miércoles, 29 de junio de 2016

No es fácil para el gobierno disolver la Asamblea Nacional

Aunque pudiera parecer un trapo rojo la intención del régimen de disolver la Asamblea Nacional ha estado latente desde el principio.

Muchas veces el Presidente Nicolás Maduro lo ha declarado.

Uno de los operadores oficialistas como Herman Escarrá incluso le explicó hace varios meses al Alto Mando Militar. Según la tesis de Escarra a la final se votarian dos enmiendas: Una para revocar al Presidente y otra para revocar a la Asamblea Nacional.

La fórmula pudiera intentar mejorar la deteriorada posición política el régimen, pero la debacle política del gobierno y el PSUV hace pensar que no hay una intención real de contarse en una consulta que a todas luces perderían.

¿Realmente cree el PSUV que está en condiciones de ir a una consulta popular y salir vencedor? Aunque ellos no lo admiten publicamente saben que es virtualmente imposible.

Entonces, ¿por qué plantear una opción que asume el riesgo de una derrota total?

Porque en realidad el cálculo del régimen es que esas consultas nunca ocurrirán.

La apuesta del régimen es más audaz: Profundizar el caos institucional y evitar contarse en una consulta popular.

En otras palabras, la intención es enredar el juego político y bloquear cualquier salida Constitucional a la crisis usando como brazos ejecutores de la maniobra al TSJ y al CNE.

Aunque las ganas sobran, el ambicioso plan no es de facil ejecucion.

Menos ahora que la OEA ha expresado su interés en hacerle seguimiento a la crisis política en Venezuela y asegurarse que las normas Constitucionales y la Carta Democrática Interamericana no sean vulneradas.

@humbertotweets