martes, 5 de julio de 2016

La solución la tienen otros

El discurso político siempre se adorna con frases más o menos comunes que enuncian un deseo más que una realidad.

Decir, por ejemplo, que la solución y el destino del Venezuela está en manos de su pueblo es lo políticamente correcto.

Es lo que debería ser,

Pero en una crisis política y social asfixiante como la que se hoy se vive esto es imposible.

Pero aun así hay que decirlo.

Lo contrario es caer bajo las acusaciones de instigar “salidas no democráticas”

La  verdad duele. Y la verdad es que hoy en Venezuela el destino político no está en manos del pueblo.

No importa que la oposición reúna 10 millones de firmas para activar la solicitud del Referéndum, o que logré 15 millones para convocar o que inclusive obtenga 20 millones de votos en la consulta popular para deponer a Maduro…

Siempre habrá un pequeño resquicio por el cual el régimen con sus muletas institucionales logre burlar la ley y la voluntad de la mayoría.

Entonces ¿En manos de quien estamos?

Ciertamente no en manos de las mayorías.

La resolución de este conflicto está más en manos de los apetitos y los miedos de la cúpula del PSUV y el Alto Mando Militar que en los votos y en la calle.

Si solo bastase la presión popular para salir de esta dictadura, ya hace tiempo habíamos salido de Maduro.

No es así.

Es cierto que la calle puede presionar y seguramente influir en los temores de quienes tienen el poder para decidir.

Pero, ultimadamente, serán estos operadores impuestos por el propio Maduro quienes evalúen cómo y cuando saldran de el.

No por complacer la presión popular, sino por puro cálculo y pragmatismo político.

Solo la reacción primaria de supervivenci fisica y politica es lo unico que podra sacar de su necedad a políticos y militares que rodean a Maduro y cuya suerte parece atada a la de el.

Ya el Madurismo acabó con el chavismo. Y en eso no hay vuelta atrás.

El legado del Supremo se fue sin gloria por el hueco negro del sanitario.

Eso no tiene reparo.

De lo que se trata ahora, para estos operadores maduristas, es de salir con vida, literalmente, de esta charada que cada dia empeora.

Y quizás al tratar de sacrificar a Maduro y salvar su pellejo también se pueda salvar lo poquito que queda de este país.-