sábado, 24 de septiembre de 2016

Alguien pide socorro desde el CNE

La presión sobre los operadores del régimen en el TSJ y en el CNE está alcanzado un nivel emocionalmente insoportable.

A los magistrados del TSJ y a las rectoras del CNE les han obligado a fabricar decisiones ilegales y fraudulentas que les acarrea responsabilidad penal.

Es muy probable que a estas alturas varios de estos funcionarios comienzan a preguntarse qué tan lejos están dispuestos a llegar para complacer a su jefes sabiendo de antemano que hay un cambio político al voltear la esquina.

Las declaraciones de la rectora del CNE Socorro Hernández en el programa de TV Vladimir a la 1 fueron brutalmente reveladoras.

Allí la rectora Hernández visiblemente nerviosa e incómoda tuvo que desahogar la angustia que le atormenta desde hace meses al saberse parte de un fraude que la podría llevar algún dia a la cárcel.

La pregunta del periodista Vladimir Villegas “¿Que pasaría si se logra el 20% de las firmas en todos los estados menos en uno, hay o no hay revocatorio…?” provocó que la rectora Hernández discrepara de la posición oficial.

En forma escueta Socorro Hernández respondió con un "...debe haber referéndum...".

Esto se sale de lo que hasta ahora ha sido la posición del CNE oficialista en cuanto a exigir que el 20% de las firmas sea por cada estado y no de todo el país.

Por supuesto, mañana la rectora puede cambiar su opinión.

Es muy probable que el gobierno la presione y le exija retractarse en público.

Lo importante es NO hacerse ilusiones con la idea que el CNE podría, eventualmente, cambiar su criterio absurdo del 20% por estado.

Eso seguirá tal como está.

Lo importante aquí es apreciar que la presión que se ejerce sobre el régimen está provocando nerviosismo en sus operadores y podría llevar incluso a un ablandamiento en su comportamiento, dadas ciertas condiciones.

Las declaraciones de la rectora Hernández contradicen totalmente el criterio del CNE.

Pero al mismo tiempo reflejan la desesperación de una de las operadoras más emblemáticas del régimen pidiendo socorro desde un barco que comienza a naufragar.