domingo, 28 de marzo de 2021

La Nueva Marquetalia con apoyo del régimen chavista

            La relación del chavismo con la guerrilla colombiana ha sido histórica. Desde los años 80’ cuando Hugo Chávez conspiraba en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas ya circulaban documentos del extinto MBR-200 justificando una alianza con grupos guerrilleros colombianos para apoyarse mutuamente en sus objetivos.

            Esta relación adquiere una entidad relevante con la llegada de Chávez al poder en 1999. Desde ese momento se inicia un proceso para cambiar la doctrina militar en las fuerzas armadas venezolanas y presentar a la guerrilla colombiana no ya como un enemigo natural a la integridad territorial sino como un aliado de clase en la lucha del chavismo contra el estado colombiano.

            Pero no es correcto hablar de una guerrilla colombiana, porque en realidad hay varios grupos donde los más conocidos son las FARC, el ELN y sus facciones disidentes. La estrategia internacional del chavismo para desestabilizar al estado colombiano llevó a forjar alianzas con las FARC y el ELN.

            Estas alianzas se concretaron en el reconocimiento de estos grupos como políticos y no como terroristas y criminales y además en la delimitación de áreas dentro del territorio venezolano donde estos podrían actuar libremente sin el hostigamiento de las fuerzas militares venezolanas.

            Desde hace muchos años en la franja fronteriza entre Venezuela y Colombia ha surgido una sub economía que se apoya en el crimen. Esto forma parte de los secuestros, cobros de vacuna, robos de ganado, tráfico de droga, prostitución y otras actividades ilegales perpetradas por estos grupos guerrilleros. Con Chávez esta economía basada en el crimen se organiza y se sistematiza para darle participación en el negocio del crimen a los jefes militares locales generalmente los jefes de las llamadas ZODI y sus ayudantes.

            Con la firma de los Acuerdos de Paz en Colombia, la aparente desmovilización de las FARC y la disidencia de grupos guerrilleros se alteran la aparente normalidad que reinaba en la frontera porque ahora son más grupos en armas disputando el mismo territorio para sus actividades criminales. Y el régimen chavista ha decido dar todo su apoyo militar al grupo de las FARC liderado por Jesús Santrich e Iván Márquez enfrentados al grupo que dirige alias Gentil Duarte.

            Los ataques del ejército venezolano en el estado Apure han sido selectivos contra los grupos que se niegan a obedecer a Santrich y Márquez. No se trata de una ofensiva contra todos los grupos guerrilleros que libremente actúan en la zona con el apoyo de los militares venezolanos.

Pero el apoyo de Nicolás Maduro a Jesús Santrich e Iván Márquez tiene una lógica y encaja perfectamente en la estrategia internacional del régimen chavista. Con la proclamación de la “Nueva Marquetalia” en 2019 la disidencia de las FARC busca nuevamente intentar crear un territorio independiente separado de la república de Colombia. Pero esta vez sería con el apoyo económico y militar del estado chavista. De esta forma el chavismo busca neutralizar a Colombia que siempre será la primera opción para desplegar una intervención militar en Venezuela, el día que los Estados Unidos así decida hacerlo.

            El socialdemócrata y simpatizante del chavismo Joe Biden y su partido deberían comenzar a considerar desde ya que con el chavismo no se negocia. Y que de intentar hacerlo perderán un tiempo precioso que le otorgaría más ventajas al régimen chavista para continuar en el poder por la vía de fomentar la violencia en la región. En otras palabras, la ambivalencia de los Estados Unidos y Colombia frente a la activa alianza del chavismo con las FARC y su proyecto de la Nueva Marquetalia llevarán irremediablemente a una especie de balcanización de la zona y consecuentemente ayudará al propósito del chavismo de seguir en el poder en medio del caos, sin importar el precio que haya que pagar.-@humbertotweets

 

 

domingo, 21 de marzo de 2021

La pertinencia de sanciones más fuertes contra el régimen chavista

               La política de las sanciones internacionales contra el régimen chavista están montadas sobre una concepción gradualista que asume que la aplicación progresiva de medidas restrictivas fundamentalmente en la economía llevaría a una eventual desestabilización del chavismo y así forzarlo a entregar el poder.

