domingo, 27 de diciembre de 2020

Se desmorona el interinato

            Podemos decir con certeza que de esa conexión política y electoral de los venezolanos con la falsa oposición que ocurrió en el 2015 ya hoy no queda nada. Sin embargo, esa Asamblea Nacional desprestigiada y sin apoyo sigue hablando en nombre de un pueblo que no le reconoce como su representante, tal como se ha visto en el rechazo a sus últimas convocatorias.

Tratando de usar las propias trampas leguleyas de los chavistas y su constitución la falsa oposición se inventó una ficción llamada gobierno interino argumentando que había que ocupar el vacío de poder porque ya Nicolás Maduro no era legalmente presidente. Desde ese día arranca una comedia trágica, vergonzosa y miserable para tratar de presentar a una oficina de lobby y contratos como un supuesto gobierno.

Entre una y otra declaración simbólica de “países amigos” no es sino hasta el día que Donald Trump le levantó la mano a Juan Guaidó cuando la suerte del interinato cambió. El apoyo político de los Estados Unidos al interinato creaba una nueva esperanza por el cambio. Sin embargo, este apoyo en lugar de ser usado para coordinar los esfuerzos en una acción militar internacional que sacara al chavismo del poder se diluyó en declaraciones y más concretamente en el acceso del interinato a los activos de Venezuela en el exterior que como resultado de las sanciones internacionales no podía ser controlado por el régimen chavista.

El acceso del interinato a los dineros de Venezuela en el exterior y los activos tales como CITGO cambió todo. La oficina de Guaidó comienza a manejar esos dineros más los recursos de la ayuda humanitaria en un maravilloso limbo jurídico donde no tenían que rendirle cuentas a nadie. Ni a los Estados Unidos, ni a las instituciones chavistas y, por supuesto, menos aún a los venezolanos.

La orgia de saqueo orquestada desde el interinato ha sido de tales dimensiones que hasta el propio Leopoldo López dejó a un lado pruritos morales para rápidamente salir de Venezuela y entrar a controlar directamente el reparto de la piñata.

Ya no es tiempo de mantener las formas y las apariencias. Está claro que Juan Guaidó es un títere de Leopoldo López a quien le cuida el puesto y que es Leopoldo el jefe de la pandilla de Voluntad Popular que decide quién cobra y quien no en los ámbitos del interinato.

Un Leopoldo ambicioso y audaz sale a recorrer el mundo sin complejos, a pedir un gobierno de coalición con el chavismo (eso sí, sin Maduro) y mientras tanto que se le renove el periodo por tiempo indefinido al hamponato interino controlado por Voluntad Popular. Para esta maniobra López le roba la idea de la tal “continuidad administrativa” a Ramos Allup y la hace suya, sin pagar los derechos de autor.

Esta falacia jurídica de continuidad administrativa de algo que jurídicamente nunca existió no es otra cosa que un cheque en blanco para que Leopoldo López, su familia y los hamponcitos de Voluntad Popular manejen en forma ilimitada y sin rendición de cuentas miles de millones de dólares que están en el exterior y pertenecen a la nación venezolana.

Como era de esperar el reparto desigual del botín ha hecho estallar ese antro llamado G4 que representa a la falsa oposición. Acción Democrática pidió Citgo, Leopoldo dijo que no. Primero Justicia pide más participación en el interinato (más contratos), Leopoldo López dice que no se puede porque eso es lo que hay. Leopoldo López lo quiere todo y se niega a repartir equitativamente la torta. Resultado: Tanto AD como PJ ya han anunciado, cada uno a su manera, que no apoyarán el llamado estatuto del interino que hipotéticamente sería la base jurídica para la auto designación de estos hampones como representantes de los venezolanos por tiempo indefinido.

