domingo, 23 de abril de 2017

Sin pueblo no hay revolución

De esa marea de emoción y esperanza que llevó a Hugo Chávez al poder en 1998 hoy no queda nada. Aprovechando las contradicciones del liderazgo político venezolano del momento y su incapacidad para resolver demandas puntuales Chávez se atrincheró, literalmente, en la esquina de la antipolítica y desde allí lanzó una ofensiva demagógica que logró unir en un mismo proyecto a factores de la extrema derecha, la extrema izquierda y sus matices.
No solo factores políticos que habían estado marginados del poder vieron en Chávez una oportunidad para alcanzarlo, también sectores populares y amplios sectores de la clase media venezolana le entregaron al Comandante un cheque en blanco para gobernar un país sumido en la frustración en nombre de un proyecto político que prometía a cada quien lo que quería escuchar.
Pero el sectarismo, el fanatismo partidista y el desmantelamiento del país y sus instituciones comenzaron a alienar a amplios sectores que alguna vez se consideraron chavistas y hoy se rebelan contra las politicas del régimen. Esas masas que muchas veces acompañaron al Comandante a la avenida Bolívar de Caracas hoy se han esfumado.
La crisis social del país, la quiebra economica y la corrupcion masiva han alejado al pueblo del gobierno bolivariano. El régimen aun se mantiene y gobierna gracias al poder represivo de fuerzas militares al mando de operadores chavistas. Entre las fuerzas militares y los colectivos paramilitares armados del régimen parece existir una alianza antinatural para imponerse sobre el resto de la sociedad.
Poco a poco estos operadores chavistas han ido ajustando sus acciones a su nueva condicion de minoría política represiva. Ya el PSUV como partido prácticamente no existe. La llamada alianza del Polo Patriótico esta en desbandada. Lo único que le queda al régimen para sostenerse son las fuerzas militares y los colectivos. El pueblo en general y más específicamente el pueblo chavista ya no tiene razones para apoyar esa revolución.
Los últimos eventos han demostrado que ante la imposibilidad de hacer una movilización significativa de seguidres el régimen ha optado por tratar de impedir y bloquear las marchas de la oposición. Pero lo mas grave de todo es que los pocos elementos que aún se identifican con el chavismo solo lo hacen por miedo o por dinero. El amor y la lealtad de los primeros años están completamente quebrados porque de ser una esperanza nacional el chavismo se ha transformado en una dolorosa pesadilla de la cual todos queremos salir.
Es una ironía histórica que el régimen que se ufanaba en demostrar su influencia mediante elecciones hoy busca cualquier excusa para evitarlas ante la certeza de recibir una merecida paliza electoral.

El régimen y sus operadores civiles y militares se niegan a aceptar la realidad. La realidad es que ya no tienen pueblo ni siquiera para llenar una cuadra del centro de Caracas. Esta es una revolución que se mantiene sobre el miedo, la violencia y la represión. La revolucion bolivariana sin pueblo es una ficción política endeble e insostenible.