lunes, 20 de noviembre de 2023

La falsa oposición se lava las manos con el Esequibo

            En una progresión de errores y traiciones, el régimen chavista, sin ningún pudor, convocó un referéndum consultivo sobre el Esequibo para el próximo 3 de diciembre. Tomando en cuenta que fue precisamente a partir de la presidencia de Hugo Chávez que la posición de Venezuela frente a Guyana se debilitó, producto de una política vendepatria, no cabe la menor duda que las acciones desesperadas que hoy emprende Nicolás Maduro no buscan la recuperación del Esequibo sino más bien usarlo como una excusa para tomar acciones que le permita al régimen chavista seguir en el poder.

            Con el pretexto de una eventual confrontación con Guyana por el Esequibo el gobierno de Maduro puede tomar todo tipo de acciones tales como suspender los derechos políticos y hasta declarar irresponsablemente una guerra, todo con el objeto de influir en la política interna de Venezuela, por supuesto.

            Usando una razón de potente carga patriótica y nacionalista (la defensa del Esequibo) el régimen chavista pretende emboscar a los venezolanos para que olviden la traición de Hugo Chávez y Nicolás Maduro frente a Bharrat Jagdeo en el 2004, dejen a un lado el rechazo al régimen vendepatria y apoyen al gobierno frente a Guyana. Puestas las cosas así la ecuación del chavismo queda planteada en términos muy simples: En este momento que el régimen chavista se enfrenta a Guyana hay que acompañarle y no hacerlo equivale a traicionar la patria.

El chavismo no ha ocultado que, sin dudar, pasará factura a quienes no le acompañen en esta mascarada. Quienes hoy están habilitados para actuar políticamente en Venezuela pueden tener la certeza que de no respaldar al chavismo en su chapuza serán inhabilitados para ir a elecciones. Y quienes ya se encuentran inhabilitados pues le extenderán la inhabilitación en forma indefinida. Todo en el marco de la legalidad chavista.

En este punto se encuentran la falsa oposición y su candidata María Corina Machado quienes ven con claridad por donde viene el chavismo, pero siguen empeñados en someterse a las reglas trucadas del régimen chavista y están delirantes por participar en la farsa electoral del 2024, si es que eventualmente se realiza. La noción ingenua de esta oposición y su candidata es que de alguna forma milagrosa el chavismo permitiría unas elecciones en las cuales salga derrotado y entregue el poder. Nadie ha explicado exactamente cómo podría operar esto, pero la fe es abundante.

Como la conducta de la falsa oposición y su candidata, al aceptar la legalidad chavista, está regulada directamente por el régimen tienen que calcular como el asunto del Esequibo ayuda o no a su empeño de participar en la farsa electoral del 2024. Si la falsa oposición enfrenta la maniobra del chavismo y llama a votar en contra, el régimen los sacará del juego electoral. Si esa falsa oposición y su candidata se unen a sus primos hermanos alacranes y apoyan el referéndum chavista se enfrentarán a su propia base que lo rechaza en más de un 90%.

Por otra parte, hay un juicio en marcha en la Corte Internacional de Justicia y se ha conformado una amplia alianza geopolítica de apoyo a Guyana y contra Venezuela sin que el chavismo tenga una estrategia clara para evitar lo que ya parece previsible. Lo único claro para el chavismo es seguir en el poder, inclusive al precio de perder el Esequibo. Esta es una realidad que no se puede tapar con falsos patriotismos o fingidos nacionalismos.

Lo que está en juego es la integridad de la nación venezolana que cada día que el chavismo sigue en el poder se deteriora aún más. Este es un asunto frente al cual hay que definirse y no se puede ser neutral. Así lo ven millones de venezolanos, dentro y fuera de Venezuela, que se han manifestado en contra del referéndum vendepatria.

