domingo, 15 de mayo de 2016

Hacia la dictadura de partido único




I. CORRUPCIÓN MILITAR. La corrupción en las Fuerzas Armadas venezolanas ha sido legendaria. Aun recordamos las contundentes denuncias de José Vicente Rangel en los ochenta con los casos de la compra de los F-16 y la chatarra militar. Sobornos, comisiones, venta de equipo inservible, todo amparado por el “secreto militar.” Pero nunca antes como ahora la corrupción en el sector militar había alcanzado dimensiones colosales. No sólo hay numerosos oficiales ocupando puestos en la administración pública sin rendir cuentas. También se filtran numerosos casos de compras de equipos y armamento sin licitación y sin rendición de cuentas a la contraloría o la Asamblea Nacional. El daño a la nación no es solo moral, también es físico. Se han reportado accidentes en instalaciones militares durante prácticas de entrenamiento por el uso de material vencido o en mal estado. Por supuesto, nadie da la cara.
II. AUTOGOLPE. El régimen ha desatado una campaña de propaganda para acusar a la Asamblea Nacional de intentar un golpe de estado. Pero es el propio gobierno quien oculta tras esta campaña su intención de dar un golpe con el auxilio del TSJ, el CNE y las FANB. En la práctica desde Diciembre el gobierno viene dando los pasos para desconocer la Constitución y el estado de derecho. Es lo que hemos llamado un golpe de estado continuado. Se trata de un desarrollo progresivo de acciones para desconocer poderes públicos constituidos y el estado de derecho. El TSJ ha venido negando en forma sistemática el papel legislador de la AN. Las FANB se siguen prestando para reprimir e intimidar a la oposición política. Y ahora el CNE se dispone a enredar el proceso del Revocatorio para hacerlo inefectivo y al mismo tiempo suspender las elecciones de gobernadores previstas para este año.
III. EMPUJAR. No es fácil para diferentes fuerzas y sectores de la oposición articular una estrategia común de confrontación con el gobierno. Aunque esto seria en teoría lo más deseable. Sin embargo, parece existir consenso en estas fuerzas que el cambio político solo se logrará presionando en la calle. Es el único recurso que le queda a la oposición. Esta opción no esta libre de riesgos. Ya el gobierno anuncio que podría solicitar una medida cautelar al CNE para suspender todo el proceso del Revocatorio si hay incidentes violentos. Seguramente los habrá y serán provocados por los colectivos armados del régimen. Pero aun así, es preferible seguir empujando que ver como se cae el país a pedazos.
IV. ILEGALIZAR. Mientras los partidos de la oposición y los aliados del gobierno debaten sobre el Revocatorio, sigue en marcha un plan para ilegalizarlos a todos. Menos al PSUV. En acatamiento de una sentencia del TSJ el CNE dictó unas normas para relegitimar a los partidos que son materialmente imposibles de cumplir. Entre otras cosas se establece que la inscripción de la militancia deberá ser confirmada ante el CNE mediante sistema biométrico y en caso de doble inscripción se invalida la segunda. Esta inaceptable intromisión del CNE en los partidos conducirá inevitablemente a la dictadura de un solo partido. Bueno, el sueño del régimen: Ir a unas elecciones sin contendores.
V. SAQUEOS. Se multiplican por todo el país. Muy pocos son reflejados en la prensa y la radio. Ninguno en la televisión. Solo se sabe de estos incidentes en las redes sociales. La censura que ha impuesto el régimen a los medios ha contribuido al caos. Los falsos rumores se combinan con informaciones verdaderas y muy poco se sabe de lo que realmente esta pasando. A esto se suma la ausencia de información oficial. Crece la zozobra y la desesperanza en medio de la oscuridad.
@humbertotweets