Hasta la fracción 16 de julio integrada por los operadores políticos de María Corina Machado y Antonio Ledezma tuvo que tomar partido para plegarse en forma vergonzosa a la pandilla de Voluntad Popular con la esperanza de que algunas migas les caiga de la mesa donde Leopoldo decide quién cobra y quién no. Para sobrellevar el ratón moral esta fracción emitió un comunicado donde tímidamente critican a Juan Guaidó y rechazan la idea de una continuidad administrativa para luego justificarse y apoyar al interinato argumentando una supuesta “continuidad constitucional.” Por su postración y creatividad los de la fracción 16 de Julio recibirán su premio de consolación de manos de Leopoldo López.

El problema más grave que tiene Leopoldo es con sus socios de AD y PJ. Al no resolver en términos satisfactorios el reparto del botín y estos partidos negar su apoyo para la continuidad del interinato se cae la base argumental fundamental de la campaña  de Leopoldo López para presentar internacionalmente su oficina de lobby y contratos como un gobierno alterno al de Maduro en Venezuela. Se puede anticipar como epílogo a esta tragicomedia que que varios países retiren su apoyo político y jurídico al interinato al tiempo que mantengan su apoyo al pueblo venezolano en su lucha.

El desmoronamiento del interinato debe conducir a que países como los Estados Unidos e Inglaterra le cierren el acceso a los activos de Venezuela en el exterior al hamponato interino. La desaparición del interinato y la consecuente pérdida de poder de la falsa oposición y el G4 es una buena noticia para los venezolanos. Esto despejará el camino para la conformación de un nuevo eje político y militar que articule fuerzas internas e internacionales con el objetivo de derrocar al régimen chavista.- @humbertotweets

 

domingo, 13 de diciembre de 2020

La consulta es una estafa continuada

            Luego de veinte años de chavismo y de falsa oposición colaboracionista en realidad queda muy poco que decir y mucho por hacer. Ya se ha dicho todo. Las razones para liquidar por vías de fuerza a la narcotiranía son las mismas que las del primer día: Estamos frente a una banda de criminales que asaltó el estado venezolano y está destruyendo la República. Desde el momento en que los venezolanos dejamos de contar con las fuerzas armadas como institución las opciones electorales quedaron automáticamente canceladas. Y de eso hace ya mucho tiempo.

Las mentiras y los pretextos para justificar las tesis electoreras y negociadoras del chavismo, que sistemáticamente han sido abrazadas por la falsa oposición, también se conocen. En ese terreno ya no hay nada nuevo que decir. La falsa opción, esta vez con Leopoldo López a la cabeza, tiene un discurso rancio y fastidioso que sigue repitiendo lo mismo que han dicho en veinte años: De esto solo se sale con negociaciones, condiciones electorales mínimas y elecciones.

Siempre que la falsa oposición ha llamado a participar en elecciones o en protestas (como se preparan para hacerlo ahora...una vez más!) lo hace como antesala y preludio a una nueva ronda de negociaciones con el régimen chavista. Siempre le presentan a los venezolanos soluciones que terminan atornillando al régimen. Así han transcurrido las elecciones presidenciales, legislativas y de gobernadores durante esta etapa.

Los argumentos son pueriles y nefastos: Que esta sea la última cola, no le podemos dejar esos espacios al régimen, etc. Toda una justificación del clientelismo más despreciable y barato. Todo esto para embaucar a la gente y les den un cheque en blanco. Y así pacientemente lo hicieron millones de venezolanos por muchos años. Hasta que la gente se cansó y ya no hay nada nuevo que sacar del sombrero del mago. Ya no hay nada nuevo que decir para seguir apoyando una estrategia que políticamente ha fracasado pero que ha probado ser un magnífico y lucrativo negocio para la “oposición.”

Así hemos llegado al episodio de la consulta II. Ni Leopoldo López ni Juan Guaidó se han tomado la molestia de explicar que se logró con la consulta I, la del 2017, donde también se hizo la maroma de movilizar a la gente para hacerle preguntas insulsas. Esa consulta no logró lo prometido aunque en forma humillante le otorgó 7 millones de supuestos votos como ofrenda a la constitución chavista de 1999.