La falsa oposición y María Corina Machado aún obsesionados por la salida electoral del chavismo no podían sustraerse de este delicado tema e ignorar la presión de sus propios seguidores. Hace un par de semanas María Corina tomó la iniciativa y dijo: “…voy a ser muy clara y precisa. La defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial es responsabilidad del Estado que no se puede distraer, eludir ni trasladar. Punto…y es responsabilidad también de los venezolanos…” ¿Podemos interpretar que María Corina Machado NO apoya el referéndum consultivo que convoca el chavismo sobre El Esequibo (porque “la defensa de la soberanía no se puede trasladar”)? ¿O acaso SI apoya el referéndum (porque la defensa de la soberanía también “es responsabilidad de los venezolanos”)?

Más recientemente en una entrevista con la periodista Paricia Janiot Machado no llamó explícitamente a no votar, pero afinó su mensaje y advirtió que ese referéndum NO debería ocurrir porque perjudicaría los intereses de Venezuela en la Corte Internacional de Justicia…

La ambivalencia de María Corina Machado sobre el referéndum chavista del Esequibo fue refrendada hace unos días por la propia falsa oposición que en un comunicado suscrito por los partidos de la llamada Plataforma Unitaria adopta oficialmente la indefinición como su política frente al referéndum de marras. Luego de enumerar en forma sucinta las razones por las cuales no se debería votar en ese referéndum, el documento de la falsa oposición en forma escueta propone “...que cada ciudadano, haciendo uso de su libre albedrío, analice y decida libremente sobre las preguntas que plantea el Referendo”.

De esta forma la falsa oposición y su candidata se lavan las manos sobre un tema que es crucial para Venezuela y dejan al garete a sus seguidores quienes en su mayoría no votarán en el referéndum chavista. La excusa infantil de la falsa oposición es que si llaman a votar en contra el gobierno usaría esto como pretexto para impedirles que participen en la farsa electoral del 2014. Y tienen razón, pero es que seguir complaciendo al régimen con elecciones y negociaciones no cambiará nada, como históricamente ya se ha demostrado.

Estamos en una coyuntura histórica que bien puede ser reinterpretada de la siguiente manera: Recuperar el Esequibo y defender la integridad de la nación venezolana, vulnerada por el chavismo, pasa primero por expulsar del poder al régimen chavista. Pero por su manía y debilidad electorera la falsa oposición y su candidata María Corina Machado renuncian vergonzosamente a ponerse al frente de un gran movimiento nacional que enfrente al chavismo traidor y su referéndum vendepatria, con la ilusión de llegar hasta el final…hasta el final del 2024 para unas elecciones que nadie sabe si algún día se realizarán.

            Estas son las crisis que ponen a prueba la sabiduría, la claridad y el temple de líderes y estadistas. Son procesos históricos ineludibles e implacables que van discriminando a quienes viven soñando con las próximas elecciones de aquellos que prefieren en las próximas generaciones.- @humbertotweets

jueves, 16 de noviembre de 2023

Aliados internacionales del chavismo apoyan a Guyana en el Esequibo

            El chavismo no solo tiene que enfrentar el rechazo de los mismos venezolanos al referéndum sobre el Esequibo sino que la posición de sus tradicionales aliados internacionales parece realinearse en favor de Guyana en este conflicto. Aquí encontramos a países tales como Cuba, China, Colombia, Brasil, México, Rusia y otros que ven la extraordinaria posibilidad de obtener ventajas de esta confrontación por ambos lados.

            Hay que hacer una mención especial y obligada a los pequeños países del CARICOM que actuaron en bloque como aliados del régimen chavista en la OEA y otras instancias internacionales, pero esta alianza se quiebra cuando se les pone a escoger entre Guyana y Venezuela, no importa que Venezuela les haya regalado petróleo y dinero por muchos años. Lo cual confirma que esa política de comprar apoyos a cambio de petróleo ha fracasado. ¿Pero qué papel jugarán países que tienen alianzas militares orgánicas con el régimen chavista además de pactos políticos y comerciales? Veamos.