            Esta noción es ingenua por decir lo menos. El chavismo ha demostrado una extraordinaria capacidad de adaptarse a esas restricciones y siempre consigue países dispuestos a burlar esa forma de bloqueo. Pero aun cuando la inefectividad de estas sanciones es evidente sigue siendo la opción preferida de una comunidad internacional que en realidad no quiere y parece que en el futuro inmediato no se va a inmiscuir en los asuntos internos de Venezuela.

            Uno de los problemas de la fracasada política de sanciones que se le aplica al chavismo es precisamente ese gradualismo supuestamente basado en la idea que sanciones más fuertes y definitivas al mismo tiempo afectarían a la población. Entonces se termina fabricando una estrategia que nunca alcanza la entidad de ser una amenaza real para el régimen chavista. Y el chavismo lo sabe y juega con eso a su favor.

            Hoy por ejemplo Venezuela está en una situación de desabastecimiento total de combustible diésel provocando adicionalmente una escasez de alimentos. Pero no es precisamente por las sanciones impuestas por la comunidad internacional. La industria petrolera colapso bajo el chavismo al extremo de ser incapaz de producir el diésel que se requiere para satisfacer la demanda interna.

            Pero el régimen por supuesto no asume su responsabilidad y se la endosa a la comunidad internacional. Desde el chavismo y con el auxilio de falsa oposición ya hay voces clamando por levantar las sanciones contra el régimen para que este pueda cambiar crudo por diésel en los mercados internacionales y así “evitarle mayor sufrimiento a los venezolanos.”

Aceptar esta tesis sería aceptar el chantaje del chavismo que usa a la población civil venezolana como escudo humano para defenderse a sí mismo de las sanciones que van contra él y no contra los venezolanos. Además esto implicaría que ingenuamente se piensa que al recibir combustible el régimen lo destinaría para el consumo de los venezolanos en general y no para el uso exclusivo de sus huestes civiles y militares.

            Si la administración de Joe Biden en los EEUU y el resto de la comunidad internacional quisieran de verdad sacar al chavismo del poder y si además fuesen coherentes y consecuentes con su propia estrategia deberían considerar la pertinencia de ejecutar sanciones mucho más severas y serias que efectivamente logren desestabilizar al régimen.

Pero las sanciones que se le han aplicado al régimen chavista hasta ahora no han logrado absolutamente nada. Y si aun así ya se comienza a hablar de levantar parcialmente las medidas o de atenuarlas para no afectar a la población o como incentivo a unas negociaciones ya sabemos entonces cómo termina esto.

El caos y la tragedia que hoy sufre Venezuela se multiplican en forma exponencial por los embates del coronavirus. Mientras el chavismo siga en el poder eso no cambiará y por el contrario solo podemos esperar más muerte y desolación. ¿Cuantos cientos de miles de venezolanos tendrán que morir por culpa de estas políticas ambiguas y ambivalentes antes que se comprenda que el régimen chavista solo saldrá por vías de fuerza? .-@humbertotweets

 

 

domingo, 14 de marzo de 2021

¿Para qué sirven las obviedades de la Bachelet?

        Avanza la estrategia internacional para lavarle la cara sucia al régimen chavista en materia de violencia política. Y Michelle Bachelet, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, es parte de ella. Aparentando solvencia moral Michelle Bachelet ha producido una serie de informes donde se constata que el terrorismo de estado del régimen chavista contra la población civil es “masivo y sistemático,” Esa fue una de las revelaciones de su primer informe presentado hace unos meses.

