martes, 16 de julio de 2024

¿Qué tan lejos llegará el chavismo el 28 de julio?

            Venezuela marcha sin pausa hacia el mega fraude electoral del 28 de julio. Es un mega fraude por las masivas y repetidas artimañas que públicamente ha empleado el régimen en todos los niveles e instancias para adjudicarse una victoria que ni siquiera sus propios seguidores creen. Además porque a diferencia de procesos anteriores esta vez no hay el menor interés en guardar las formas ni las apariencias.

La oposición de la PUD/MUD con el mantra “nadie nos saca de la ruta electoral” ha soportado todas las decisiones arbitrarias del régimen quien prácticamente les seleccionó el candidato y aun se reserva el derecho a volverlo a cambiar unos días antes del 28 si le da la gana.

La lógica de esta oposición parece atrincherarse en el convencimiento de que una avalancha de votos podría superar todas las dimensiones del fraude chavista. Y tienen razón de pensarlo así si se consideran las movilizaciones que hacen María Corina Machado y Edmundo Gonzalez con cientos de miles de venezolanos que de verdad creen posible el cambio, o la transición como ahora la llaman, por la vía del voto.

Sin embargo para que esta previsión se confirme algunas cosas forzosamente tienen que ocurrir casi en forma inevitable y sin excepción.

Por ejemplo, para que la teoría del voto masivo que derrota al chavismo funcione el CNE chavista tendría que totalizar correctamente y sin manipulaciones todos los votos emitidos. Esto debería conducir lógicamente a una proclamación de Edmundo Gonzalez como ganador indiscutido de la elección presidencial y de allí a que las FANB, también chavistas, declaren su reconocimiento y obediencia a su nuevo Comandante en Jefe.

Si estas tres situaciones no ocurren en forma concurrente estaríamos frente a una dramática crisis de carácter político-militar que inevitablemente llevaría a la caída de todo el régimen.

Eso no es ningún secreto, lo sabe el régimen chavista, lo sabe la PUD/MUD y lo sabemos todos. Por eso el giro que ha dado la campaña electoral en las últimas semanas muestra una aproximación más pragmática a la realidad por parte de cada bloque.

A la PUD/MUD, con la carencia de recursos institucionales para cuestionar el fraude, lo único que le queda es seguir movilizando gente hasta el 27 de julio para demostrar fuerza, pedirle al chavismo que respete su propia legalidad y que entregue el poder en forma negociada, por las buenas. Consciente de sus propias limitaciones esta posición no puede más que ofrecer una especie de borrón y cuenta nueva, sin persecuciones, para que los capos del régimen bajen las armas y se rindan.

Para los operadores del régimen chavista la realidad es diferente. La acumulación de crímenes y abusos en estos 25 años de infierno desde 1999 representa una factura inmensamente grande que sin la impunidad del poder tendrían que pagar con cárcel dentro o fuera de Venezuela. Quién paga esa cuenta es el cálculo que gira en la cabeza de muchos operadores civiles y militares y es el frágil pegamento que hasta ahora los mantiene unidos.

El precio de entregar el poder es sumamente alto tanto para el régimen orgánicamente como para sus operadores individualmente como para desalentar cualquier posibilidad de rendirse y es al mismo tiempo el incentivo más poderoso para asaltar y robar la elección del 28 de julio sin importar que la evidencia los incrimine. Cualquier penalidad que se les imponga como consecuencia de la estafa electoral será infinitamente menos dolorosa y letal que desprenderse del poder a cambio de unas promesas difusas de inmunidad que ni siquiera sus ofertantes saben si se podrán cumplir.

La racionalidad de los operadores chavistas es tan básica como práctica. Para ellos no hay sitio más seguro en la tierra que Venezuela mientras ellos aún controlen el poder político y militar. Cualquier otra posibilidad significa incertidumbre o algo peor.

Algunos fabuladores se entretienen con escenarios que ofrecen un exilio dorado para Nicolás Maduro y Cilia Flores o un final feliz en Turquía, Irán o Rusia. Curioso que pocos mencionen a Cuba. Pero la situación es mucho más compleja y diversa. Además de Maduro y Flores habría que agregar a Padrino López, a los hermanos Rodríguez, todos parte de la cadena de mando, que son tan solo la punta del conglomerado criminal de la cual también forman parte una larga lista de operadores civiles y militares. Y como dice la canción, no habría cama para acomodar a tanta gente.