Esta nueva consulta es otro engaño. No solo busca una vez más poner de rodillas a los venezolanos ante la constitución y el régimen chavista. Esta vez también busca el no menos audaz objetivo de persuadir a los países que apoyan al hamponato interino que el lobby internacional de Leopoldo López y Juan Guaidó debe seguir manejando los activos de Venezuela en el exterior.

El acceso a estos recursos es la apetecida joya de la corona para el grupo de Leopoldo que ya comienza a ser cuestionado por sus antiguos socios de Acción Democrática y Primero Justicia por tacañería en el reparto del botín. AD y PJ intentan argumentar que el hamponato interino debe seguir siendo reconocido por una peregrina doctrina de continuidad administrativa,  pero con nueva jefatura que ellos esperan no sea un títere de Leopoldo sino uno de ellos.

Esto es lo que en verdad se está decidiendo con la consulta de la falsa oposición. Lo que está en juego es si la mal llamada comunidad internacional les permite a esta banda de hampones seguir usufructuando los dineros de Venezuela en el exterior y ultimadamente cuál de los pranatos en pugna será quien en definitiva se quede con el premio gordo. Todo esto mientras los venezolanos invitados a participar en la consulta estafadora mueren de hambre y Venezuela ha quedado reducida a una mera palabra en riesgo de desaparecer a manos de chavistas y falsos opositores.-  @humbertotweets

domingo, 6 de diciembre de 2020

Elecciones y consulta para seguir robando

            El narco régimen chavista y las dos alas de la falsa oposición siguen buscando formas de justificarse para seguir saqueando a Venezuela. Los chavistas y alacranes tienen la urgencia de justificarse ante sus propias bases para alimentar una presunta legitimidad. En realidad estos, que controlan el aparato del estado, saben que hay que darle algunas certezas a su propia fuerza armada para que esta les siga sosteniendo en el poder.  Las elecciones fraudulentas son la archiconocida fórmula del chavismo desde 1999 para cumplir con esta formalidad de legitimidad. Para esto los chavistas cuentan con la fidelidad perruna del ala alacrán de la falsa oposición.

La otra ala de la falsa oposición, la de los Guaidolovers, quiere aferrarse a toda costa a la membresía del llamado gobierno interino porque esto les da acceso a millones de dólares sin tener que rendirle cuentas a nadie. Con el falso argumento de que supuestamente la comunidad internacional lo ha pedido el ala Guidolover de la falsa oposición se ha embarcado en una consulta estafadora cuyo único propósito, al igual que el de Maduro en Venezuela, es el de darle a Juan Guaidó un piso que le permita seguir firmando los cheques en nombre del hamponato interino.

Ambos eventos, tanto las elecciones fraudulentas como la consulta estafadora, se mezclan en un propósito único de seguir robando a la nación venezolana. A Nicolás Maduro y a Leopoldo López con su respectivo séquito de parásitos que les acompañan no les importa detener la destrucción de Venezuela. Desgraciadamente luego de veinte años solo podemos constatar que tanto chavistas como falsos opositores solo quieren seguir depredando lo que queda mientras los venezolanos mueren literalmente de hambre y en esclavitud.

Solo los chavistas creen en las elecciones que está convocando Maduro para esta semana. Y no todos los chavistas. Solo aquellos enchufados o ilusionados porque les regalaron un rollo de mortadela. O los militares de cualquier rango que usan su uniforme y armas para robar hasta a sus propias familias. Esas elecciones están diseñadas para hacerle publicidad al chavismo ante su ya menguada y exigua clientela.

Por el lado del ala Guaidolover de la falsa oposición la llamada consulta es tan pirata que hasta sus organizadores dicen que es vinculante aunque poca gente vote. En otras palabras bastaría contar los votos por correo electrónico  de la burocracia asalariada del hamponato interino para darte un supuesto soporte jurídico a la presidencia caricaturesca de Guaidó.

