lunes, 1 de enero de 2024

Balance y perspectivas

            En la lucha por recuperar la nación venezolana de las garras de la tiranía chavista es preciso hacer una breve pausa para revisar dónde estamos y plantear algunas hipótesis de análisis y resolución.

            Lo fundamental en la política venezolana no ha cambiado. Seguimos enfrentados al Estado chavista que define los términos de su legalidad y establece las instituciones que mediante el auxilio de su fuerza armada se impone por la fuerza sobre el resto de los venezolanos.

            La total ausencia de instituciones que representen a un Estado nacional y la falta de condiciones y garantías políticas plantean una grave crisis de Estado y no de gobierno como equivocadamente sigue asumiendo la falsa oposición.  Con instituciones democráticas y garantías políticas la crisis de un mal gobierno como el de Nicolás Maduro podría ser corregida mediante unas elecciones en procesos como los que se han dado en Colombia, Chile y Argentina, donde de alguna forma existen mecanismos para la alternabilidad.

            Este no es el caso de Venezuela que se parece más al modelo cubano en cuanto a las formas de control político y militar combinados con la propaganda para sostener en el poder a la macolla gobernante.

            Sin embargo, la falsa oposición sigue insistiendo en una estrategia basada en negociaciones y elecciones con la vana esperanza que algún día el régimen chavista haga algunas concesiones que permitan su derrota y en forma consecuente entregue el poder. El chavismo acepta esta fórmula binaria primero porque conviene a su falso discurso de apertura y segundo porque es la mejor forma de mantener controlada a su falsa oposición siempre ilusionada e ilusionante sobre las esperanzas electorales.

            La falsa oposición no oculta que el éxito de su estrategia negociaciones-elecciones depende enteramente de la presión que ejerzan los Estados Unidos, ni siquiera de esa asociación de intereses difusos llamada pomposamente comunidad internacional. Y en efecto los EEUU se han involucrado en el proceso desde una perspectiva etic en estricta defensa de sus intereses estratégicos como es lógico.

            La política norteamericana hacia Venezuela la cual hemos criticado por improvisada tiene sus matices y distinciones entre las administraciones de Donald Trump y Joe Biden, pero en esencia ambos enfoques responden a una sola política coherente que consiste en defender los intereses de los EEUU y su hegemonía en la región como potencia imperial, muy por encima del descalabro que podría estar ocurriendo en Venezuela.

            Por eso, la política exterior norteamericana luego de reconocer el caricaturesco gobierno interino de Juan Guaidó comprendió que era una jugada montada en el aire que no conducía a nada y muy pronto comenzó a trabajar con los operadores de la falsa oposición para elegantemente y sin desaires desmontar ese parapeto. Quedó la imagen de una falsa oposición que resolvió acabar con esa jugosa e inagotable fuente de corrupción llamada Interinato para así pasar a una fase -¡a otra más!- de negociación con el régimen chavista. Pero eso no habría ocurrido de no haberlo resuelto previamente el gobierno norteamericano.

            De México a Barbados, con pausas y contramarchas, en los meses siguientes al desmantelamiento del hamponato interino quedaría muy claro que la única negociación que vale y la que en realidad cuenta es la que se ejercita entre el Estado norteamericano y el Estado chavista en la cual la falsa oposición venezolana está pintada en la pared y es informada por redes sociales.

            Al ponerle precio a la cabeza de Nicolás Maduro y otros jerarcas del régimen chavista y al aplicarle a Venezuela unas sanciones inocuas y simbólicas el gobierno norteamericano aliviaba la presión interna de electores que exigen mano dura contra la tiranía chavista y de alguna manera quedaba bien con millones de venezolanos esperanzados en la ayuda e intervención del amigo norteamericano para librarse de la pesadilla chavista.