            Rusia es una potencia que mantiene acuerdos militares y políticos con el régimen chavista en Venezuela. Pero al mismo tiempo Rusia tiene excelentes relaciones y acuerdos con Guyana cuyas fuerzas policiales han recibido entrenamiento de los rusos. Cualquier decisión geopolítica de Rusia estará condicionada por su interés supremo en vencer en la guerra con Ucrania. En una confrontación política o militar entre Venezuela y Guyana lo más probable es que Rusia juegue una neutralidad en defensa de sus propios intereses y abogue por una solución diplomática y negociada que ponga fin al conflicto.

            México es otro país aliado del régimen chavista y miembro del CARICOM en su calidad de país observador. El reciente pronunciamiento del CARICOM cuestionando a Venezuela no fue protestado por México lo cual en buena medida anticipa lo que sería la posición de este país, no en el sentido de participar en forma activa a lado de Guyana pero sí seguramente ubicarse en una cómoda neutralidad para promover salidas negociadas.

            Brasil, cuyo presidente Luiz Inacio Lula da Silva es un ferviente defensor del régimen de Nicolás Maduro, ha profundizado sus relaciones militares con Guyana al punto de realizar ejercicios conjuntos con las fuerzas armadas de ambos países. Nuevamente nos encontramos frente a un país que puesto a elegir entre los intereses de Venezuela y los de Guyana no dudará en escoger los suyos primero. No es probable que este país, frontera con Venezuela, en las primeras fases de una confrontación se involucre en forma activa.

            Colombia con Gustavo Petro es otro país aliado del chavismo, miembro observador en el CARICOM, que tampoco se opuso a la resolución de las islas caribeñas condenando a Venezuela. Al igual que Brasil Colombia comparte frontera con Venezuela y es sede de bases militares norteamericanas convenientemente instaladas. Jugando a defender sus intereses, como corresponde, no parece probable que Colombia participe en forma directa en este conflicto.

            China, también aliada del Estado chavista,  es un imperio con intereses tanto en Venezuela como en Guyana vinculados a los negocios de petróleo y minería a través de estructuras estatales propias. Para China, Venezuela y Guyana no son más que dos peones en su agenda frente a los Estados Unidos. Es muy probable que este país imperialista deje que el conflicto se degrade lo suficiente para ofrecer sus servicios e influencia a la hora de agenciar una solución. Esta posición contrasta con la de los Estados Unidos quien sí estaría dispuesto a  participar directamente en una alianza militar internacional al lado de Guyana.

            Cuba es una especie de superestado que controla al régimen chavista en lo cultural, político y militar. Este país al mismo tiempo ha mantenido una posición histórica en favor de Guyana y contra Venezuela desde el principio. Sin embargo, esa posición parece encontrar sus matices en la medida en que Guyana ha profundizado sus relaciones militares con los Estados Unidos en los últimos años, lo cual fue cuestionado por Cuba en su momento. A pesar de ello Cuba es un importante aliado político y comercial de Guyana como de Venezuela. No convendría a los intereses de Cuba alinearse directamente con Venezuela y arriesgarse a perder el apoyo de los países del CARICOM que son esenciales para la geopolítica de la isla. Esa pérdida no se podría compensar con todo el petróleo que Venezuela le pueda obsequiar a Cuba. Una neutralidad que proteja sus propios intereses es lo único que podría esperarse de Cuba.

            Como se puede ver todos estos países coinciden en mantener estrechas relaciones con Venezuela y Guyana, pero llegado el momento de tomar partido siempre lo harán apostando a sus propios intereses por encima de cualquier otra cosa.  La confrontación política, diplomática e inclusive militar entre Venezuela y Guyana moverá a todos esos países, sin excepción, a una línea de neutralidad pragmática. Pero se trata de una neutralidad que en cada uno de esos escenarios (político, diplomático o militar) desfavorece la posición del régimen chavista frente al Esequibo y ayuda a la de Guyana.- @humbertotweets 

 

 

 

El Esequibo venezolano en la dialéctica de imperios

            Más allá de los legítimos títulos históricos y jurídicos que Venezuela tiene sobre el Esequibo hay una dialéctica de imperios que viene operando desde el amañado laudo arbitral de París de 1899 hasta nuestros días.