Las elecciones fraudulentas que organiza el chavismo y la consulta estafadora de la falsa oposición no solo son parte de las formas de saqueo que usa esta casta política que ha destruido a Venezuela. Ambos eventos, tanto las elecciones como la consulta,  son tributarios de la constitución chavista de 1999 diseñada para sostener al chavismo en el poder a perpetuidad. Constitución que primero habría que triturar para comenzar a hablar en serio de “oposición.”

Cualquiera que venga a proponer soluciones basadas en la pseudo legalidad chavista llámese elecciones, consultas, o negociaciones para un cogobierno con el chavismo (Leopoldo López dixit) sólo trabaja como agente del chavismo.

Para liquidar políticamente al régimen chavista es imprescindible liquidar primero a la falsa oposición que ya hoy más de un 80 % de los venezolanos percibe como un estorbo en el camino. Y esto no se logra ni con elecciones ni con consultas.-  @humbertotweets

domingo, 29 de noviembre de 2020

Venezuela en el legado de Trump

            La batalla por la elección presidencial en los Estados Unidos aún está por definirse. Aunque ya las oligarquías mediáticas proclamaron ganador a Joe Biden, la realidad es que no se sabrá con certeza quién será el presidente hasta el 14 de diciembre, fecha en la cual se reúne el colegio electoral para tomar la decisión.

En el calendario constitucional de los EEUU el 14 de diciembre de 2020, día real de la  verdadera elección, y el 20 de enero de 2021, día de la juramentación, son fechas que no se pueden modificar salvo que estemos frente a una ruptura del régimen político.

Por esa inflexibilidad en los lapsos es que el equipo de abogados de Donald Trump están en una carrera contra el tiempo para lograr que los jueces puedan conocer y decidir sobre las impugnaciones de votos ilegales o que las legislaturas regionales remedien el fraude, decidiendo ellas mismas quienes serían los delegados al colegio electoral por cada estado y eventualmente adjudicándoselos a Trump.

En este momento tanto Donald Trump como Joe Biden tienen las mismas posibilidades para ser electo presidente de los Estados Unidos. Pero un país cuyas decisiones impactan a muchos otros no puede depender de esta incertidumbre. Por eso es normal que los equipos de ambos candidatos tengan no solo planes sino que igualmente estén tomando acciones anticipando uno u otro resultado.

No debe sorprender que Trump haya dado instrucciones para preparar la transición al tiempo que insiste en no reconocer los resultados electorales hasta que estos sean declarados definitivos por los órganos constitucionales. Sin embargo, ante la eventualidad de un resultado adverso y sin restar energía a las impugnaciones el propio Trump debe seguir ocupándose de los asuntos domésticos e internacionales hasta el mismo 20 de enero de 2021.

En las próximas semanas e independientemente de lo que ocurra el 14 de diciembre en el colegio electoral la administración de Donald Trump aún tendrá la oportunidad de tomar decisiones con respecto a Venezuela. En el marco de una intervención quirúrgica con el objetivo de liquidar las cabezas políticas, financieras y militares del régimen chavista Trump podría también destituir a funcionarios como James Story y Elliot Abrams que han impulsado las tesis de la falsa oposición venezolana de negociación y elecciones con el chavismo.

La designación en este preciso momento de nuevos funcionarios para atender el tema Venezuela permitiría buscar otros interlocutores para conformar un gobierno de facto luego de una intervención militar puntual que neutralice al régimen chavista y a sus socios colaboracionistas.

Ante la eventualidad que Trump tenga que entregar el poder el 20 de enero de 2021, una operación militar tipo corte quirúrgico rompería completamente con ese ciclo vicioso de negociaciones-elecciones con el régimen chavista y provocaría una crisis que tendría una influencia determinante en las políticas de Biden para Venezuela.