            Pero al mismo tiempo la política realmente existente del imperio norteamericano ejerciendo un comprensible pragmatismo en defensa de sus intereses levantó las sanciones simbólicas contra Venezuela, liberó a los narcosobrinos y por si fuera poco en un intercambio de prisioneros liberó a Alex Saab. Aquí hay que hacer una mención especial a la entrega del Teniente de la Guardia Nacional Pedro Naranjo a Venezuela por parte de los EEUU haciendo caso omiso a los ruegos de sus familiares. Más que una extraviada decisión burocrática la entrega del militar venezolano parece el postre de ese macabro banquete para ofrendar al chavismo.

            Todo esto ante la expresión boquiabierta y de incredulidad de millones de venezolanos. Todo eso, que no es poca cosa, a cambio de nada, de nada para la falsa oposición que aún está esperando por condiciones más o menos justas para unas elecciones y que le permitan inscribir a su candidata.

            Al reconocer al Estado chavista como el poder político y militar realmente existente en Venezuela y negociar directamente con esa estructura el gobierno norteamericano dinamitó cualquier posibilidad de relevancia o representatividad que la falsa oposición MUD/FA y su candidata pudieran tener. Los Estados Unidos han validado la tesis de Jorge Rodríguez de entenderse directamente con los norteamericanos. De aquí en adelante el chavismo no tendrá ningún incentivo para negociar con otro factor que no sea el propio gobierno norteamericano.

            ¿Qué se puede esperar en los próximos meses en relación a la salida electoral? Sobre esto ya Joe Biden adelantó por donde vienen los tiros “Nicolás Maduro está cumpliendo su compromiso de celebrar elecciones democráticas en Venezuela”. Esto quiere decir que, con la anuencia de los Estados Unidos,  la farsa electoral programada para el 2024 podría realizarse o suspenderse indefinidamente con el pretexto de la supuesta guerra con Guyana. Da lo mismo porque todo será resuelto con arreglo a la legalidad del estado chavista y su Constitución de 1999 con la buena pro de los EEUU. A cambio el régimen chavista seguirá despotricando contra el imperialismo norteamericano al tiempo que le suministra petróleo barato.

            Esta política de concesiones de los EEUU al régimen chavista es decisiva en estos momentos para darle oxígeno a un chavismo que también sufre sus propias contradicciones entre sus clientelas y sus facciones militares. Pero la política exterior norteamericana estará sujeta a los desarrollos del conflicto provocado entre Venezuela y Guyana donde desde ya los Estados Unidos participan de una alianza militar internacional que acompaña a quienes hoy controlan el territorio Esequibo.

            Los operadores del régimen chavista conscientes de las debilidades estructurales de su ecosistema saben perfectamente que la luna de miel con los EEUU puede terminar en cualquier momento y depende más de la guerra Rusia-Ucrania y el conflicto Venezuela-Guyana que de cualquier otra cosa. Frente a esto la lógica del chavismo sigue siendo la misma. Cada día al frente del Estado chavista es victoria y es una oportunidad más para saquear.

            Al resto de los venezolanos lo que se nos plantea es deslastrarnos totalmente de las políticas y las falsas ilusiones electorales de la MUD y sus candidatos. ¿Por qué? porque bajo el Estado chavista y su legalidad no hay salida electoral posible. ¿Qué hacer? Replantearnos los ejes de la lucha hacia lo político y social, no lo electoral. Organizarnos en sindicatos y gremios, más que en partidos políticos, para articular en forma orgánica el descontento frente a la crisis nacional y el rechazo al régimen chavista que crece y se multiplica hasta en sus propias clientelas civiles y militares.- @humbertotweets

jueves, 28 de diciembre de 2023

El horizonte de una verdadera oposición que se asuma como oposición verdadera

            En algún momento habrá que detener la frenética obsesión con el circo electoral para repensar porque, a pesar de haber llevado a Venezuela al colapso, el chavismo sigue en el poder.

Venezuela está en su peor momento no porque las simbólicas e inútiles sanciones que le han aplicado los Estados Unidos y otros países al gobierno venezolano hayan afectado de alguna forma su capacidad para operar.

