jueves, 6 de abril de 2023

La corrupción de PDVSA ha financiado al chavismo

            Si algo colapsó al destaparse la olla de corrupción en PDVSA es el discurso de las sanciones usado por el régimen para justificar la devastadora crisis económica de Venezuela. Si ya era un discurso enmohecido y lánguido, ahora perdió cualquier fundamento, ante las pruebas indiscutibles de la entrada de exorbitantes sumas de dinero que hay a través de PDVSA y de otros negocios como el de los alimentos, pese a que de eso los venezolanos solo pueden probar las menudencias de las bolsas CLAP.

El régimen intentó desviar la atención hacia la coreografiada audiencia de presentación de los sospechosos, vestidos con bragas naranja y fingiendo estar esposados, en lo que parecía más un show preparado para ser filmado por las cámaras de VTV. Una escena dispuesta para hacerles ver a sus clientelas chavista que el gobierno lucha contra la corrupción “caiga quien caiga”, como dice el eslogan que quieren posicionar en la antesala del próximo fraude electoral.

El régimen olvidó el discurso de las sanciones que ha venido inoculando a sus seguidores, según el cual el enemigo está en la oposición, que supuestamente ha pedido sanciones; y en el gobierno de Estados Unidos, que las ha impuesto para ahogar al pueblo venezolano.

En un país donde el salario mínimo equivale a un poco más de 5 dólares; y la Canasta Alimentaria se ubicó en el mes de febrero de este año en 388 dólares, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas, da vergüenza escuchar a los voceros del régimen —que tienen más de veinte años en el poder— hablar de que se sienten indignados ante la corrupción en PDVSA. PDVSA siempre ha sido para el régimen chavista un inmenso barril de corrupción sin fondo, por lo cual mirar para otro lado y buscar otros culpables es el ejercicio del más pérfido caradurismo.

¿De quién es la culpa de hacer de PDVSA la caja chica de un régimen que se ha dedicado a saquear a la nación venezolana? Los culpables están entre los más altos jerarcas del régimen chavista y llegan hasta las más sinuosas sanguijuelas que se han acercado a ellos para llenarse los bolsillos con el dinero de los venezolanos. Quienes hoy gobiernan en Venezuela no son políticos. Son hampones que se apoderaron de las arcas del Estado, de la industria petrolera; que han robado por más de veinte años y siguen burlándose de su propia gente con discursos mediocres para justificar el enorme desfalco a la nación.

Ahora el chavismo simula estar indignado ante semejante riqueza de la que se jactan los ladrones imputados; de los millones de dólares robados, de las avionetas y mansiones incautadas, de las redes de prostitución develadas. Pero no solo olvidaron el discurso según el cual no entraba dinero a PDVSA por las sanciones impuestas a Venezuela; también olvidaron que esos ladrones imputados son los más emblemáticos representantes de la degradación moral y política en Venezuela conocida en los bajos fondos con el remoquete de Revolución Bolivariana. La cual todos ellos, sin excepción, han celebrado y de la cual han vivido.-

 @humbertotweets 

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