sábado, 9 de julio de 2016

Gobierno se enreda en su charada de diálogo

El diálogo fue ideado como una estrategia del gobierno para ganar tiempo.

Pero ahora la iniciativa en la mesa adquiere vida propia entra a formar parte del juego de intereses de otros actores que no necesariamente lo asumen como una forma de sabotear los lapsos para el Revocatorio.

Rodríguez Zapatero, por ejemplo, quien defiende abiertamente los intereses del gobierno en esa iniciativa, tiene un particular interés en proteger su maltrecha reputación como mediador.

La “ayuda” de Rodríguez Zapatero al gobierno, aunque sea algo descarada, debe guardar ciertas formas que al menos le permitan lavar un poco las dudas de sus intenciones.

Este tipo de ayuda a la final termina no ayudando al régimen que poco a poco queda al desnudo con su propósito de un diálogo falso.

Osea invocando el diálogo con la oposición, pero rogando a Dios que eso nunca cuaje.

Otros actores como la OEA y países amigos de Venezuela presumen la buena fe del régimen venezolano y han insistido en ofrecer su respaldo a la iniciativa del diálogo.

Esto sigue poniendo más ojos vigilantes sobre un proceso que para los propósitos del régimen habría sido preferible que pasara por debajo de la mesa.

Es muy poco probable que la iniciativa de diálogo pueda prosperar. No ahora, este año, en las actuales condiciones.

La razón fundamental es que la intención del régimen nunca ha sido una negociación honesta y sincera sino más bien una estrategia para procurarse ciertas ventajas en su empeño por diferir el revocatorio para el 2017.

El punto honor para el régimen y al mismo tiempo punto de quiebre de esta iniciativa es su intención de no convocar el revocatorio este año.

Todo lo demás, al menos en teoría, es negociable.

Y esto se entiende porque el régimen no tiene incentivos objetivos para ir a negociar algo donde el resultado más probable es que lo pierda todo.

La piedra de tranca para todo intento de una negociación gobierno-oposición seguirá siendo el Revocatorio.

Sin embargo, si se logra agregar a la mediación parcializada de UNASUR la gestión de buenos oficios de la OEA esto indudablemente aumenta la presión sobre Venezuela para que cumpla con sus responsabilidades democráticas.

Con un régimen forajido y renuente a respetar el estado de derecho, como lo es el venezolano, esto no significa nada.

Pero, el aumento de la presión internacional sobre Venezuela, sobre todo de países amigos, podría, eventualmente, dar buenos resultados.

Por lo pronto la negociaciones seguirán en el mismo punto y el régimen continuará saboteando el revocatorio hasta donde materialmente pueda.