domingo, 19 de marzo de 2017

Venezuela no tiene los votos en la OEA

En la medida en que la crisis económica y la descomposición social avanzan el régimen venezolano se va quedando con muy pocas opciones para seguir en el poder. La negación sistemática de los derechos individuales con el apoyo de operadores civiles y militares corruptos atrincherados en los poderes públicos es lo único que sostiene al gobierno. La claque del 10% es una minoría que por la vía de la represión se impone al resto de la sociedad.
Pero este nivel de desquiciamiento y desnaturalización de la política se desdibuja en el plano internacional donde los apoyos al régimen venezolanos son cada día más escasos a pesar de la diplomacia del petróleo. Antiguos socios y aliados del gobierno venezolanos en la comunidad internacional están replanteando los términos de su solidaridad con Venezuela. Las generosas dádivas del petróleo no son suficientes para mantener alineados a estos países que uno a uno comienzan a desmarcarse del régimen bolivariano.
Venezuela parece quedarse con el único apoyo de Nicaragua, Bolivia, Cuba y algunos países del CARICOM. Esta nueva realidad tendrá repercusiones importantes en las próximas semanas cuando en la OEA se discuta el demoledor informe de su Secretario General Luis Almagro quien emplaza al cuerpo a tomar una decisión definitiva sobre Venezuela.
Los ataques tempranos de Maduro y el régimen para descalificar a Almagro y al Presidente del Perú, quienes han sido muy expresivos en su petición de condenar a Venezuela, confirman que efectivamente el gobierno entiende que su posición en la OEA es precaria. Y es tan grave que en un gesto desgraciado y cantinflerico Nicolás Maduro le hizo carantoñas en inglés al Presidente norteamericano Donald Trump. A ese nivel de humillante sumisión ha llegado la revolución bolivariana que hoy pone sus esperanzas para sobrevivir en las manos del propio Presidente Trump.
Todo esto confirma los temores del gobierno y la mafia en el poder. Los votos de Venezuela en la OEA se ha ido cayendo uno a uno. El cuadro aún no está claro para apoyar la petición de Almagro de aplicar la Carta Democrática a Venezuela si no convoca elecciones de inmediato. Pero, lo que sí es cierto es que Venezuela ya no tiene los votos para detener una decisión en el organismo que eventualmente podría ser la aplicación de la Carta Democrática su expulsión o un voto de censura. En cualquier caso se trataría de una derrota política que el régimen preferiría evitar.
En base a las declaraciones públicas de la mayoría de los cancilleres de los países miembros de la OEA pareciera que hay ambiente para aumentar la presión por la vía diplomática a Venezuela y obligar al régimen a aceptar elecciones libres y supervisadas a riesgo de quedar excluido del sistema interamericano.
Si esta tesis se impone el régimen bolivariano tendrá que decidir si es importante para su propia supervivencia  mantenerse en la OEA o por el contrario salirse inclusive antes de que ocurra la inminente sanción. Ya Nicolás Maduro y Diosdado Cabello han insinuado que con Carta Democrática y sin Carta democrática (o sea con OEA o sin OEA) el gobierno no cambiará su posición. El camino que escoja el régimen tendrá importantes repercusiones que podrían acelerar lo parece su inevitable caída.