jueves, 5 de mayo de 2016

Entre Líneas/La dictadura no quiere elecciones




I. TSJ PITIYANQUI. ¿Sorprendió a alguien la sentencia del TSJ desestimando la propuesta de enmienda Constitucional antes de ser aprobada por la Asamblea Nacional? No. A nadie. Se trata de un TSJ que ha sido secuestrado por el régimen para legitimar la dictadura. Todo eso ya se sabe. Lo que resultó una novedad fue que el TSJ y el magistrado que le puso la firma al proyecto de sentencia se inspiraron en la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica para argumentar sus razones en contra de la enmienda. Sin ningún tipo de rubor y para vergüenza de la mediocre justicia socialista el TSJ presta ideas de la Constitución del imperio para lograr su despropósito. Esto no era necesario. Habría bastado invocar, como lo han hecho antes, a la propia Constitución venezolana para justificar su violación. Es posible que alguien haya sugerido el agregado en el caso de que la sentencia de marras sea revisada en instancias internacionales como la OEA. Otra muestra emblemática de la doble moral de la corrupción bolivariana. 
II. VALORACION. Las condiciones objetivas para que la oposición derrote al gobierno están dadas. El descontento popular y el rechazo al régimen llegan al 80%. El caos social alimenta una energía en la calle que pide cambio de gobierno. Hasta los chavistas como víctimas de la crisis son parte de esa onda expansiva. Pero la oposición no parece tener el músculo para doblegar el tinglado político-militar de la dictadura. ¿Por que?  Uno de los problemas es la ambivalencia de la oposición a la hora de caracterizar a este régimen como lo que en esencia es: Una dictadura. Mientras la oposición no asuma esta definición política fundamental su estrategia carecerá de la visión y la fuerza necesaria para derrotar al gobierno. 
III. ERRORES. La oposición ha logrado importantes aciertos y avances. El 6D cuenta como el acierto más emblemático. Pero también ha cometido errores. Por ejemplo el no definir una agenda política para el cambio que incluya otras fuerzas sociales, la sustitución de la dirección política de la MUD por la directiva de la AN, y la falta de determinación para calificar al régimen como una dictadura y actuar en consecuencia son parte de esos errores. La suma de los aciertos de la MUD no supera sus errores y por eso en la calle gana terreno la desesperanza ante la impotencia para lograr el prometido cambio inmediato. Pero estos errores, en realidad, no se pueden comparar con el derrumbe político del PSUV quien es el responsable de la gran tragedia nacional. La oposición tiene más oportunidades de recuperarse de sus propios errores que el gobierno y en el peor de los casos construir una potente plataforma para triunfar en el 2018. Suena como una eternidad. Y lo es. Pero en política los tiempos no se miden con reloj.
IV. MAQUINARIA ROJA. Política y electoralmente el régimen y el PSUV han sido reducidos a su mínima expresión. Pero el régimen ha mutado a un estado policial-militar dirigido por burócratas enchufados que le permite abusar el poder. El gobierno perdió la calle y los votos. Lo único que le queda para imponerse es la represión militar y el linchamiento moral tipo Diosdado Cabello o Jorge Rodríguez con sus bodrios televisivos. Por eso el régimen tratará de evitar a toda costa cualquier conteo electoral este año. Tienen como y con que hacerlo.
V. JAQUE. Desde un principio el régimen chavista promovió el caos y la confrontación como estrategias para desmembrar el estado y asegurar su hegemonía. Allí se inspiraron políticas diabólicas como las de negociar con bandas criminales y entregarles territorios enteros. Voceros del régimen se ufanaban públicamente de su alianza con los pranes a quienes se les trataba con más respeto que a un opositor. Hoy estas bandas tienen mas fuerza económica y militar que las policías que les combaten y tienen en jaque no solo al gobierno sino a todo el país.- @humbertotweets