Hoy regresa la Bachelet para insistir en lo obvio: Desde la presentación de su primer informe hasta hoy las ejecuciones extrajudiciales en Venezuela han aumentado, la persecución política no ha cesado y (¡Oh sorpresa!) el salario de los venezolanos es menos de un dólar al mes. 

Entonces la señora Bachelet no nos está diciendo absolutamente nada nuevo. Solo está constatando que la situación es peor que antes.  Y seguirá siendo así mientras el régimen chavista, que es la fuente de la violencia política en Venezuela, siga en el poder.

El problema con los informes que presenta la Bachelet es que forman parte de la hipocresía de la política internacional que siempre termina ayudando al chavismo. Además de unas declaraciones retóricas de algunos países condenando la violencia política en Venezuela no existe la voluntad de aplicar sanciones para detener de inmediato el linchamiento que el régimen chavista aplica sobre su propia población. 

Insistir en presentar este tipo de informes sin que ellos conduzcan a una sanción política y militar real contra el régimen que perpetra el crimen es una burla contra las víctimas. Lo que es peor, termina banalizando la violación que se pretende condenar al estrellarse contra los oídos sordos de la comunidad internacional y perderse en la maraña de informaciones de las redes sociales como una raya más para el régimen chavista. 

La falta de seriedad y la verdadera cara de la señora Bachelet queda en evidencia cuando pérfidamente deja filtrar su potente veneno para esterilizar su propio informe y atribuir la crisis humanitaria a la “imposición de restricciones indebidas” (sanciones internacionales) contra Venezuela. Suscribiendo así, precisamente, el discurso oficialista del régimen chavista. 

Hay quienes celebran este tipo de informes que son presentados en sí mismos como una victoria porque, según dicen, logran visibilizar las violaciones contra los derechos de los ciudadanos y la vida en Venezuela. En realidad estos informes como el que hoy actualiza la Bachelet no sirven de nada si no se les ve como un instrumento incriminatorio que conduzca a la aplicación efectiva de sanciones contra el régimen y sus miembros. 

El informe presentado por Michelle Bachelet sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela no es más que una lista inútil de obviedades que en el mejor de los casos le da la oportunidad al régimen chavista de, en un milagroso acto de contrición, sancionar a sus presuntos funcionarios violadores. Pero ni por asomo ese informe sugiere establecer la responsabilidad de un régimen que tiene la capacidad de ejecutar la violencia política en forma sistemática y masiva como ella misma lo certifico el año pasado.

De esta forma Michelle Bachelet queda bien porque dijo lo que todos querían escuchar. El régimen chavista queda bien porque se le da la oportunidad de lavarse las manos y ve reforzada su narrativa contra las sanciones internacionales en nombre precisamente de esos derechos humanos que se ufana de ultrajar. Quienes no quedan bien son las victimas del terrorismo chavista y millones de venezolanos que al leer las obviedades de la Bachelet se preguntan y luego ¿Qué se hace con eso? .- @humbertotweets 



domingo, 7 de marzo de 2021

Solo contamos con nosotros mismos

            Siempre hemos dicho que la salida del régimen chavista será por vías de fuerza. No porque seamos guerreristas o amantes de la violencia. Es más bien un reconocimiento al agotamiento de todas las formas políticas posibles para salir democráticamente de un régimen que controla todas las instituciones, incluyendo la fuerza armada para mantenerse arbitrariamente en el poder.

También hemos defendido con vehemencia la tesis de una intervención militar internacional en Venezuela, no porque celebremos que alguien venga a hacernos el favor de salir del chavismo. Se trata igualmente de la constatación del profundo estado de debilidad e indefensión en que nos encontramos los venezolanos frente a una fuerza armada que en lugar de defender las fronteras y mantener la paz y el orden arremeten diariamente contra la población civil. Esto quiere decir que el alto poder de fuego y la logística militar del estado venezolano está al servicio de la camarilla gobernante.

