domingo, 16 de abril de 2017

¿Por que no termina de caer?

La situación económica, social y política del país es inaguantable. La descomposición del régimen y su incapacidad para resolver los problemas básicos ha puesto a los sectores más humildes como la carne de cañón de esta masacre. No hay comida, ni medicinas, ni nada que permita llevar una vida digna y decente. Todo lo que abunda en el país es el caos y la desolación. Esto por supuesto se traduce en un repudio militante al régimen de Nicolás Maduro y sus operadores civiles y militares del PSUV.
Conocidos analistas y dedicados encuestadores confirman que el rechazo a Nicolás Maduro y todo lo que signifique Socialismo del siglo XXI es irreconciliable. Millones de venezolanos han sido tocados por la desgracia atribuida al régimen. Cada quien tiene un familiar o una persona conocida que ha fallecido a manos del hampa política o criminal o por falta de medicinas en los hospitales.
El rechazo a Nicolás Maduro supera con creces el 80% de la población. Esto necesariamente tiene que implicar que no solo opositores sino una buena parte de chavistas expresan en forma abierta su desprecio al dictador. Las expresiones de este rechazo ya no son tímidas sino más bien públicas y evidentes. Los más conocidos funcionarios del régimen tienen que salir a sitios públicos protegidos por guardaespaldas y en otros casos tratando de pasar inadvertidos, rogando a Dios que nadie les reconozca para obsequiarles una merecida andanada de insultos.
Hace unos días Nicolás Maduro se vio obligado a adelantar el cierre de una parada militar en el Estado Bolívar ante la presión de miles de personas descontentas con su gobierno que lograron burlar la seguridad militar. Minutos más tarde ocurriría el famoso incidente de San Félix donde los mismos manifestantes le lanzaron objetos e insultos al Presidente.
Los signos están allí. El descontento cada día es mayor y la indignación ante el atropello se multiplica cada hora en la medida que el régimen aumenta la represión. Pero, ¿como se explica que un régimen que actúa como una minoría acorralada y aislada del pueblo siga en el poder? No pocos venezolanos nos sentimos impotentes al ver que la barbarie y la sinrazón parecieran atornillarse más en lugar de caer de una vez por todas.
El título y la pregunta de este artículo son intencionalmente engañosos para provocar un debate. Ningún régimen cae por sí solo. Ni siquiera los que, como este, viven un proceso definitivo de implosión. Los regímenes son derribados y derrocados por fuerzas políticas y sociales que en un proceso de acumulación de energías se hacen más fuertes que el grupo gobernante y logran cambiar la correlación de fuerzas.
A menos que de manera muy ingenua estemos esperando que, por un acto sospechoso de contrición, Nicolás Maduro y sus operadores renuncien al poder y sus bondades no es factible que el gobierno caiga o se venga abajo por sí solo.
El deterioro político e institucional ha puesto al régimen en una situación evidente de debilidad, pero en si mismos no son suficientes para provocar su caída. La caída del régimen no será el resultado de la inercia política, será el resultado de una acción que la provoque por iniciativa de una gran alianza nacional de fuerzas y sectores sociales que vayan más allá de los partidos representados en la MUD y, muy importante, que incluya militares comprometidos con la defensa de la Constitución. Las condiciones objetivas están dadas. Solo falta quien asuma el empujón final. @humbertotweets