El descalabro de Venezuela es el resultado de un proceso sistemático de destrucción de la economía y las instituciones cuyo efecto se ha acumulado y multiplicado en los últimos 24 años.

Sin embargo, a pesar de la acción depredadora del chavismo sobre la sociedad venezolana no parecen existir los mecanismos institucionales para corregir y reparar el daño.

Esto se debe  que las instituciones del Estado venezolano, que antes respondían a los intereses de la nación en un esquema de pesos y contrapesos que más o menos funcionaba, han sido sustituidas por otras que obedecen a los intereses del grupo que gobierna. 

La dificultad mayor que se plantea a la hora de hacerle oposición al chavismo es tener que enfrentar el control que éste ejercita para modificar y alterar las reglas del juego electoral a su conveniencia.

Frente a esto no se puede decir que la llamada oposición venezolana siquiera haya tenido una estrategia zigzagueante sino más bien que ha carecido de una estrategia y ha fracasado a la hora de caracterizar al adversario que dice confrontar.

La incapacidad para articular una oposición efectiva y verdadera se manifiesta en reducir el ámbito de la confrontación política a lo estrictamente electoral a sabiendas que esas son arenas movedizas y traicioneras que no ofrecen más que una ilusión de cambio sin posibilidades materiales de realizarse.

El chavismo sigue en el poder no solo por la ventaja de disponer sin límites de los poderes del Estado sino también por las debilidades de una oposición que ha renunciado deliberadamente a organizar a la sociedad para el combate político.

Esta distinción es clave si se quiere ver la diferencia para poder avanzar. Una cosa es vivir al ritmo del calendario electoral del chavismo, de una elección a otra, sin garantías ni condiciones, y otra sería insertarse en las luchas sociales reales por salarios justos, servicios eficientes y respeto a la vida y la familia, por citar algunas.

Ya en otros artículos en este mismo medio hemos planteado la necesidad de reorganizar los sindicatos y gremios, no para ponerlos al servicio de la agenda electoral de los partidos, sino para que actúen como verdaderos ejes de la lucha política y social en Venezuela.

Una verdadera oposición en Venezuela que además tenga la voluntad de asumirse como una oposición verdadera debe desembrujarse de las ilusiones electorales y abrazar la política que, en un proceso complejo de luchas sociales y acumulación de fuerzas, logre la masa crítica para provocar el cambio. Pero eso requiere claridad, no improvisación; voluntad, no voluntarismo; y paciencia, no cortoplacismo.- @humbertotweets

lunes, 25 de diciembre de 2023

Deserciones masivas en las FANB chavistas

            Como unos verdaderos artistas del truco político los chavistas hacen sus mejores esfuerzos para desviar la atención hacia la aparente confrontación con Guyana y el debate bizantino sobre la farsa electoral del 2024. Con medidas efectistas para una supuesta defensa del Esequibo y el debate para autorizar al candidato de la falsa oposición en su mano derecha el régimen chavista intenta distraer lo que hace con su mano izquierda.

            Y es que contrario a lo que creen y predican varios políticos, periodistas y analistas el foco de la atención debería estar hoy lo que está ocurriendo dentro de las Fuerzas Armadas chavistas más que en las posibilidades de triunfo de un candidato de la falsa oposición en unas elecciones con fecha incierta y con un resultado predecible una vez que se consume la estafa.

            Porque ese cuerpo es precisamente una de las dos columnas en las cuales se apoya el régimen chavista que ha reducido las fuerzas militares a su brazo armado para imponerse sobre la población civil desarmada. Siendo la otra columna del régimen su tinglado político y jurídico que le permite crear una legalidad a la medida de sus necesidades y en contra de los intereses de la nación venezolana.