Esta dialéctica viene determinada por la confrontación de intereses geopolíticos reales y materiales donde el derecho internacional queda actuando como una mera apariencia. Lo que en definitiva cuenta es la capacidad real que pueda tener un estado para defender o recuperar su territorio y el derecho internacional estará a cargo de reconocer y justificar esa realidad.

Con marchas y contramarchas (el Acuerdo de Ginebra en 1966, el Protocolo de Puerto España en 1970, las desafortunadas declaraciones de Hugo Chávez en el 2004, por ejemplo)   Venezuela ha podido beneficiarse de la diplomacia y el derecho internacional para avanzar su geopolítica en una recuperación definitiva del Esequibo. Eso habría sido el resultado de una política nacional con una visión de 100 años y no con la miopía de una clase política y militar que hace planes para 5-7 años.

El problema que tenemos hoy es que Venezuela no cuenta con una política coherente o con una estrategia sostenible para la recuperación del Esequibo. Una vez que el asunto está en el ámbito de la Corte Internacional de Justicia el gobierno de Nicolás Maduro parece zigzaguear entre aceptar o no su competencia.

El discurso beligerante de Maduro y otros voceros del gobierno dice que no aceptan la competencia de la CIJ en la materia del Esequibo, lo cual en principio podría ser parte de un enfoque correcto si y sólo si Venezuela tuviera una posición geopolítica sólida para tomar posesión material de la zona en reclamación. Ese, ciertamente, no es el caso.

Por otra parte el gobierno actúa en forma contradictoria al negar verbalmente la competencia de la Corte Internacional de Justicia, pero al mismo tiempo hacerse presente ante la misma para refutar los alegatos de Guyana contra el referéndum del 3 de diciembre.

Lo que no hay que perder de vista en todo momento es que contrario a lo que pudiera parecer no estamos frente a un conflicto de naturaleza jurídica sino más bien política o mejor dicho geopolítica.

Si fuese un asunto estrictamente jurídico muy poco importaría los apoyos que Guyana ha ido sumando a nivel internacional.  Pero no es así. Esos apoyos explícitos, y la cómoda neutralidad de países que hoy son aliados del gobierno de Nicolás Maduro, son la medida de la sentencia que habrá de adoptar la CIJ en los próximos 2-3 años sobre el Esequibo.

Esas son las realidades de la geopolítica que, inmersa en una inescapable dialéctica de imperios, le tomará a Venezuela varias generaciones revertir no por vías jurídicas sino fácticas que es como se resuelven los asuntos entre Estados soberanos.- @humbertotweets

lunes, 13 de noviembre de 2023

La polarización opera contra el referéndum chavista sobre El Esequibo

            A una semana de haberse iniciado la campaña del chavismo por el referéndum sobre El Esequibo y a menos de un mes para el evento aún persisten las dudas y la confusión. Lo que es mucho más grave, la forma como el régimen chavista ha realizado la convocatoria lo ha convertido en la práctica en un referéndum sobre el gobierno acumulando un gran rechazo en la población.

            Desde una posición exenta de la realidad y la coyuntura hay académicos y estudiosos de la materia que han cuestionado que un tema de Estado y de interés nacional como lo es la defensa del Esequibo se haya polarizado y convertido en parte del debate político en Venezuela. Muchos de ellos han completado sus cuestionamientos llamando a deponer las críticas al régimen chavista y acompañarle en su referéndum para presentar una posición nacional y unitaria frente a Guyana.