La tesis de la intervención militar internacional en Venezuela está plenamente justificada no solo por la desproporción de la confrontación armada entre civiles y militares sino también por el peligro que representa el régimen chavista para los demás países en la región incluidos los Estados Unidos por sus vinculaciones reales con grupos y estados terroristas.

            Con Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos hubo una pequeña posibilidad de materializar esa intervención quirúrgica al estilo Soleimani para liquidar la cúpula civil y militar del régimen chavista. Sin embargo esa propuesta encontró el rechazo de la propia burocracia diplomática de Trump y la indiferencia del gobierno interino de Juan Guaidó quien nunca se atrevió ni siquiera a pedir asistencia militar.

            Hoy el gobierno de los Estados Unidos, único país que podría liderar una acción de esta naturaleza, está bajo el control de los demócratas y Joe Biden. Los demócratas, consecuentes con una política blandengue frente a regímenes como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua, han regresado a los tiempos de Barack Obama y proclaman orgullosamente que “los Estados Unidos no promoverán la democracia con intervenciones militares” (Blinken, Marzo 2021).

            Esto por supuesto se refiere a Venezuela y a la política que impulsa Biden de provocar cualquier tipo de negociación y acuerdo entre la falsa oposición y el régimen chavista. Claro, esta tesis solo es buena para los países suramericanos, no para los del medio oriente donde luego del ataque militar de los Estados Unidos a Siria podemos ver que esa región seguirá siendo el foco de atención de los EEUU y no América del sur y menos aún Venezuela.

            La nueva diplomacia norteamericana acaba de refritar un decreto de Obama calificando al régimen chavista como una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos,” expresión ambigua que pretende desconocer la verdadera naturaleza de un estado que no solo patrocina el terrorismo sino que se apoya en el para seguir en el poder y que representa quizás una amenaza superior a la de Siria por estar en su ámbito geográfico de influencia. Llamar al chavismo “amenaza inusual” en lugar de estado terrorista luce más como un pícaro guiño de ojo y no una advertencia.

            Ya lo dijo Geoff Ramsey vocero del gobierno norteamericano, refiriéndose a Venezuela “hay que volver a una estrategia basada en la presión doméstica, en lograr tanto presión como una negociación eficaz que logre una solución política a la crisis.” Palabras claves: Presión doméstica y negociación eficaz. ¿Qué quiere decir esto? Que los demócratas seguirán centrados en los temas del medio oriente y dejaran el tema Venezuela en manos de la inercia de unas negociaciones y unas elecciones que terminaran por atornillar al chavismo por lo menos cuatro años más, salvo que alguna poderosa conmoción política interna dicte otra cosa.

Lo más probable es que el resto de países que dicen apoyar a Venezuela sigan el ejemplo de los Estados Unidos y alienten esa perversa política que deja el destino de millones de venezolanos en las manos del régimen chavista y la falsa oposición en el eterno círculo vicioso elecciones-negociaciones que seguramente producirá los mismos resultados. Y así pasarán cuatro años. Con esa diplomacia internacional definitivamente no se cuenta. Solo contamos con nosotros mismos y con nuestras capacidades para organizarnos en rebelión civil y militar para sacar al chavismo del poder por vías de hecho.-  @humbertotweets

 

           

 

domingo, 21 de febrero de 2021

Salarios y pensiones en dólares para todos los venezolanos

           Exigir para todos los venezolanos el pago del salario en dólares estadounidenses es simplemente el reconocimiento a una realidad fáctica que se le ha impuesto al régimen chavista: Casi todo se ha dolarizado en Venezuela, menos los salarios y las jubilaciones de los trabajadores del sector público.

Algunas empresas privadas en un intento por retener el talento y el trabajo de sus empleados hacen acuerdos privados para pagar en dólares, pero esta es una situación que hasta ahora es excepcional y aún no ha sido regulada por el régimen por lo que no cubre a la gran mayoría de los trabajadores venezolanos.

