domingo, 2 de julio de 2017

Las FANB no salvarán la república

Desde la oposición aun hay la esperanza latente que en algún momento algún sector de las FANB se va a rebelar contra la tiranía y en defensa de la Constitución. Pero los días pasan y salvo algunos valientes y honorables oficiales que individualmente se han pronunciado la ansiada rebelión militar que acompañe al pueblo no termina de llegar. Y quizás nunca llegue. La red de complicidades que hoy controla la Fuerza Armada ha desnaturalizado completamente su función institucional para ponerla al servicio de la camarilla gobernante. Los oficiales han sido entrenados para servir a quienes controlan el gobierno no al estado venezolano. Esto ha fomentado lealtades basadas en el encubrimiento de crímenes y corrupción y no en mérito y profesionalismo.
La esperanza de que algo “reviente” dentro de las Fuerzas Armadas y cambie la correlación de fuerzas en la puja política ha llevado a algunos opositores  a alabar una presunta institucionalidad militar que en la práctica no existe. Para cultivar simpatías en el oscuro mundo militar dicen que las FANB aún son institucionales y que quienes apoyan los abusos del régimen son una minoría. Los hechos han demostrado exactamente lo contrario. Abunda la evidencia de los abusos y corrupción en todos los niveles de la Fuerza Armada donde la minoría que trata de desmarcarse termina huyendo o en los calabozos.
Deliberadamente se ha fomentado un desprecio por el poder civil como la nueva forma de ganar méritos militares. Lo bochornoso del incidente donde el coronel Bladimir Lugo Armas ofende la majestad del Presidente de la Asamblea Nacional no fue precisamente el empujón traicionero cuando el diputado le dio la espalda al gorila. Lo más infame fue ver a dos jóvenes oficiales incapaces de reaccionar y someter al coronel Lugo Armas al imperio de la ley ante un delito flagrante. Estos jóvenes oficiales miraron con naturalidad y desdén todo el incidente. Este es el tipo de militar que sigue ciegamente las órdenes de quienes sostienen el régimen: Traicioneros, cobardes, y cómplices.
Con esa pobrísima calidad moral es imposible esperar que ese tipo de militar se declare en rebeldía contra la dictadura y en defensa de la Constitución. Además del control cultural e ideológico que ejerce el gobierno en las Fuerzas Armadas estas se han convertido en un garito de favores y complicidades que corroe los cimientos de la institución. En ese ambiente tóxico es muy poco probable que los oficiales puedan tener una mente republicana y democrática para realinear su lealtad con la Constitución, las leyes y el estado de derecho.
Un ejército profesional,  honorable y genuinamente respetuoso de su pueblo jamás habría permitido el asesinato a quemarropa de más de setenta venezolanos, ni se prestaría con su silencio e indiferencia para que masacren a cientos de miles más. Pero en las FANB desde hace mucho tiempo se perdió el profesionalismo, el honor y el respeto. Si las FANB no tienen las fuerzas para salvarse a sí mismas del degredo menos fuerzas tendrán para salvar al país. Es posible que haya algunos miembros con fibra democrática dispuestos a inmolarse por su pueblo y la Constitución. Pero el resto y la institución como tal seguirán jugando pragmáticamente al cálculo como lo han hecho en esto dieciocho años.-