En un avión de Conviasa Airbus 340 no cabrían todos quienes se creen con el derecho a salvarse de la desgracia. Y como aquí nadie tiene la fuerza ni la credibilidad para garantizar nada lo único seguro para estos operadores del régimen es seguir donde están.

¿Que podrían hacer la oposición de la PUD/MUD, su candidato Edmundo Gonzalez y su lideresa María Corina Machado para lograr que el chavismo entregue el poder por las buenas? Muy poco. Solo les queda ofrecer en entrelíneas que no habrá persecución y que todo es negociable, hasta la jefatura de las FANB, con la esperanza de que el bloque oficialista acepte la oferta como un acto de buena fe, o se resquebraje y afloje o se materialice una ruptura en el componente militar que obligue a una realineación de fuerzas internas.

Mucho esperar de quienes han hecho lo más despreciable y hasta lo inimaginable para atornillarse en el poder.

Lo que sí está claro es que,  después de lo que hemos aprendido estos 25 años, nadie tiene derecho a decir el 28 de julio en la noche “jamás pensamos que el chavismo llegaría tan lejos”.- @humbertotweets

jueves, 11 de julio de 2024

Porque Nicolás Maduro debería suspender su campaña

            Es cierto que el régimen chavista, con Nicolás Maduro a la cabeza, tiene todos los mecanismos para atornillarse en el poder. De manera que un resultado indeseado para el oficialismo el 28 de Julio solo podría ocurrir como resultado de circunstancias imponderables o de errores en la ejecución del mega fraude electoral. 

            La premisa de este análisis se apoya en la tesis de que el resultado electoral del 28 de julio no depende de cuantas personas vayan a votar por Edmundo González sino de unos resultados que serán anunciados por Elvis Amoroso y de su aceptación por parte de las FANB chavistas. La oposición, esperanzada en un golpe de suerte o en una jugada del destino, no tendría mayor margen de maniobra que aceptar esos resultados aunque sea  bajo protesta si quiere seguir en el ámbito de la semi legalidad.  Esto incluye, por supuesto, a María Corina Machado.

            Y sin una vanguardia o una dirección política preparada para orientar la lucha lo más probable es un clima de confusión donde unos venezolanos se lanzarán a la calle a reclamar la victoria mientras otros prudentemente se replegarán.

            Pero lo que en realidad podría cambiar la secuencia de eventos que el régimen tiene preparada para el 28 de julio sería una ruptura de las FANB chavistas o inclusive un conato de ella. Razones para rebelarse hay suficientes porque los efectivos militares en su conjunto forman parte de la misma realidad depauperada que afecta al resto del país. Lo que no está claro es la correlación de fuerzas dentro de las FANB en esta posible ruptura o en su intento. Nadie puede anticipar cuál será el comportamiento de los militares hasta que llegue el día. Ni siquiera el propio régimen chavista.

            Esto explica que toda la propaganda del chavismo ha estado orientada a influir y lavar el cerebro de sus propios efectivos militares para que acepten y obedezcan unos resultados electorales, aunque estos no sean congruentes con la realidad.

            El régimen ha invertido cuantiosas cantidades de dinero y recursos para convencer a sus militares que aunque Nicolás Maduro pierde en todas las encuestas y tiene el rechazo mayoritario del país es posible que gane las elecciones. Para resolver esta contradicción en la cabeza de los militares el chavismo manipula algunas ideas clave que permitan explicar y racionalizar un resultado que el sentido común sólo podría calificar como inaudito e increíble.

            Aquí entran en juego las ideas de la abstención, del voto duro del chavismo, de la manipulación del voto asistido, de las dádivas a través del Sistema Patria, de la creación de centros de votación con una sola mesa de votación, de la inclusión de electores fantasma en el registro electoral, etc. Todo este conjunto de evidentes irregularidades, que ocurren a la luz del día, también forman parte de una campaña que permite explicar matemáticamente el resultado que arrojarán las máquinas de votación. Esto significa que hay una serie de eventos que aunque sean cuestionables justificarían el anuncio que haga el régimen.