No solo los bodegones venden  en dólares. Es prácticamente imposible acceder a bienes y servicios en Venezuela sin pagar en dólares o haciendo el cálculo de su pago con base a la divisa aunque se pague en bolívares. De manera que quien no tenga dólares está excluido del circuito económico. Y en esa situación se encuentran la mayoría de los trabajadores venezolanos. 

Por eso exigir la dolarización de los salarios resulta un reclamo obvio para los trabajadores, pero no para sus dirigentes sindicales y los partidos políticos. Muchos de estos dirigentes tartamudean y se les enreda la lengua a hora de hablar sobre este tema para no provocar al régimen chavista. Lo interesante es que entre los mismos seguidores del chavismo hay apoyo para esta tesis, a pesar de las amenazas de su propio gobierno.

Algunos operadores del chavismo han sido literalmente execrados del régimen por defender esta tesis. Tal es el caso de Oscar Figuera, secretario general del Partido Comunista de Venezuela a quien Jorge Rodríguez lanzó a las fieras chavista para su linchamiento por atreverse a pedirle a Nicolás Maduro que pagara los salarios en dólares. 

Este es un tema clave en la lucha contra el régimen chavista porque lo enfrenta a sus propias contradicciones. Fueron Chávez y el chavismo quienes levantaron la falaz bandera antiimperialista para luego de destruir al país y su economía verse obligados a reconocer la fortaleza de la divisa norteamericana. 

Pero el régimen chavista, con el argumento de la economía de guerra, prefiere pagar su burocracia civil y militar  y todas sus operaciones de corrupción con los dólares disponibles y negarle los dólares a los trabajadores venezolanos. Para el chavismo es un asunto de prioridades. Los trabajadores desahuciados por el régimen, desarticulados y desmoralizados no representan una amenaza real.

En esta lucha los trabajadores están solos, por su cuenta. Los partidos en su mayoría están vendidos al régimen chavista. Y estos partidos controlan los gremios y sindicatos e influencian las agendas de lucha. La mayoría de esa dirigencia sindical siguiendo el cálculo y la cautela aconsejada por los partidos se muestra dubitativa e indecisa. En lugar de lanzarse a la calle abiertamente en una lucha por la dolarización de los salarios prefieren abogar por un aumento de salarios en bolívares y otras reivindicaciones laborales menores. Por eso la lucha por dolarizar los salarios en Venezuela aún no ha alcanzado masa crítica. 

Las condiciones están dadas para el surgimiento de organizaciones sindicales y gremiales de nuevo tipo al margen de los partidos, comprometidas con sus intereses de clase y dispuestas a organizar y acumular fuerzas para enfrentar exitosamente al régimen chavista bajo una consigna que en la actual coyuntura sintetiza un clamor nacional: Por el pago de salarios y jubilaciones en dólares para todos los venezolanos.- @humbertotweets 


domingo, 14 de febrero de 2021

Dolarizar los salarios, a pesar del chavismo

            El balance luego de dos décadas de chavismo es que la clase obrera que decía defender es hoy prácticamente inexistente. Las políticas de Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro han destruido por completo la economía venezolana y hoy lo que nos queda ya no es una clase obrera sino venezolanos trabajando en condiciones infrahumanas y esclavizantes por menos de dos dólares al mes.

La otra víctima del desmadre chavista ha sido el signo monetario. Hoy millones de venezolanos desprecian el bolívar mal llamado soberano y prefieren hacer sus transacciones con el dólar. Esta quizás sea la única derrota importante que los venezolanos le haya propinado al chavismo. Se puede decir con propiedad que los venezolanos le han impuesto al gobierno la moneda de curso legal que hoy día es el dólar estadounidense.