En lo que podrían ser los días finales de su administración, o el comienzo de un nuevo periodo, y en el ejercicio pleno de sus facultades constitucionales Donald Trump sigue tomando decisiones claves en el gobierno cuyos efectos se sentirán en los próximos años y seguramente serán parte de su legado. Los acuerdos de paz en el medio oriente y el ser el único presidente que no ha iniciado una guerra son parte de ese legado al cual bien se le podría agregar la liquidación definitiva de la cúpula del régimen chavista en Venezuela, como inicio de un proceso irreversible de liberación.- @humbertotweets

domingo, 22 de noviembre de 2020

Trump aún puede intervenir en Venezuela

            Las elecciones presidenciales en los Estados Unidos están atascadas en graves acusaciones de fraude y el laberinto político y legal para resolverlas. Las evidencias que progresivamente han ido presentado el equipo de abogados de Donald Trump sugieren que no solo hubo un fraude en la adjudicación de los votos sino también un fraude electrónico que sin una auditoría exhaustiva podría pasar sin ser detectado.

Los Estados Unidos cuentan con mecanismos políticos y legales para remediar este tipo de situación sin salirse del marco constitucional. Los estados que no certifiquen sus resultados para el 8 de diciembre debido a irresolubles reclamos de fraude podrían quedar sin representación en el colegio electoral que debe reunirse para escoger al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica el 14 de diciembre.

Las legislaturas estadales podrían corregir esta situación convocándose y escogiendo directamente a los representantes de sus estados ante el colegio electoral. De no hacerlo es probable que ni Joe Biden ni Donald Trump tengan para el 14 de diciembre los 270 votos certificados para ser electo presidente. Esto activaría un  mecanismo constitucional llamado elección de contingencia en virtud del cual sería el congreso quien mediante un  procedimiento muy especial escogería al presidente de la república.

La preocupación que hay en el mundo por el desenlace definitivo de las elecciones en los Estados Unidos en buena medida explica el papel decisivo que aún tiene esta potencia en el hemisferio y en el resto del mundo. Para los venezolanos, por ejemplo, hay la certeza que la política de los EEUU no será la misma con Biden que con Trump. Entonces es natural que la crisis política en los Estados Unidos haya polarizado las opiniones de los venezolanos.

Independientemente de lo que ocurra de ahora al 20 de enero de 2021 hay abundante evidencia que Donald Trump ejercerá plenamente sus poderes como presidente hasta el último día, esto en el caso que los mecanismos políticos y legales no le den la razón y no sea proclamado presidente.

Por eso justamente desafiando lo que ha sido una costumbre, que no ley, en los EEUU donde una vez pasadas las elecciones el presidente se inhibía de seguir actuando, Trump sigue tomando decisiones claves en la política norteamericana. Se ha conocido en los últimos días de importantes nombramientos en el departamento de defensa, en el pentágono y en el área financiera.

Se especula que Donald Trump podría tomar decisiones cruciales en materia de política exterior para enfrentar la amenaza de Irán y detener el expansionismo de China en una forma tal que no serían fácilmente revertidos por quien quiera le suceda en la Casa Blanca, en el supuesto que él no sea el presidente.

Quienes reconocemos el papel relevante que tendrá los Estados Unidos en la resolución de la crisis política en Venezuela y la diferencia entre una solución negociada con el chavismo impulsada por Biden y un corte quirúrgico y definitivo promovido por Trump vemos una posibilidad real de intervención de los EEUU en Venezuela antes del 20 de enero de 2021.

En el ejercicio pleno de sus poderes como presidente de los EEUU y con la evidencia acumulada hasta ahora Donald Trump podría ordenar una intervención en Venezuela para neutralizar o extraer a las cabezas del narcorégimen y específicamente del cartel de los soles que controla a las fuerzas armadas. Este descabezamiento político y militar provocaría una crisis que podría ser terminal para el régimen chavista y la liquidación de uno de los aliados más militantes de Irán en el área.  Esta intervención puntual se contaría como parte del legado de Donald Trump o como el inicio de una nueva política hacia el hemisferio en su segunda administración.-  @humbertotweets

 

 

 

 

domingo, 15 de noviembre de 2020

Estados Unidos es una república bajo ataque

            La semana pasada en esta misma columna argumenté la tesis del golpe de estado que está ocurriendo en los Estados Unidos. A diferencia del golpe militar clásico aquí se han dado una serie de alianzas de importantes factores dentro del propio estado norteamericano con poderosas corporaciones financieras, mediáticas y tecnológicas para influir en las decisiones políticas y eventualmente sustituir a l presidente por la fuerza, no por los votos.