            Quienes proponen acompañar al chavismo en su referéndum parten de una posición absolutamente ingenua y romántica de la política además de un desconocimiento deliberado o inconsciente de la historia reciente.  Lo primero que hay que precisar son las responsabilidades del régimen chavista en su conjunto en el manejo improvisado y disparatado del tema Esequibo. No se puede dejar fuera del análisis el hecho público y notorio que fueron precisamente Hugo Chávez como Presidente de la Republica y Nicolás maduro como Canciller quienes cedieron a Guyana derechos de uso sobre El Esequibo.

            Pero no se trata de un lapsus o incontinencia verbal de Hugo Chávez como algunos chavistas hoy tratan de justificar. Fue mucho más que eso. Fue toda una política de muchos años acompañada de acciones concretas que incluyeron el regalo de petróleo venezolano a Guyana y a los países miembros del CARICOM, todos aliados de Guyana, a cambio del voto de estos a favor del chavismo en la OEA.

            A partir de esa política de concesiones emprendida por el chavismo la posición de Venezuela se ha deteriorado en forma dramática. Guyana desde entonces no ha hecho otra cosa que ejercitar vigorosamente el obsequio que en forma graciosa recibió de Chávez. Por su parte el régimen chavista jamás mostró algún interés en ejercer actos indudables y definitivos de soberanía en El Esequibo.

            Una vez que Guyana acumuló suficiente apoyo geopolítico despliega su maniobra para llevar el asunto a consideración de la Corte Internacional de Justicia con la intención de burlar lo establecido en el Acuerdo de Ginebra. El chavismo tomado por sorpresa en su modorra no pudo articular una estrategia para reafirmar la soberanía sobre El Esequibo y tampoco se tomó en serio el traspaso de la materia a una jurisdicción internacional. La improvisación del chavismo ha sido tal que aún hoy no se sabe si se harán parte del proceso ante la CIJ o no.

            Lo que sí resulta evidente es que el tema del Esequibo ha sido invocado por el chavismo como una excusa para crear un contexto artificial que le permita seguir en el poder. Así en medio de la improvisación surge la tesis de convocar en forma apresurada un referéndum cuyo objetivo real no es consolidar una posición única de Venezuela frente a Guyana sino animar a las desmoralizadas fuerzas militares chavistas con una falsa retorica patriotera y nacionalista.

            Es el chavismo quien ha polarizado en forma deliberada e irresponsable el tema del Esequibo frente a lo cual no se puede esperar en forma ingenua que la mayoría de los venezolanos se mantenga en una posición neutra y exenta de la realidad.

            La polarización además confirma que la convocatoria misma al referéndum fue un acto irresponsable e imprudente cuyas consecuencias están por verse. Un tema tan delicado como la defensa de la integridad territorial de la nación venezolana debería ser el resultado de un gran consenso nacional y no de una mayoría. Convocar al referéndum como lo hizo el chavismo abre una serie de problemas, en su mayoría irresolubles. ¿Qué pasa si no vota la mayoría? ¿Qué pasa si la mayoría vota en contra de la tesis del gobierno? ¿Cómo votaran los militares?

            Lo que los chavistas y sus justificadores no parecen entender es que cualquiera sea el balance de votos de ese referéndum su resultado será percibido como derrota porque significa la concreción de que efectivamente la sociedad venezolana está dividida en torno a un asunto que debería reunir un gran consenso nacional. Esa será la lectura etic que hará Guyana y sus aliados. Para los venezolanos desde una perspectiva emic está muy claro que el referéndum se ha convertido en un ajuste de cuentas contra el régimen chavista desde el momento en que este decidió usarlo como excusa para extender el ejercicio ya agónico de su menguado poder echando a un lado el interés de la nación venezolana.

Y por muy doloroso que parezca, porque de hecho lo es, la defensa y recuperación del Esequibo como parte integral del territorio venezolano pasa primero por un cambio de régimen político distinto al chavista, con un firme e irrenunciable compromiso auténticamente patriota y nacionalista.-  @humbertotweets

La polarización opera contra el referéndum chavista sobre El Esequibo

            A una semana de haberse iniciado la campaña del chavismo por el referéndum sobre El Esequibo y a menos de un mes para el evento aún persisten las dudas y la confusión. Lo que es mucho más grave, la forma como el régimen chavista ha realizado la convocatoria lo ha convertido en la práctica en un referéndum sobre el gobierno acumulando un gran rechazo en la población.

