jueves, 21 de abril de 2016

Entre Líneas/La estrategia del PSUV para mantenerse en el poder


I. INFORME. La semana pasada circuló por las redes sociales un presunto informe atribuido al PSUV en el cual se analiza la crisis nacional y se concluye con la necesidad de salir de Maduro. Luego de leerlo hablé con una fuente vinculada a la Dirección Nacional del PSUV, más que una “fuente de información” es un viejo amigo a quien conozco desde los ‘80. Esta fuente negó la autenticidad del informe. Me aseguró que el referido informe es falso y parte de una campaña mediática de la derecha. “Esas cosas no se escriben, camarita...” Lo que si es cierto, me aseguró, es que en el PSUV se ha analizado la coyuntura y se sopesa una estrategia con varias tácticas para sobrevivir -o al menos tratar de hacerlo- al tsunami político y social que vive Venezuela y que amenaza al gobierno.
II. ESTRATEGIA. Según la fuente el objetivo fundamental del PSUV es hacer todo lo que sea necesario para cruzar el puente de 2016 y llegar con vida al 2017. Esto significa evitar revocatorios y elecciones -incluidas las de gobernadores- las cuales signifiquen ceder espacios a la oposición. El objetivo es promover una transición dentro del chavismo controlada por el propio chavismo, no por la oposición.  Esta acción buscaría elevar a la Presidencia a Aristóbulo Istúriz quien tendría dos años para posicionarse como el candidato de la revolución para el 2018.  
III. táctica. Se usarán tácticas dilatorias con el CNE y judiciales con el TSJ para lograrlo. Desde el punto de vista económico y social la táctica -¿?- es contener la situación para que no empeore, evitar medidas económicas que impacten directamente a la población y pagar los compromisos externos a cualquier precio. Descartan de plano un ‘default’. La forma de instrumentar esta transición es que Nicolás Maduro pondría su cargo a la orden de la revolución y el PSUV -como partido de la revolución- promovería a Aristóbulo a la Presidencia con todo el apoyo de la dirección nacional y el alto mando de las FANB, o al menos eso esperan. Maduro saldría con honores y por la puerta grande para convertirse en “un humilde militante del PSUV”.
IV. MEDIDAS. El nuevo Presidente Istúriz no sería en esencia diferente a Maduro en el sentido de ser el ejecutor de políticas concertadas con el PSUV y las FANB. Lo novedoso es la intención de darle un vuelco a la revolución con medidas pragmáticas y audaces que tomen forma en un acuerdo de salvación nacional negociado con la oposición. Estas medidas podrían incluir negociar un programa de ajuste mínimo para reactivar la economía. Trataran de lograr que la oposición se involucre en la elaboración de este plan y comparta el costo político de su ejecución, so pena de quedar como politiqueros a quienes solo les interesa criticar al gobierno. Otra medida que estarían considerando es la liberación de los presos políticos más emblemáticos (López, Ledezma, Baduel). Todo lo cual le daría impulso e imagen de amplitud al nuevo Presidente y prospecto de candidato para el 2018.
V. ¿funcionará? Nicolás Maduro, el PSUV y las FANB tienen todo para ejecutar y, posiblemente, tener éxito con esta estrategia. Lo tienen todo, menos una cosa esencial en política: Tiempo. La velocidad de la crisis y la descomposición es tan brutal que quizás el país llegue reventado en mil pedazos a 2017 si antes no hay un cambio de dirección. Cada día pesa como un año. Esta estrategia es tan débil como la de la oposición apoyándose exclusivamente en las debilidades y los errores del gobierno para avanzar. Se nota el viejo resabio marxista de asumir la historia y el análisis de la coyuntura en forma determinista. Con este diseño el régimen se lo juega todo. ¿Funcionará?