            La oposición de la PUD/MUD ha caído en el juego al ir a unas elecciones sin condiciones ni garantías y sin otra opción que aceptar el resultado que anuncie el CNE chavista a cuya autoridad tiene que someterse. En otras palabras, la oposición ya decidió que está a merced de lo que resuelva el CNE.

            Lo único que podría dar al traste con el mega fraude electoral que prepara el chavismo sería una reacción adversa en el seno de sus propias fuerzas militares. Es una posibilidad cuya viabilidad no se puede exagerar, pero sin duda tampoco se puede descartar.

            Aquí lo único que importa y que podría redefinir el juego político es la percepción que tengan los bandos internos en las FANB sobre lo que está ocurriendo. Si se consolida la idea de que la elección no es más que un fraude montado sin ningún piso legal entonces tendría que definir si defienden ese fraude, como lo hicieron con el referéndum del Esequibo, o no.

            Por eso resulta curioso que el PSUV siga llevando a Nicolás Maduro por todo el país para someterlo a actos de desprecio, humillación y abucheo por las propias bases chavistas desesperadas y desencantadas. Las clientelas chavistas están castigando a Nicolás Maduro de la peor manera y sin piedad. Unos lo ignoran como ocurrió en el estado Táchira donde Freddy Bernal no pudo arrastrar a los empleados de la gobernación y Maduro tuvo que reclamar ante la abundancia de cámaras y la ausencia de gente.

            Otros lo abuchean como pasó en Cumanacoa donde la muchedumbre chavista no le permitió terminar su discurso.

            Ni hablar del tamaño de las movilizaciones donde María Corina Machado y Edmundo Gonzalez quintuplican a las escuálidas, desanimadas y desorganizadas reuniones del chavismo. Continuar una campaña en estas condiciones es vergonzoso y humillante para el candidato oficialista.

            Lo que se percibe es una onda expansiva de rechazo y descontento cuyo epicentro parece estar dentro del mismo chavismo. Lejos de mejorar lo más probable es que esto empeore para Nicolás Maduro. El chavismo debería considerar como una prudente decisión política proteger a su candidato y dejar de hacer actos públicos con el pretexto de alguna medida de seguridad, antes de que su propia gente le comience a lanzar tomates y otras cosas.

            De seguir en campaña Nicolás Maduro no haría otra cosa que quedar en evidencia ante sus propios militares como un comandante en jefe débil y despreciado. Entonces, no pocos efectivos militares podrían comenzar a ponderar la idea de desafiar el anuncio de Elvis Amoroso el 28 de julio por estar en abierta contradicción con la realidad.

            Y para pensarlo tienen un poco más de dos semanas, que en esta coyuntura se sienten como una eternidad.- @humbertotweets

Opinión, análisis y realidad

            La grave crisis política que sacude a Venezuela desde 1999 no admite la neutralidad a la hora de hacer una valoración.

            Se está a favor o en contra del proceso de desgajamiento que emprendió Hugo Chávez en 1999. Imposible estar en la mitad o no tener una posición.

            Las formas para superar esta descomposición son diversas y allí el bloque descontento se diversifica en múltiples opciones.

            Cualquiera sea la alternativa que se seleccione debe tener un punto común y este es una correcta caracterización de los bloques enfrentados y de la realidad en que se mueven.

            De no ser así se corre el riesgo de trazar estrategias sobre premisas falsas que a su vez pueden llevar a resultados tan inesperados como indeseables.

            En este contexto hay que admitir que para un periodista, analista e investigador en Venezuela no es fácil mantenerse en el terreno de la objetividad científica a la hora de calibrar la realidad en que nos movemos.

            No es fácil porque ese contexto condiciona y hasta aliena la percepción de la realidad.

            Quizás muchos periodistas, analistas e investigadores a la hora de analizar la situación de Venezuela terminan construyendo una opinión, como la que podemos tener todos, pero no un análisis en el sentido de desagregar un todo en sus partes para tener una mejor comprensión.

            Y eso está bien para el común de la gente porque todos podemos tener una opinión de lo que pasa y cómo resolverlo.