            Desde una posición exenta de la realidad y la coyuntura hay académicos y estudiosos de la materia que han cuestionado que un tema de Estado y de interés nacional como lo es la defensa del Esequibo se haya polarizado y convertido en parte del debate político en Venezuela. Muchos de ellos han completado sus cuestionamientos llamando a deponer las críticas al régimen chavista y acompañarle en su referéndum para presentar una posición nacional y unitaria frente a Guyana.

            Quienes proponen acompañar al chavismo en su referéndum parten de una posición absolutamente ingenua y romántica de la política además de un desconocimiento deliberado o inconsciente de la historia reciente.  Lo primero que hay que precisar son las responsabilidades del régimen chavista en su conjunto en el manejo improvisado y disparatado del tema Esequibo. No se puede dejar fuera del análisis el hecho público y notorio que fueron precisamente Hugo Chávez como Presidente de la Republica y Nicolás maduro como Canciller quienes cedieron a Guyana derechos de uso sobre El Esequibo.

            Pero no se trata de un lapsus o incontinencia verbal de Hugo Chávez como algunos chavistas hoy tratan de justificar. Fue mucho más que eso. Fue toda una política de muchos años acompañada de acciones concretas que incluyeron el regalo de petróleo venezolano a Guyana y a los países miembros del CARICOM, todos aliados de Guyana, a cambio del voto de estos a favor del chavismo en la OEA.

            A partir de esa política de concesiones emprendida por el chavismo la posición de Venezuela se ha deteriorado en forma dramática. Guyana desde entonces no ha hecho otra cosa que ejercitar vigorosamente el obsequio que en forma graciosa recibió de Chávez. Por su parte el régimen chavista jamás mostró algún interés en ejercer actos indudables y definitivos de soberanía en El Esequibo.

            Una vez que Guyana acumuló suficiente apoyo geopolítico despliega su maniobra para llevar el asunto a consideración de la Corte Internacional de Justicia con la intención de burlar lo establecido en el Acuerdo de Ginebra. El chavismo tomado por sorpresa en su modorra no pudo articular una estrategia para reafirmar la soberanía sobre El Esequibo y tampoco se tomó en serio el traspaso de la materia a una jurisdicción internacional. La improvisación del chavismo ha sido tal que aún hoy no se sabe si se harán parte del proceso ante la CIJ o no.

            Lo que sí resulta evidente es que el tema del Esequibo ha sido invocado por el chavismo como una excusa para crear un contexto artificial que le permita seguir en el poder. Así en medio de la improvisación surge la tesis de convocar en forma apresurada un referéndum cuyo objetivo real no es consolidar una posición única de Venezuela frente a Guyana sino animar a las desmoralizadas fuerzas militares chavistas con una falsa retorica patriotera y nacionalista.

            Es el chavismo quien ha polarizado en forma deliberada e irresponsable el tema del Esequibo frente a lo cual no se puede esperar en forma ingenua que la mayoría de los venezolanos se mantenga en una posición neutra y exenta de la realidad.

            La polarización además confirma que la convocatoria misma al referéndum fue un acto irresponsable e imprudente cuyas consecuencias están por verse. Un tema tan delicado como la defensa de la integridad territorial de la nación venezolana debería ser el resultado de un gran consenso nacional y no de una mayoría. Convocar al referéndum como lo hizo el chavismo abre una serie de problemas, en su mayoría irresolubles. ¿Qué pasa si no vota la mayoría? ¿Qué pasa si la mayoría vota en contra de la tesis del gobierno? ¿Cómo votaran los militares?