Los medios de información tradicionales e influyentes en los Estados Unidos han banalizado los reclamos de fraude presentados por Donald Trump. Ante la creciente cantidad de denuncias sobre votos emitidos irregularmente en Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte, Nevada, Michigan y Arizona se han activado mecanismos para auditar y contar manualmente los votos en esos estados.

Esos remedios, que deberían ser el curso lógico y natural de cualquiera que quiera ganar una elección sin el velo de fraude, han sido saboteados por los medios de información, los dueños de las redes sociales y los representantes del partido demócrata. ¿A quién le sirve elegir por la fuerza de las irregularidades y con un manto de duda al próximo presidente de los Estados Unidos? A nadie. Sin embargo, el partido demócrata parece resuelto a imponer una política de hecho cumplidos y forzar la proclamación de Joe Biden sin resolver los reclamos de fraude.

La cantidad de irregularidades denunciadas es tan evidente como abundante que no podría ser ignorada. Si es cierto que los Estados Unidos de Norteamérica es aún una república de leyes entonces cualquier juez sin importar su filiación, liberal o conservador, debería llegar a las mismas conclusiones a la hora de interpretar y aplicar la ley.

Un ejemplo emblemático de lo que tendrán que resolver estos jueces en el caso de la elección en Pensilvania es el hecho de admitir o no los votos que llegaron a las oficinas de correos luego del 3 de noviembre y que no tienen la marca de la fecha. Aquí se enfrentan dos posiciones. Los demócratas quienes dicen que “todo voto cuenta” y la de los republicanos que dicen “solo los votos emitidos legalmente cuentan.” No es poca cosa porque se trata de más de medio millón de votos emitidos en esas condiciones y que de aceptarlos o no dependerá el resultado de los colegios electorales de Pensilvania y en forma consecuente el de quien será el presidente de los Estados Unidos.

En teoría la república tiene los mecanismos legales y políticos para remediar este tipo de situaciones. Pero decir “mecanismos” lleva a pensar que se trata de entidades sin pasiones que deberían resolver las contradicciones aplicando la ley sin entrar en otras consideraciones. En realidad, estos “mecanismos” están articulados por jueces y funcionarios que han sido postulados por el partido demócrata y el partido republicano y es altamente probable que sus decisiones reflejan de alguna forma la influencia de su filiación política.

Por ahora ningún estado ha certificado los resultados de sus delegados electorales. Los estados tienen hasta el 14 de diciembre, fecha en que se reúne el colegio electoral para elegir al presidente de la república, para hacer esa certificación. Si uno o varios estados no logran resolver los reclamos de fraude y no certifican a sus delegados es muy probable que ni Joe Biden ni Donald Trump logren los 270 votos para ser electo y esto abriría el camino para la llamada “elección contingente” en la cual sería el congreso quien mediante un procedimiento especial elegiría al presidente.

En las próximas semanas las instituciones de la república de los EEUU tendrán que demostrar su efectividad para resolver sus crisis políticas internas o sucumbir ante los intentos conspicuos de implosionar la república.- @humbertotweets

 

 

 

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

Leopoldo López y Henrique Capriles, dos versiones de la misma estafa política

            Más que una rueda de prensa fue una confesión para constatar lo que muchos venezolanos sabíamos, pero nos negábamos a aceptar. Leopoldo López desde España admitió públicamente lo que tantas veces él mismo y sus colegas de falsa oposición negaron: que efectivamente no solo hubo una sino varias negociaciones entre ellos y el régimen chavista. Así, con desenfado, Leopoldo López se despacha los muertos de las protestas convocadas por él mismo y que luego fueron vendidas y simplemente usadas como “presión” para negociar con el chavismo.