Aunque el régimen chavista dice que las sanciones económicas impuestas por algunos países es la razón del descalabro económico en Venezuela, la realidad es que el impacto de estas modestas acciones dirigidas a impedir que Venezuela siga llenado dólares en forma masiva no se  pueden comparar con el destrozo de la industria petrolera.

El petróleo aún no se ha agotado en Venezuela, pero la capacidad del régimen chavista para extraerlo y comercializarlo está totalmente agotada. Sin embargo, el chavismo necesita desesperadamente dólares para subsistir. Sin petróleo y sin poder traficar dólares  libremente usando el sistema de finanzas públicas, al chavismo no le queda otra opción que abrazarse a la última consigna para su salvación: Dolarizar la economía. ¿Pero qué significa dolarizar la economía?

            En la concepción política chavista dolarizar significa ponerle la mano a toda la masa de dólares que sea posible para poder subsistir como régimen político. Esto implica tratar de arrebatarle a la gente sus dólares facilitando sus depósitos en la banca local totalmente controlada por el régimen y reprivatizar todas las empresas que fueron confiscadas por chávez pero en un proceso muy similar al de la caída de la Unión Soviética donde quienes actuaban como administradores y caporales de esas entidades de la noche a la  mañana se convertían en los nuevos dueños creando una nueva y temible oligarquía.

            La dolarización ya existe en Venezuela sin que el régimen haya podido regularla. No solo las transacciones de bienes y servicios se están negociando en dólares. Varias empresas pagan sus salarios en dólares. El florecimiento de los bodegones chavistas con productos importados que solo podrían ser accesibles a quienes ganan en dólares son otra evidencia de esta extraña economía donde no todos pueden participar pues la gran mayoría, que se cuenta por millones, no ganan lo suficiente para comprar en esos sitios.

            Venezuela se divide hoy entre quienes tienen acceso a dólares y quiénes no. Aquellos que reciben dólares vías remesas, los que pueden negociar sus servicio en esa divisa o quienes están enchufados con el régimen por ser parte de la burocracia civil o militar son los afortunados invitados a este convite.

            Para el resto solo queda la mendicidad y la basura.  Y allí se encuentran muchos venezolanos que pertenecían a eso que una vez se conoció como clase obrera. Curiosamente el chavismo que ahora proclama dolarizar la economía no ha dicho nada en cuanto a dolarizar los salarios, las pensiones y jubilaciones de los trabajadores venezolanos. Aquí es donde el chavismo se enfrenta a sus propias miserias. Hasta elementos chavistas como el Partido Comunista de Venezuela ejercitando un falso pudor les ha tocado dejar a un lado el papel de pedigüeños del régimen para ahora pedir que se dolaricen los salarios.

            No hay que ser economista para concluir que si todo se está negociando en Venezuela en dólares entonces los salarios, las jubilaciones y las pensiones de trabajadores, empleados y jubilados deben ser igualmente pagadas en dólares. Dolarizar la economía e imponerle al régimen el uso del dólar es ya una derrota del populismo reencauchado de Hugo Chávez. Obligarlos a que dolaricen los salarios sería el tiro de gracia. Pero esto no debería significar un ratón o resaca moral para el chavismo pues el tráfico de drogas y armas, la corrupción de civiles y militares, y todos los ilícitos amparados por el régimen chavistas son transados igualmente en dólares.-  @humbertotweets

 

domingo, 7 de febrero de 2021

La falsa oposición no aguanta dos pedidas

            En esencia la falsa oposición venezolana está hecha de la misma materia política corrompida que el chavismo. Ambos sectores se disputan el apoyo partidista y mediático para seguir justificando su único siniestro propósito: Seguir saqueando a Venezuela sin piedad hasta que ya no quede nada.

Según un estudio de opinión de Meganálisis más del 80% de los venezolanos encuestados no confían, y no quieren ni al régimen chavista ni a la falsa oposición. Que exista un rechazo generalizado al chavismo se entiende porque son quienes en forma directa han destruido al país. Pero ahora se hace más evidente para los venezolanos que la barbarie chavista solo habría sido posible con el apoyo accesorio e instrumental de una falsa oposición que se presenta como alternativa sin ser tal.

