domingo, 6 de agosto de 2017

Las costosas migajas de la MUD

La profundización de la crisis política ha redefinido con mayor nitidez las posiciones que tratan de confrontar a la tiranía. Detrás del llamado amplio y genérico de luchar contra la dictadura y la tiranía hay una variedad de fórmulas que abordan el cómo hacerlo y qué hacer luego de que se logre.
Estos enfoques diferentes se han hecho más perceptibles en las últimas semanas cuando la MUD tuvo que asumir públicamente sus diferencias. Ya para la convocatoria de la consulta popular del 16 de Julio tuvieron que hacer un enorme esfuerzo de conciliación que permitiera coexistir las tesis de la cohabitación y la confrontación con el régimen. La redacción misma de las preguntas fue hecha en forma ambigua para complacer a todos de manera que después cada parte tendría su propia interpretación de lo aprobado.
La pregunta número 3 fue deliberadamente ambigua: “¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional?” La renovación de los poderes según lo establecido en la Constitución implicaría la designación de los nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia por parte de la Asamblea Nacional. Siguiendo la fórmula de la pregunta luego vendrían unas elecciones bajo la dirección de esos nuevos poderes y la conformación de un gobierno de unidad nacional.
La contradicción surge al quedar claro que la designación de esos poderes no sería más que simbólica (tal como ocurrió con el nuevo TSJ) si no hay una fuerza o gobierno que haga respetar esas decisiones. Esto llevaría a invertir el orden de la fórmula planteada y designar el gobierno de unidad nacional primero, renovar los poderes después,  para luego ir a unas elecciones libres.
La gran mayoría de los ciudadanos que votaron el 16J aseguran haber entendido que su voto era para facultar a la Asamblea Nacional en la designación de un gobierno de unidad nacional o provisional en sustitución del que preside Nicolás Maduro. Sin embargo en los días siguientes declaraciones expresas de Henry Ramos Allup secretario general de Acción Democrática “Eso no está en la Constitución” y Julio Borges Coordinador de Primero Justicia “La Asamblea no es para eso” provocarían el rechazo de cientos de miles de ciudadanos que se sienten traicionados por la MUD.
La negligencia de la Asamblea Nacional en designar oportunamente a los miembros del TSJ y del CNE desde enero de 2016, e incluso luego de la consulta del 16J, y su renuencia en ejercer sus facultades políticas y conformar un gobierno de unidad nacional han generado protesta y decepción. Pero en realidad esta repulsa va dirigida contra la MUD quien en definitiva controla las acciones de la AN y hasta ahora ha mantenido la dirección de la lucha de la oposición contra la dictadura.
Reforzando su tesis de cohabitar con el régimen para derrotarlo (¿?) Ramos Allup confirmó que Acción Democrática presentará candidatos a las elecciones regionales. De un solo manotazo el secretario general de AD, y representante de un sector de la MUD, dejó a un lado la gravedad de las denuncias del megafraude electoral del CNE ahora confirmado por la empresa contratista Smartmatic. Aunque se legitime al régimen este sector de la MUD parece dispuesto a contarse en unas elecciones controladas por el mismo órgano electoral que infló los votos para la Constituyente.
La ilusión o la esperanza de esa jugada es que el régimen, para obtener cierta legitimidad nacional e internacional, no se robe todos los cargos y deje algunos para estos partidos políticos de “oposición.” Con cinismo definen la jugada como “no dejarle espacios al gobierno.” Suponiendo que el régimen cumple con lo que les ha insinuado serían las migajas más costosas de la historia política de Venezuela, porque vendrían al costo de sacrificar la libertad. Quizás por 20 años más.