            Pero no todos tenemos las herramientas para analizar la coyuntura o aun teniéndolas estamos dispuestos a usarlas.    

            Quienes hacen el papel de analistas de la política deben honrar su compromiso con el análisis para entender las contradicciones en lugar de ofrecernos sus opiniones personales sobre lo que ellos creen que debería ocurrir. 

            Por eso creemos más en la utilidad de analizar eventos concretos en coyunturas específicas que “analizar escenarios” lo cual termina siendo no más que un entretenido ejercicio de fábula e imaginación.

            Un pobre servicio se le hace a la causa del cambio político en Venezuela si en lugar de una valoración crítica de la coyuntura lo que se ofrecen son opiniones personales disfrazadas de “análisis”, pero que en realidad terminan siendo no más que piezas de propaganda.

            Y lo peor es cuando estas construcciones falaces son usadas como un fiel levantamiento topográfico de la realidad para tomar decisiones o formular planes y programas.

            Más allá de la dicotomía psicologista entre ánimo y desánimo lo que importa en la política es partir de la realidad material concreta y no de los deseos y la metafísica.

            Es irrelevante cuán agradable o desagradable sea esa realidad y menos aún importa la opinión personal que podamos tener sobre ella.- @humbertotweets

lunes, 8 de julio de 2024

El dilema de la FANB chavista: Apoyar o no el fraude electoral del 28 de julio

            En medio de la maraña de informaciones sesgadas producidas por el régimen chavista y por la falsa oposición para apuntalar sus agendas algunas definiciones esenciales para entender la coyuntura política en Venezuela van quedando sepultadas y se olvidan. Por eso cada cierto tiempo es importante repasarlas y tenerlas presentes.

            La primera y la más importante es que el chavismo en Venezuela no representa simplemente un mal gobierno sino toda una estructura que ha sustituido al Estado nacional venezolano con sus propias instituciones y su propia legalidad. Esta es la lucha que hemos librado desde 1999 contra la Constitución chavista y que se mantiene hasta nuestros días.

            La oposición funcional e instrumental al chavismo primero agrupada en la Coordinadora Democrática, luego en la MUD y hoy en la PUD ha oscilando entre participar en algunos procesos electorales y abstenerse en otros a lo largo de estos 25 años.  Pero en lo que esta oposición ha sido consistente desde el principio hasta hoy es en respetar celosamente los cánones de la Constitución chavista de 1999 como las reglas de juego para el cambio político.

            Esto implica aceptar todas las arbitrariedades y abusos del régimen tan solo para aprovechar la pequeña ventana de participación democrática que el chavismo les ofrece. La justificación de esta postura política es que “peleando desde adentro” se puede avanzar para desplazar al chavismo del poder. Sin embargo, la realidad ha demostrado que ni siquiera en el 2015 cuando esa oposición ganó la mayoría de la Asamblea nacional esto fue posible porque de inmediato el chavismo activó los mecanismos de su pseudo legalidad para habilitar el papel de esa Asamblea y sustituirla con una Asamblea Constituyente aun en contra de su propia Constitución y legalidad.

            A pesar de contar con la sumisión de todos los poderes del Estado para seguir en el poder al chavismo aún insiste en hacer elecciones. En realidad no son elecciones, son farsas electorales preparadas para adjudicar resultados previamente decididos incluso aquellos que en forma rotatoria le otorga gobernadores y alcaldes a la oposición. Esta apariencia de elecciones no son para impresionar a los venezolanos que en su mayoría desprecia al régimen ni persuadir a la llamada comunidad internacional cuyos países conocen las dimensiones colosales de estos fraudes. El objeto de estos montajes es ofrecerle razones a sus propios componentes militares para que obedezcan y defiendan una apariencia de legalidad.

            El chavismo puede convivir con el rechazo de los venezolanos o con las sanciones de la comunidad internacional pero no podría sobrevivir un día en el poder con una Fuerza Armada en contra o inclusive fracturada. Por eso el proceso intenso de ideologización y lavado de cerebro a que son sometidos es complementado con decisiones y medidas que lucen legales porque fueron emitidas por órganos del Estado chavista y deben ser acatadas sin discusión en nombre de la debida obediencia a la autoridad y las leyes.

