incluyendo descansos, almuerzos y siestas para los empleados del CNE.

Se dice que una vez vencido el horario cerrarán abruptamente los puntos de recolección aunque haya millares de personas en la cola.

A esto hay que sumar las tácticas intimidatorias que aplicará el régimen para impedir que la gente vaya libremente a firmar.

El problema de esta jornada es que no es igual que una elección normal donde la integridad física del elector está, técnicamente, protegida por el secreto del voto.

En el caso del Revocatorio se presume que cualquier persona que esté haciendo cola para firmar esta declarando públicamente su rechazo al régimen y podría en consecuencia ser objeto de agresiones físicas, persecuciones y retaliaciones.

También hay la posibilidad que el gobierno mande, intencionalmente, a sus activistas para firmar en forma errónea o retardar el proceso.

Todos, todos los recursos del gobierno estarán disponibles para evitar que la oposición logre el 20%.

Porque si lo logra sería muy, muy difícil mantener la tesis de esperar casi 90 días para convocar el referéndum en 2017 en un absoluto fraude a la Constitución.

El punto es que los obstáculos son tan grandes que efectivamente no lograr el mínimo de las firmas en esas condiciones es una posibilidad.

Pero esa posibilidad no debe detener el intento de lograrlas.

Porque si no se logran no será por la falta de voluntad de los electores, será por alguna manipulación técnica del CNE.

Será el CNE diciéndole al país que aunque en 22 estados se consiguieron las firmas tan solo en uno faltaron 5 o 10 firmas para lograr el 20% y por lo tanto no hay referéndum.

Ese no será un buen dia para estar en el pellejo de las rectoras.

Sobre eso hablaremos más adelante.

Pero, si a pesar de todos estos obstáculos, si en contra de todos los pronósticos la oposición logra reunir el 20%, bueno se habrá ganado entonces el derecho a pedir ese mismo día la renuncia de Nicolás Maduro.

Conseguir las firmas en esas condiciones es un mensaje al régimen diciéndole con claridad que no tiene apoyo ni en su casa ni en los cuarteles, que sería mejor adelantar la transición y ahorrarle al país un final de tragedia.

Esa será la conversación del 28 de octubre en la noche.