            Pero a pesar de que el ingreso y el ascenso dentro de las FANB chavistas está reservado exclusivamente a quienes juren lealtad a su devaluada revolución, esta estructura no está exenta de las precariedades y contradicciones que afectan al resto de los venezolanos. Esto quiere decir que a pesar de que en principio todos entran por el mismo anillo de la incondicionalidad y el lavado de cerebro del régimen, en el camino, estos mismos efectivos militares van encontrando citas sucesivas y frecuentes con la realidad. 

El ser parte de una organización que defiende un régimen político y un legado que está destruyendo a la propia institución armada y al mismo tiempo a toda la nación ha generado graves contradicciones en muchos oficiales. En algunos casos se convierten en contradicciones insalvables dejando como únicos caminos honorables, desde el punto de vista de la doctrina militar, la rebelión o la deserción.

No es solo el contexto institucional caracterizado por la corrupción y desprofesionalización de la carrera militar el que obliga a replantearse la relación con las FANB. A esto hay que agregar un contexto familiar en el cual conviven estos oficiales y soldados que tienen que regresar a sus casas para ver como la calidad de vida de sus familias e hijos se deterioran por culpa del régimen chavista que ellos apoyan con las armas.

La propaganda chavista intenta buscar formas de racionalizar las condiciones de miseria e indigencia en que se encuentra el 90% de los militares venezolanos que no reciben los beneficios de aquellos que sí están efectivamente enchufados. Pero la miseria es más potente que la propaganda y el personal militar tiene que resignarse a vivir con salarios de hambre mientras sus generales y comandantes roban a sus anchas.

Para aliviar un poco esta presión el régimen chavista combinó una campaña de propaganda culpando a los Estados Unidos y sus simbólicas sanciones por la miseria en que se encuentran los militares venezolanos con llamados a que se convirtieran en “emprendedores”. Todo el mundo entendió que eso era algo así como un llamado a la tropa a seguir el ejemplo de sus superiores, o sea que roben los de arriba y los de abajo. El problema no queda resuelto porque mientras los de arriba saquean en petrodólares los de abajo tienen que conformarse con cobrar comisiones en bolívares megadevaluados. Otros se rebuscan vendiendo en el mercado negro todo lo que pueden hurtar de los cuarteles, desde armas, municiones hasta sillas y cubiertos. Cualquier cosa que pueda ser tranzada para sobrevivir en la economía chavista.

La verdadera razón por la cual Nicolás Maduro no asiste, ni asistirá en lo sucesivo, a ningún desfile militar no es como dicen los chavistas por un riesgo de magnicidio organizado por la oposición. El temor es que con el gran descontento que hay en la tropa y oficialidad algún espontáneo, por cuenta propia, decida atentar contra un Comandante en Jefe que casi nadie respeta en los cuarteles.

Con esta realidad tienen que acostarse y levantarse cada día Vladimir Padrino López quien hoy luce como un muro de contención de la crisis militar, pero fracturado y en proceso de derrumbe. Eso explica en buena medida ese clima que hoy se vive en las FANB chavistas donde nadie confía en nadie y todos vigilan a todos como sospechosos de una conspiración. Ya no hay suficientes agentes cubanos para vigilar los movimientos de todos los oficiales, ni capacidad para procesar informes contradictorios de inteligencia.

La constatación de la gravedad de esta crisis dentro de las FANB chavistas es la decisión de la Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana del 5 de diciembre de 2023 al dar de baja a casi 300 oficiales de ese componente militar. Para entender esta medida hay que tomar en cuenta que la mayor cantidad de presos políticos militares pertenecen a la Guardia Nacional y que hasta ahora el régimen venía negando sistemáticamente todas las solicitudes de baja. Es probable que la prudencia de Padrino López haya recomendado salir de aquellos oficiales que no son leales al 100% en lugar de tenerlos adentro y ser tomados por sorpresa en el futuro.

