viernes, 16 de septiembre de 2016

Misión Raspar la Olla



Desde 1999 el régimen chavista ha gobernado sin controles y sin contrapesos.

Al principio con el apoyo popular expresado en votos el chavismo logró el poder político en miraflores y el control del parlamento.

Luego con un parlamento dominado por el oficialismo y una sociedad inmovilizada entre el derroche chavista y la represión el régimen lanzó una ofensiva para controlar todos los poderes públicos.

Todo fue así hasta diciembre de 2015 cuando la oposición le arrebató el control del parlamento al gobierno.

De allí en adelante el gobierno tuvo que comenzar a enfrentar una situación inédita para la cual nunca se preparó.

Compartir el poder político con la oposición, someterse a los rigores de la democracia y el control legislativo es algo nuevo para la dictadura.

La vocación autoritaria del régimen no se hizo esperar.

Por eso desde el principio el gobierno descartó entenderse con una Asamblea Nacional controlada por la oposición.

El régimen sigue gobernando como antes. Como siempre.

Sin control legislativo ni judicial.

Los operadores civiles y militares del régimen siguen actuando sin sentir que están obligados a rendir cuentas.

Pero la certeza que el régimen enfrenta sus días finales suma dos ingredientes mucho más graves.

Es la combinación de la impunidad con la desesperación.

O lo que muchos han definido con acierto Misión Raspar la Olla.

Se trata de un esfuerzo desordenado y desesperado de numerosos funcionarios públicos, civiles y militares, en diferentes niveles de la administración pública que están literalmente saqueando dinero, bienes y recursos públicos para su exclusivo beneficio personal antes de que caiga el gobierno.

No hay Contraloría, ni Fiscalía, ni tribunales que actúen.

Lo dramático es que lo poco que queda de las ya depauperadas finanzas públicas ahora son expoliadas sin misericordia por la corrupción.

La consigna es arrasar con lo poco que queda.

La olla de los bienes públicos en Venezuela está vacía.

Lo unico que queda es el “pegoste” pegado en el fondo. También lo están raspando.

Así seguirán hasta que la sociedad democrática los someta y tome el sartén por el mango.