            Lo que los chavistas y sus justificadores no parecen entender es que cualquiera sea el balance de votos de ese referéndum su resultado será percibido como derrota porque significa la concreción de que efectivamente la sociedad venezolana está dividida en torno a un asunto que debería reunir un gran consenso nacional. Esa será la lectura etic que hará Guyana y sus aliados. Para los venezolanos desde una perspectiva emic está muy claro que el referéndum se ha convertido en un ajuste de cuentas contra el régimen chavista desde el momento en que este decidió usarlo como excusa para extender el ejercicio ya agónico de su menguado poder echando a un lado el interés de la nación venezolana.

Y por muy doloroso que parezca, porque de hecho lo es, la defensa y recuperación del Esequibo como parte integral del territorio venezolano pasa primero por un cambio de régimen político distinto al chavista, con un firme e irrenunciable compromiso auténticamente patriota y nacionalista.-  @humbertotweets

jueves, 9 de noviembre de 2023

¿Cómo votará la FANB en el referéndum sobre El Esequibo?

            La respuesta a esta pregunta no es tan obvia como se podría suponer. A menos de un mes para la celebración del referéndum sobre El Esequibo aún persiste la confusión y la duda sobre los motivos reales para su convocatoria. El régimen chavista no ha logrado articular una campaña convincente para explicar la responsabilidad que tuvieron Hugo Chávez y Nicolás Maduro al cederle derechos de uso a Guyana sobre El Esequibo en el 2004. Tampoco la costosa campaña del chavismo ha logrado quitarse de encima la acusación de usar el referéndum con propósitos de política interna para tratar de mejorar la deteriorada imagen del régimen en sus propias bases.

            Pero el referéndum que intenta el chavismo no solo se ha encontrado con un gran rechazo nacional. En el propio chavismo hay operadores civiles y militares que han alertado sobre lo que consideran un grave error estratégico por parte del régimen. Una de las preocupaciones es que, coincidiendo con la opinión de reputados académicos, consideran que el referéndum aleja la posición de Venezuela de una solución en el marco de la Corte Internacional de Justicia lo cual no sería un problema si el régimen chavista estuviese preparado para ejercer actos definitivos de soberanía territorial en El Esequibo, pero ese ciertamente no es el caso. Así planteado el referéndum luce más como una improvisada provocación infantil contra Guyana y sus aliados que una sesuda y meditada decisión geopolítica.

            La otra preocupación que sectores civiles y militares del chavismo le expresaron a Jorge Rodríguez y Hermann Escarrá es que el referéndum no vinculante es un arma de doble filo en las actuales circunstancias que el chavismo enfrenta un gran rechazo nacional. Según esta argumentación convocar al referéndum sobre El Esequibo sin contar con el clima apropiado podría convertir ese evento en un referéndum contra el propio régimen chavista, que es lo que en efecto parece estar ocurriendo.

            Otro problema adicional es que al estar polarizado el debate y no existir una posición galvanizada sobre el asunto el régimen tendrá que enfrentar como resultado una votación dividida en un 50-50 o peor sobre un asunto que de otra forma debería reunir un gran consenso nacional. En otras palabras, cualquier resultado que no refleje una proporción 90-10 a favor de la tesis del gobierno o con una votación del 50% de los electores o menos no podría interpretarse sino como una derrota dramática debilitando más aún la posición de Venezuela ante Guyana. 

            Estos mismos escenarios son plausibles en el ámbito militar donde los soldados y oficiales tendrán la oportunidad de votar o no. Entonces ¿Cuántos militares votarán en el referéndum sobre El Esequibo? ¿Cuántos votos lograra el Sí que aspira el gobierno? o peor aún ¿Cuántos militares se atreverán a votar No? Estas preguntas son todas pertinentes porque a pesar de la campaña mediática que realiza el régimen los militares chavistas, insertos en la misma dialéctica política que el resto de los venezolanos, pueden estar viendo en el referéndum una burda maniobra política como lo ve la mayoría de los venezolanos. Entonces la decisión para ellos es si se hacen parte de la maniobra o no, conscientes que en todo caso poco o nada tiene que ver con El Esequibo.