            La gran incógnita del 28 de julio no es si Edmundo Gonzalez de la mano de María Corina Machado ganará las elecciones. ¿Cómo podría perder las elecciones luego de esas masivas y magníficas movilizaciones por toda Venezuela? Tampoco lo es el anuncio de Elvis Amoroso proclamando ganador a Nicolás Maduro con una tendencia irreversible a las 6:00 pm. ¿Por qué no hacerlo si tiene todo el poder para ello? Menos podría sorprender que el chavismo lance sus colectivos a la calle y muchos venezolanos esperando una seña de la MUD también decidan salir pero a reclamar contra la madre de todos los fraudes electorales.

            La gran incógnita ese día será que va a hacer la FANB chavista y su cuerpo de oficiales desplegados por toda Venezuela con mando de tropa siendo todos testigos que los resultados anunciados legalmente por el CNE son completamente distintos a la realidad que ellos empíricamente pueden constatar en las calles y hasta con sus propias familias.

            Ya hubo un evento en el cual la FANB chavista fue testigo y partícipe del fraude electoral con el referéndum sobre el Esequibo y todos esos oficiales en conjunto decidieron aceptar y callar.

            A pesar del control microscópico que ejerce el régimen sobre sus oficiales para aislar a aquellos que no son lo suficientemente chavistas siempre habrá espacio para los imponderables y nadie puede garantizar como se pueden comportar estos efectivos armados presionados por los ciudadanos enardecidos, sus familiares, pero sobre todo presionados por su propia depauperada realidad.

            Vladimir Padrino López experimentado General de las FANB chavistas conoce muy bien a sus huestes y quizás intuye ese conflicto existencial que atormenta a muchos oficiales en las FANB. El 24 de junio Padrino López en forma retórica lo encuadro como un dilema para los militares entre ser leal a la revolución chavista gobernante o apoyar la política neoliberal de un gobierno distinto.

            El dilema en realidad es mucho más sencillo y definitorio. Seguir apoyando la dudosa y sospechosa legalidad del régimen chavista o ser los agentes que permitan dar un paso decisivo para acabar con esta pesadilla chavista antes de que ella acabe con lo queda de Venezuela.

            Quienes defienden la tesis del voto argumentan que esta es la última oportunidad para sacar al chavismo del poder por la vía electoral. Nosotros respondemos que esta quizás sea la última oportunidad que veamos a los militares custodiar un proceso electoral en Venezuela.- @humbertotweets

jueves, 4 de julio de 2024

El papel de PDVSA y Cuba en el fraude electoral del 28 de julio

            En parte tiene razón Luis Vicente León al asegurar que “estas son las presidenciales más difíciles que he enfrentado el chavismo”. Pero no por las razones que argumenta León. Los obstáculos que enfrenta el chavismo nada tienen que ver con la erosión de su caudal electoral o la impopularidad del régimen ya que ambas situaciones se pueden corregir y compensar en forma expedita con la eficiente manipulación de las cifras por parte del Consejo Nacional Electoral chavista.

            El problema real del régimen es que existen un desgaste orgánico y una fuga permanente de operadores civiles y militares quienes al igual que el resto de millones de venezolanos no tienen ningún incentivo material para seguir viviendo en Venezuela. Esto se puede apreciar especialmente en el sector militar donde sus voceros han admitido altos índices de deserción.

            Muchos de estos operadores civiles y militares han desempeñado en el pasado tareas esenciales en el montaje de fraudes electorales en las diferentes fases e instancias del proceso. Sin duda estos agentes son necesarios para la estafa y la ausencia de muchos de ellos ha tenido que ser suplida con agentes extranjeros y otras estructuras del régimen para garantizar lo que con desparpajo los chavistas llaman una ‘victoria perfecta”.

            El fraude electoral del 28 de julio define una coyuntura difícil para el chavismo porque debe afinar todas sus destrezas para presentar un resultado que sea creíble no por la población venezolana en general ni por la comunidad internacional sino por el único sector que realmente importa en esta confrontación: sus propias fuerzas militares.