La aprobación de estas solicitudes de baja es un reconocimiento a las deserciones masivas que han ocurrido en los últimos meses. En más de 10 millones de venezolanos que han abandonado el país muy probablemente hay un gran número de oficiales militares a quienes su solicitud de baja les fue negada. De hecho uno de los temores del alto mando militar es que con el cambio de turnos por el asueto de navidad y luego de año nuevo muchos que se van de vacaciones no regresen.

Los que abandonan las FANB chavistas, por una vía u otra, son tan importantes como los que se quedan. En ambos casos se puede corroborar las graves contradicciones que amenazan con implosionar o subvertir el orden en uno de los factores que ha sido clave para sostener la tiranía chavista-madurista en el poder por más de dos décadas.- @humbertotweets

jueves, 21 de diciembre de 2023

La coherencia detrás de la incoherencia

La popularidad de la que aún hoy disfruta María Corina Machado no surgió de la noche a la mañana. Es el resultado de un claro proceso de distanciamiento y diferenciación entre ella y quienes se ofrecían como alternativa al chavismo desde la oposición.

Una de las muchas críticas que se le hace a esa oposición de la MUD/Plataforma Unitaria es su disposición a seguir negociando con el chavismo y participando en elecciones sin que esas negociaciones produzcan algún resultado y, quizás lo más grave, aceptando ir a elecciones sin condiciones ni garantías electorales.

María Corina Machado siempre fue la voz disonante frente a esa oposición acuñando con gran acierto aquella consigna que decía “En tiranía no se vota”. Cada vez que la oposición se disponía a entrar en una nueva etapa de negociaciones-elecciones aparecía María Corina como aguafiestas.

Las críticas más duras e inclementes que María Corina haya recibido en su carrera política no vinieron precisamente del chavismo sino de esa oposición cuyo discurso quedaba al desnudo como colaboracionista e inviable al ser fustigado por quien, con toda razón en ese momento, fue rebautizada como María Coraje.

Porque oponerse al régimen chavista es una cosa pero denunciar a una oposición que le hace el juego requiere claridad y coraje. Por ello fue acusada de divisionista y enemiga de la unidad opositora que es el peor pecado del que se pueda acusar a alguien que se quiera presentar como opositor.

Sin que la premisa fundamental de su consigna haya cambiado, porque aun seguimos en tiranía, María Corina en un momento que no es fácil precisar cambió el tono y el contenido de su mensaje para llamar a votar en resistencia.

El escepticismo y la duda de sus propios seguidores, aún sorprendidos por la decisión de la ahora candidata, tuvo que ser tratado con una nueva consigna. Llegar hasta el final. El mensaje más o menos sugiere que aunque ahora se adopte la táctica de votar en tiranía esta vez, a diferencia de los otros candidatos opositores en el pasado, se trataba de ganar y cobrar. En tiranía, por supuesto.

María Corina logró ganar la Primaria opositora sin tener que responder la incómoda pregunta por qué en tiranía ahora si se vota, o sea una razón política de peso más allá de que ahora ella es la candidata de la oposición.

Pero esa no sería la única ni la última de sus contradicciones. Poco a poco ella se ha venido abrazando con los opositores que antes cuestionaba por razones morales y a su vez abrazando el discurso y las políticas de la MUD para hacerlas suyas. 

Hay quienes ven en esto una dramática incoherencia, y lo es. Pero esa incoherencia le abre paso a una postura coherente con esa oposición y con su disposición de participar en elecciones sin condiciones ni garantías.

Porque no se puede ir a elecciones en una tiranía sin aceptar sus reglas de juego. Eso sí sería una incoherencia.- @humbertotweets

lunes, 18 de diciembre de 2023

La FANB chavista no está en condiciones de enfrentar a Guyana

            Para entender la naturaleza de las acciones que toma el régimen chavista y descifrar cuál es su verdadera intención lo que nunca hay que perder de vista es que siempre sus planes y programas buscarán asegurar la permanencia del Estado chavista al precio que sea. Si esta noción de “al precio que sea” no se tiene clara se puede caer en dispersiones, divagaciones y hasta en contradicciones como las que hoy acosan a la falsa oposición venezolana. Una falsa oposición prisionera de sus propias fantasías y clichés según los cuales con una combinación de incentivos y amenazas creíbles el chavismo accedería, algún día,  a entregar el poder.