            Desde el momento que el chavismo decidió convocar el referéndum sobre El Esequibo también estaba asumiendo los riesgos de una votación adversa que, independientemente de su tamaño, solo servirá para mostrar una imagen fracturada del régimen y sus fuerzas militares. Para la macolla del régimen este era un riesgo necesario porque lo que está en juego no es El Esequibo sino la supervivencia del Estado chavista y la capacidad de este para evitar la implosión y la ruptura militar.

            Pero unos resultados precarios en el referéndum sobre El Esequibo no servirán para detener la embalada chavista por el tobogán de una aventura suicida solo justificada por el empeño de seguir en el poder. Unos resultados electorales marginales serán seguramente maquillados por el CNE para usarlos como motivo de celebración épica y la razón para que las fuerzas armadas los acompañen en una aventura militar con resultados aún más desastrosos. Aquí es donde cobra especial interés saber y entender cuál será el porcentaje de oficiales  dispuestos a desmarcarse del régimen y votar No en el referéndum. ¿Podría ser el 1, 2 o 3 por ciento? Es del mayor interés porque allí es donde podría estar el futuro núcleo dirigente que promueva la ruptura y se levante contra el régimen político que entregó El Esequibo a Guyana.- @humbertotweets 

¿Es un delito no votar en el Referéndum sobre El Esequibo?

            Algunos voceros del chavismo han sido vehementes en asegurar que todo aquel que vote No en el referéndum sobre El Esequibo sería juzgado por traición a la patria. Peor aún, todo aquel que se niegue a votar debería ser igualmente condenado.

            El tema de ir a votar o no en ese referéndum tiene un gran interés porque aparentemente el gobierno de Nicolás Maduro aspira a movilizar a la población para respaldar posibles y futuras acciones frente a Guyana. Sin embargo, hay una gran cantidad de venezolanos que ven en la convocatoria un intento de suspender las elecciones convocadas para el 2024.

            La premura y la improvisación en la convocatoria se han reflejado en razones poco claras que la justifiquen y en unas preguntas menos claras aun por su redundancia.

            Conviene al gobierno de Maduro, más que a nadie, que esa convocatoria se vea como parte de un esfuerzo genuino en la recuperación del Esequibo y no como una mera maniobra política.

            Es esta última percepción la que ha polarizado un tema delicado que debería ser asumido como un gran consenso nacional y no como el resultado de una votación mayoritaria, independientemente de la cifra final. Además, al convocar esa consulta se abren nuevos e irresolubles problemas. ¿Qué pasaría si gana la tesis contraria? ¿Cómo se podría resolver la contradicción de una mayoría que soberanamente decide no ejercer la soberanía sobre una parte de su territorio?

            Y el punto en cuestión motivo de este escrito. ¿Es un delito no votar en el Referéndum sobre El Esequibo? Más allá de lo que digan los voceros del chavismo no lo es ni puede serlo porque no votar en un referéndum o votar en contra de la tesis del gobierno, cualquiera que ella sea, no está prescrito como delito de traición a la patria en la Constitución y las leyes.

            Pero además de lo legal está la racionalidad propia de la convocatoria al referéndum y la posibilidad de votar, las cuales por su propia estructura admiten la tesis contraria. Esto quiere decir que convocar a votar deja abierta como válida la opción de no votar y las preguntas admiten como igualmente válidas las opciones de Si o No.

            Otra discusión será valorar cuántas personas habilitadas para votar en el referéndum lo hicieron y de esas cuantas votaron Sí o No en cada pregunta.  Pero el debate de fondo debería ser si esos resultados, cualesquiera que sean, reflejan un gran consenso nacional frente a Guyana o no.

            El gobierno de Nicolás Maduro habría evitado las consecuencias de las dudas y la interpretaciones diversas si ejercitando la prudencia política no hubiese convocado dicho referéndum y en su lugar hubiese ejercitado actos definitivos e indudables de soberanía en El Esequibo. @humbertotweets