Y no basta con un mero y escueto anuncio de Elvis Amoroso diciendo que Nicolás Maduro ganó por tantos votos sino que el CNE y el TSJ, controlados ambos por el chavismo, tendrán que producir elementos de convicción legal con una racionalidad que más o menos permita explicarle a sus propios militares como perdiendo en todas las encuestas Nicolás Maduro logró ganar las elecciones…legalmente.

Aquí entra en juego la trampa orquestada por el régimen y mansamente aceptada por la oposición de la PUD/MUD argumentando que este es el mejor sistema electoral del mundo. Frente a graves cuestionamientos sobre el manejo de los programas que controlan las máquinas electorales y las transmisión de la data desde estas hasta la sala de totalización del CNE los primeros que saltan a poner la mano en el fuego para garantizar que es imposible un fraude electoral son los ex rectores del CNE vinculados a la oposición como Vicente Díaz y el propio Enrique Márquez. A estos hay que agregar una larga lista de expertos electorales, analistas políticos y encuestadores que no ven o no quieren ver hasta dónde está dispuesto a llegar el régimen para seguir en el poder.

Mientras tanto el régimen chavista consciente de sus vulnerabilidades sigue adelante con su 1x10 en el sector militar para “depurar” a las FANB chavistas de oficiales blandos para apartarlos de tareas esenciales y sustituirlos por otros más comprometidos y fanáticos.

La llamada “victoria perfecta” aspira a ser una sofisticada operación de fraude que tiene que ser ejecutada en forma óptima, eficiente y diligente. Para lograr esto el régimen ha encargado a la Dirección Ejecutiva de Automatización, Informática y Telecomunicaciones (AIT) de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) en manos de la ex rectora Socorro Hernández para que actúe como un CNE alterno también bajo el control directo de Jorge Rodríguez.

La AIT de PDVSA actuaría como una especie de filtro para “limpiar” las “impurezas” de la data recibida de las mesas antes de ser transmitida al CNE. El papel de CANTV, empresas de telecomunicaciones al servicio del régimen,  será instrumental al asegurar canales y frecuencias encriptadas para intercambiar información al tiempo que seguramente intentará sabotear las comunicaciones ordinarias de los representantes de la PUD/MUD en los centros de votación.

Igualmente se ha conocido que las empresas del régimen cubano Albet, Datys, y Xetid tendrían ya tiempo brindando asistencia técnica al CNE en materia del software que controla las máquinas de votación, las captahuellas y el cruce de información en tiempo real.

Con estos recursos el régimen chavista estaría en condiciones de anunciar resultados irreversibles sobre las 6:00 pm del 28 declarando ganador a Nicolás Maduro (antes de que la oposición salga a la calle a cantar fraude) y seguramente para despejar las dudas el CNE anunciaría que inmediatamente se inician las auditorías del 100% de las mesas electorales. Esta auditoría total y expedita consistiría en cotejar los resultados de las actas en manos de los testigos de la PUD/MUD con los de la sala de totalización del CNE que confirmarían los resultados favorables a Nicolás Maduro.

            Este resultado increíble será presentado a los militares como legal y plausible aunque no se parezca a la realidad, como tampoco lo fueron los resultados del referéndum sobre el Esequibo donde muy poca gente votó pero las FANB lo aceptaron como válido. Esta versión será reforzada con argumentos que ayuden a racionalizarla tales como “la oposición fue dividida con 9 candidatos”, “la abstención volvió a perjudicar a la oposición”, “los venezolanos están descontentos con el gobierno, pero la mayoría voto por la paz” etc.

            El 28 de julio de 2024 estamos frente a una estafa electoral monumental, que más que un acto de magia aspira a convertirse en una verdadera obra de arte del régimen chavista.- @humbertotweets

¿Aceptar o no los resultados del 28 julio?

            Para todo actor u operador político que participe en el actual proceso electoral en Venezuela la consecuencia lógica de su participación sería el reconocimiento de los resultados que anuncie el Consejo Nacional Electoral.

            Es evidente que este proceso se realiza en medio de una ausencia de condiciones y garantías de transparencia como lo demandó la PUD/MUD en los Acuerdos de Barbados.

