jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Por qué la oposición debe aceptar las condiciones del CNE?

El CNE aprobó anoche condiciones casi imposibles para convocar el revocatorio.

La recolección del 20% de las firmas es por estado y se limita brutalmente la cantidad de máquinas captahuellas.

El analista Eugenio Martínez ya había advertido un día antes que “ CNE busca condiciones técnicas que hagan imposible lograr el 20%, pero lo suficientemente atractivas para que MUD se arriesgue a intentarlo.”

Las condiciones aprobadas por el CNE son tan sesgadas y arbitrarias que ni siquiera lucen atractivas para la MUD.

Por el contrario, se trata de severas limitaciones que podrían incidir negativamente en el proceso de recolección de firmas.

Sólo basta que un estado, digamos Amazonas, por ejemplo, no alcance el 20% de las firmas para que la solicitud del Revocatorio sea negada.

Esta limitación del 20% por estado es abiertamente inconstitucional. Y esto se entiende porque el Presidente Maduro fue electo por todo el país, no por estados.

Esto quiere decir que a circunscripción electoral del Presidente de la República no son la suma de los estados sino la totalidad del país.

Sería ilusorio esperar que el Tribunal Supremo de Justicia reconozca que se ha cometido un delito contra la Constitución.

Tan iluso como lo fue esperar condiciones distintas de las rectoras del CNE.

Ahora, la pregunta que debate la oposición es ¿se debe ir a un proceso que ha sido totalmente manipulado, es ilegal e inviable?

¿Se debe ir a la recolección de firmas con la casi certeza que quizás uno o dos estados fallen en recoger el 20% y esto determine la muerte del Revocatorio?

La respuesta, en mi opinión, es sí.
Aunque haya la posibilidad de perder y se esté frente a un proceso injusto e ilegal se debe ir con todas las fuerzas a tratar de lograr el 20% de las firmas en cada estado.

¿Por qué?

Porque estamos frente a un problema político, esto no es ni técnico ni jurídico.

Técnicamente el proceso tal como lo plantea el CNE es inviable.

Jurídicamente viola tantas normas de la Constitución Nacional que es nulo de toda nulidad.

Pero políticamente hablando, más allá de ganar o perder un proceso viciado, se trata de una nueva oportunidad para movilizar a la sociedad en  contra del régimen.

Hay quienes dicen que el único beneficio de ir a recoger las firmas en esas condiciones es sólo el consuelo de dar una batalla épica para perder honorablemente.

Creo que el mérito de buscar las firmas en estas condiciones es poner una vez más en evidencia la pérdida total de legitimidad del régimen y su caracter antidemocrático y dictatorial.

Pero hay otro argumento.

Abandonar a estas alturas la petición del revocatorio porque hay el riesgo cierto de no lograr las firmas equivale a la posición del régimen de no contarse en ninguna elección porque sabe que la va a perder.

No es esta precisamente una razón para darle aliento a las masas.

Por supuesto, también hay la pequeña posibilidad que las firmas se logren y el régimen trate de anularlas.

O que sólo faltan 100 o 200 para lograr el objetivo en algunos estados.

Mientras en la oposición se filtran estas angustias, desde el gobierno parecen tener un análisis diferente.

El gobierno calcula que a pesar de las trabas puestas por el CNE la rabia en la calle es tan fuerte que hay una gran posibilidad que la oposición logre vencer los obstáculos y consiga las firmas necesarias en todos los estados.

Por eso, a la decisión infame del CNE se le agregó una última cláusula la cual dice que el Revocatorio  será “a mediados del primer trimestre de 2017”.

En otras palabras, es posible que ustedes consigan las firmas pero el esfuerzo será en  vano porque Revocatorio no habrá en 2016.

Una cosa es decir eso hoy y otra decirlo el 29 de octubre de este año si la oposición en contra de todos los pronósticos logra reunir, efectivamente, el 20% de las firmas por cada estado.

Si la oposición convierte la jornada de recolección de firmas de octubre en una batalla de vida o muerte o en un referéndum en sí mismo contra el régimen, y lo gana, sería muy difícil insistir en convocar el Revocatorio 90 días después.

Esta opción no hay que verla como un lance de dados o en términos de “vamos a ver si recogemos las firmas. Quizás lo logramos.”

Esto hay que verlo como una táctica política calculada.

A pesar de que el objetivo es difícil, casi imposible, hay que hacer todos los esfuerzos necesarios para lograrlo, entendiendo desde ya que si no se logra se trata de una extraordinaria oportunidad para dinamitar la legitimidad del régimen en lo interno y destruir su credibilidad en el plano internacional.

Todo esto pa ocurriría en un contexto social y económico totalmente adverso para el régimen en el último trimestre de este año lo cual agudizará la crisis política y eventualmente podría potenciar las posibilidades de la oposición.  

En resumen, si la MUD se lanza a la búsqueda del 20% de las firmas en las condiciones casi imposibles que fijó el CNE debe definir una estrategia política audaz que vaya más allá de lo meramente electoral.

La MUD estaría obligada a incluir esta acción como parte de una estrategia más ambiciosa y amplia para derrotar al régimen que trascienda el mes de octubre e integre a otras fuerzas sociales a esta lucha.

Solo así tendría sentido salir desde hoy a buscar el 20% de las firmas en cada estado.