Luego de veinte años de un ciclo vicioso, repetitivo y reciclado de negociaciones-elecciones-negociaciones alimentado por la falsa oposición nos encontramos en el mismo punto. Estamos ante los signos evidentes de un nuevo proceso de negociaciones entre el régimen chavista y la falsa opción, apoyada por sus alas alacrana y G4.

Los alacranes o el grupo de la mesita tapa amarilla se adelantaron y ya desde el año pasado se dejaron de eufemismos y se tiraron por la calle del medio en su apoyo al régimen chavista. Personajes como Luis Brito y Bernabé Gutiérrez lo han dicho de varias formas. Aquí para seguir en la política -¿robando?- hay que bailar pegado con el chavismo. Otros más jabonosos como Timoteo Zambrano tratan de guardar las apariencias y hasta se han propuesto como ministros para un gobierno de amplitud con el chavismo.

Por su parte el grupo del G4 sigue controlado por Leopoldo López quien distribuye las asignaciones desde el hamponato interino. El control del lobby de Guaidó y sus inmensos recursos, vía activos y ayuda humanitaria, le ha dado un poder y capacidad operativa a Leopoldo López y su grupo de Voluntad Popular por encima de los otros partidos. El reclamo de Ramos Allup (AD del G4) y Julio Borges (PJ del G4) al hamponato interino dejó de ser privado y discreto para convertirse en una riña pública por el mal reparto de los dineros que, sin control ni rendición de cuentas,  maneja el hamponato interino.

Este grupo que parasita en torno al hamponato interino se ha dado cuenta que el llamado interinato de Guaidó ha perdido mucha fuerza y credibilidad. Cada día son más los países, incluidos los Estados Unidos, quienes muestran su preocupación por la forma como el interinato se está gastando esos recursos y menos los países dispuestos a jugarse sus intereses en nombre de un lobby de logreros e improvisados.

Además mantener las clientelas partidistas de activistas de Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo requiere de recursos y de un marco político de tolerancia y complicidad que solo puede ser garantizado si ellos se integran formalmente, una vez más, al régimen chavista como la oposición oficialmente aceptada.

La falsa oposición con sus dos alas (Leopoldo López -G4 y Alacranes) harán causa común para ir unidos a negociar con el régimen chavista una nueva ronda de concesiones y prebendas. Lo que desde ya se está negociando es muy básico y concreto. El régimen chavista pide levantamiento de sanciones y una política de aceptación como la que Obama impulsó hacia Cuba. A su vez la falsa oposición quiere desesperadamente participar en las elecciones regionales para iniciar el proceso de reinsertarse como la oposición tolerada por el régimen. Para ello aceptaran unas condiciones electorales mínimas que más o menos cubran las apariencias porque además saben que lo que cuenta en realidad no son los votos sino lo que diga la sala de totalización del CNE que será la encargada de adjudicar los cargos que se hayan negociado. Tal como acaba de ocurrir ante los ojos de millones de venezolanos en el pasado fraude electoral del 6 de Diciembre.

Más allá de la retórica y de las declaraciones protocolares de los embajadores de una “comunidad internacional” para la cual Venezuela poco importa, existe una voluntad firme de negociar y entenderse con el chavismo para reinsertarse y volver a “hacer política desde adentro”. Y esto se concretará este año. Así lo han confirmado tanto Leopoldo López como Henrique Capriles Radonski quienes, como cabezas de la falsa oposición, no van a esperar a que el chavismo se los pida dos veces antes de sentarse diligentemente a negociar e ir a elecciones con el argumento falaz que la pelea hay que darla desde adentro y esta debe, necesariamente, ser electoral. Tal como lo han hecho en forma inalterada en los últimos veinte años.- @humbertotweets