            Esta ausencia de condiciones son suficientes para influir en el resultado, por eso muchos electores ven con desconfianza y escepticismo los llamados a votar.

            Sin embargo, la oposición agrupada en la PUD/MUD conocedora de esta situación decidió participar con la esperanza de que una gran afluencia de electores podría mitigar otras posibles anomalías del proceso.

            Las arbitrariedades son tan notorias como evidentes que uno no puede sino preguntarse cuál es el sentido o la lógica de participar en estas precarias condiciones.

            Es cierto que el candidato de la PUD/MUD no firmó el acuerdo de reconocimiento de los resultados promovido por el CNE.

            Pero eso en modo alguno se puede interpretar como un intento de desconocer los resultados como desde ya lo ha sugerido el gobierno.

Habrá que esperar al 28 y que estos resultados sean anunciados para ver si Edmundo Gonzalez y María Corina Machado los aceptan o no.

De ser favorables a la PUD/MUD aceptarlos resulta obvio.

Pero si estos son desfavorables se abriría la posibilidad de no reconocerlos o de reconocerlos bajo protesta y con la intención de seguir insistiendo en la vía electoral para sucesivas elecciones.

Lo que sin duda sería un problema para el candidato y los líderes de la PUD/MUD es desconocer esos resultados aunque sus proporciones no coincidan con la apreciación empírica que muchos tienen en la calle.

Es un problema de coherencia no aceptar esos resultados luego de haber aceptado participar en un proceso sin condiciones ni garantías y menos luego de haber reconocido la transparencia del árbitro electoral.

Tampoco sería coherente desconocer esos resultados si en los planes de ese sector político está el participar en futuras elecciones seguramente bajo el mismo sistema electoral y con el mismo árbitro.

            Quienes apoyan la candidatura de Edmundo Gonzalez agrupados en la PUD/MUD han insistido hasta el cansancio que nada ni nadie los sacará de la vía electoral.

            Si esto es cierto lo más probable es que reconozcan el resultado que anuncie el CNE la noche del 28 de julio.

            Cualquiera que este sea.- @humbertotweets

lunes, 1 de julio de 2024

¿De qué depende la inhabilitación de la tarjeta de la MUD?

            El régimen chavista jamás ocultó su interés en influir en la selección del candidato de la PUD/MUD. Así como tampoco disimuló su aprobación para que fuese Manuel Rosales el candidato y no otro el escogido. Si hemos argumentado que el régimen chavista tiene a su disposición todo el poder para imponer los resultados que le dé la gana ¿Por qué molestarse en autorizar a un candidato y no otro? Al final es irrelevante a quien postule la oposición si en todo caso el chavismo de todas formas se va a adjudicar el triunfo y proclamar a Nicolás Maduro.

            A los efectos de la mecánica que opera en el fraude electoral daría igual que el candidato de la PUD/MUD fuese María Corina Machado, Corina Yoris, o Edmundo Gonzalez. ¿Por qué entonces el chavismo maniobró desde el principio para inhabilitar a María Corina y a Corina Yoris autorizando a última hora la candidatura de Edmundo Gonzalez? No se podría decir que el interés del chavismo era empujar un candidato opositor opaco y sin carisma como Manuel Rosales o Edmundo Gonzalez en contraste con una opción carismática y entusiasta como la de María Corina Machado. Porque de ser así el chavismo no solo habría inhabilitado políticamente a María Corina, como en efecto lo hizo, sino que además la habría inhabilitado físicamente sacándola del país o metiéndola en la cárcel precisamente para impedir que ella traspasara su popularidad al actual candidato como está ocurriendo.

            Nadie podrá decir, y menos los chavistas, que en el 2023 luego de la Primaria de la oposición no era previsible que la popularidad y la influencia de María Corina Machado crecería como una bola de nieve en los meses siguientes, aunque fuese inhabilitada como candidata. Pero aun conociendo esto el chavismo le ha permitido actuar y moverse por todo el país realizando extraordinarias movilizaciones que solo ponen en evidencia que el chavismo perdió la calle.