Pero lo que causó más estupor en la audiencia fue la terca insistencia de López en justificar más presiones internacionales y de calle para solamente sacar a Nicolás Maduro de la presidencia y negociar con su entorno dejando intacto todo el aparato chavista. Este es el mismo López que el 30 de Abril del año pasado trató de armar un gobierno con Padrino López, Maikel Moreno, y Christopher Figuera. Entonces, lo de negociar como sea con el chavismo es en serio. Eso no ha cambiado.

Con la certeza del prestidigitador que tiene a su público cautivado Leopoldo López pasó a delinear su agenda, que es exactamente en lo se ha embarcado la falsa oposición con el hamponato interino de su compañero Juan Guaidó: Sanciones internacionales, selectivas porque no incluiría a todos los jerarcas del chavismo;  negociaciones con todos los jefes chavistas dispuestos a sacar a Maduro; un gobierno de transición que, por supuesto, incluya chavistas y sostenga el estado como lo establece la constitución de 1999; y, finalmente, unas elecciones con condiciones mínimas en las cuales como es de suponer participaría el chavismo en igualdad de condiciones y donde López esperaría ser coronado como Presidente.

Esta agenda que beneficia a Leopoldo López en lo personal también favorece los intereses del régimen chavista cuyos operadores estarán encantados de seguir negociando con la falsa oposición para ver si estiran lo que queda de esta arruga veinte años más.

El empeño de Leopoldo López en centrar su ataque en Nicolás Maduro y dejar intacto al chavismo solo augura más tragedia y destrucción para Venezuela. Pero el habilidoso Leopoldo tiene un plan alterno que le ofrece un destino distinto al del resto de los venezolanos. Y su plan no es otro que trabajar incansablemente por el reconocimiento y la legitimación del hamponato interno en forma indefinida o hasta que la dictadura caiga, como ellos gustan decir.

El reconocimiento del hamponato interino que hoy preside Juan Guaidó es lo que le permitirá a la pandilla de Leopoldo López y Voluntad Popular ponerle la mano a los activos de Venezuela en el exterior con el cínico pretexto de “resguardarlos.” La realidad evidencia que mientras el chavismo hace de las suyas dentro de Venezuela y saquea a sus anchas, en el exterior el grupo que solo le rinde cuentas a la familia López hace lo propio con todos los bienes y dineros que pertenecen a la nación venezolana. Se trata de muchos, muchos millones de dólares que están en juego como para quedarse mirando desde la embajada de España en Venezuela mientras otros se reparten el botín.

En las próximas semanas veremos más jugadas y más audacias de Leopoldo López alineadas con su ambición. Pasar agachado en el tema de las elecciones de USA y escrupulosamente evitar mencionar el nombre de Donald Trump en su rueda de prensa es parte de ello. También viene la reactivación de las negociaciones directas con Diosdado Cabello vía Thomas Shannon quien, de ganar Biden, regresaría a la escena esta vez para ayudar a articular un gobierno de transición en Venezuela con la bendición de un hipotético presidente demócrata. Y por supuesto la consulta estafadora de Guaidó. Esta será clave incluso en el escenario indeseable para Leopoldo de una victoria de Trump porque será el argumento para justificar que el hamponato interino siga siendo reconocido internacionalmente y como consecuencia manejando los bienes de la nación en el exterior.

El chavismo en Venezuela ha tenido éxito en buena medida por su habilidad para fabricar opositores a su medida. Así ocurrió con Henrique Capriles Radonski quien se encargó de llevar a la gente a las elecciones varias veces para venderlas otras tantas. Y en una etapa más reciente así ocurre con Leopoldo López quien alentó las protestas en la calle para usarlas como presión en sus negociaciones con el régimen chavista. En ambos casos, Capriles y López, han sido y siguen siendo defensores y beneficiarios de la constitución chavista de 1999 y de su régimen político.

Leopoldo López y Henrique Capriles representan dos versiones de la misma estafa política: Negociaciones, elecciones y cohabitación.- @humbertotweets