            Tampoco se podría argumentar que el chavismo “no toca” a María Corina por una suerte de blindaje mágico que desataría todas las desgracias si se atrevieran a hacerlo. Entonces lo que aquí habría que analizar es porque el régimen chavista impide que María Corina sea la candidata de la oposición pero al mismo tiempo le permite que haga campaña por Edmundo Gonzalez al punto de posicionarlo como un candidato imbatible frente a un disminuido Nicolás Maduro.

            La razón podría qué ser que el chavismo tiene en sus manos un conjunto de recursos que le permiten la certeza de garantizar unos resultados favorables más allá de la popularidad de María Corina Machado y los apoyos contundentes para Edmundo Gonzalez. De muy poco valdrá la popularidad y los votos si lo único que cuenta en esta elección es quien anuncia unos resultados a la medida del régimen.

            Si esto es cierto tendríamos que volver a repetir la pregunta inicial ¿Para qué tomarse la molestia de imponer un candidato y por qué no dejar correr a María Corina Machado desde un principio? ¿Cuál podría ser la diferencia si de todas formas ellos ya tienen su resultado preparado?

            Nuestra tesis es que esto tiene que ver con un trámite esencial de legitimidad que el régimen debe cumplir frente a sus propios componentes militares. El chavismo tiene que lograr que el apoyo de las FANB chavistas al fraude electoral sea lo más fluido y con un soporte de legalidad y legitimidad aunque eso tan solo sea en apariencia. A esa FANB chavista y socialista no se le va a pedir que vaya en contra de la Constitución de 1999. Por el contrario a los militares se les exigirá la debida obediencia a una autoridad y unas leyes que legalmente proclaman ganador a Nicolás Maduro, aunque este resultado no se parezca en nada a la realidad.

            Así el aspecto de la legalidad del resultado quedaría resuelto con una decisión anunciada por un CNE que todos, hasta la PUD/MUD, reconocen y el aval del TSJ también controlado por el régimen.

            La legitimidad vendrá del reconocimiento a los resultados que hagan los candidatos perdedores en la contienda. Los candidatos que firmaron el Acuerdo de Caracas no tendrán ningún reparo en aceptar esos resultados.

            El problema, aun hoy, es con el candidato de la PUD/MUD. ¿Aceptará Edmundo Gonzalez esos resultados? La certeza de que una candidata beligerante como María Corina Machado se habría negado a aceptar los resultados del fraude es casi seguro la razón que condujo a su inhabilitación y a la subsiguiente inhabilitación de Corina Yoris.

            El régimen chavista necesita que el candidato de la PUD/MUD acepte, aunque sea bajo protesta, esos fraudulentos resultados. Un candidato como Manuel Rosales jamás habría presentado ese inconveniente. Pero con María Corina no podrían estar tan seguros.

            La decisión de inhabilitar la tarjeta de la MUD y en forma consiguiente la candidatura de Edmundo Gonzalez es algo que el régimen evaluará hasta unos días antes de la elección del 28 de julio. Todo dependerá de la valoración que haga el chavismo sobre la disposición de Edmundo Gonzalez y de María Corina Machado en aceptar los resultados del fraude, aunque sea a regañadientes.

            El régimen tendrá que esperar unos días más antes de tomar una determinación via TSJ, porque también es probable que así como María Corina Machado sorprendió a todo el mundo aferrándose a la vía electoral como cualquier otro en la MUD no se puede descartar que ella, buscando una posición de influencia para las elecciones regionales del 2025, acepte los resultados del fraude bajo protesta al tiempo que anuncie que seguirá en la lucha electoral con miras al próximo año. Esto sería el mejor desenlace para el chavismo quién podrá reivindicar la legalidad y la legitimidad del cuestionado proceso sobre todo ante sus efectivos militares.

            Pero si este desarrollo no está claro para el régimen lo más probable es que procedan a inhabilitar la tarjeta de la MUD y la candidatura de Edmundo Gonzalez “legalmente” para obligar a la PUD/MUD a apoyar a la única opción posible que sería la de Enrique Márquez si es que aún les quedan ganas de seguir obstinadamente en la ruta electoral.

            Y con un candidato como Enrique Márquez no hay la menor duda que esos resultados fraudulentos del 28 julio serán reconocidos con alguna u otra objeción, pero reconocidos que es lo que en definitiva importa.- @humbertotweets