Los últimos movimientos del régimen chavista, después del referéndum del Esequibo, efectivamente apuntan a una estrategia que en el mediano y, eventualmente, largo plazo el objetivo ulterior es usar el conflicto con Guyana como una justificación para suspender o posponer legalmente las elecciones que estarían programadas para el 2024.

La reunión entre Irfaan Ali y Nicolás Maduro terminó con una declaración retórica y diplomática de ambos mandatarios comprometiéndose “...a continuar con el diálogo sobre cualquier otro asunto pendiente de importancia mutua y a abstenerse ya sea de palabra o de hecho, de intensificar cualquier conflicto o desacuerdo derivado de cualquier controversia”.

En los días siguientes Vladimir Padrino López, Ministro de Defensa de Venezuela, en otro ejercicio retórico manifestaba su complacencia con la declaración y agregaba que las “FANB estaban preparadas para cualquier escenario en disputa con Guyana” sugiriendo, por supuesto, que las fuerzas militares venezolanas tendrían la capacidad para asumir un enfrentamiento bélico de estas características.

Sin embargo, el régimen chavista y su Ministro de la Defensa saben perfectamente el tipo de fuerza armada que tienen. Esta es una Fuerza Armada diseñada para imponerse por la fuerza sobre la población civil desarmada y no para defender las fronteras ni el territorio de Venezuela. El precio que paga el chavismo por tener una Fuerza Armada incondicional es tener a su vez un cuerpo desprofesionalizado, plagado de corrupción, y desmoralizado todo lo cual afecta sensiblemente su capacidad de operar sobre todo en una situación para la cual  jamás estuvo preparada.

El Coronel José de Jesús Gámez Bustamante, preso político militar del régimen chavista, explica con claridad los dos aspectos fundamentales, desde la doctrina militar, en los cuales falla dramáticamente las FANB chavistas.

1) APRESTO OPERACIONAL. Esto implica el comprobado potencial del armamento bélico. Según el Coronel Gámez Bustamante “La FANB no cuenta con sistemas de armas para enfrentar ni por minutos a una potencia como Los Estados Unidos. El gobernante más inepto, incapaz, ignaro e infame de la historia republicana de Venezuela, como fue Hugo Chávez, para nada modernizó al estamento militar. El equipo adquirido a Rusia, proviene de la chatarra bélica empleada por los rusos en Afganistán. El armamento adquirido a China es prácticamente desechable”.

2) PODER RELATIVO DE COMBATE. Esto implica el número de efectivos combatientes, su adoctrinamiento, su adiestramiento y su voluntad para combatir, además el contexto logístico y financiero. Sobre este punto el Coronel Gámez Bustamante agrega “El soldado venezolano, es lo más cercano a un indigente, motivado a que el servicio militar obligatorio no es forzoso sino por convicción, tal como debe ser. Pero la fallida revolución para nada despertó, en más de 23 años usurpando el poder, los valores patrios tales como servir a la Patria cumpliendo con el servicio militar”.

Las observaciones del Coronel Gámez Bustamante sobre una Fuerza Armada que hace alarde de poder enfrentar a Guyana y su alianza militar internacional, no son más que la constatación de la profunda crisis que atraviesa ese cuerpo militar Esta crisis se expresa en el alto número de bajas y deserciones, la cantidad alarmante de suicidios y de asesinato de oficiales sin determinar responsables, los accidentes letales  por el uso de material y equipo militar inservible y hasta la situación depauperada y miserable en que se encuentra la mayoría de los oficiales y tropa que son alentados por sus superiores que se rebusquen y se conviertan en emprendedores para mitigar el estado de indigencia.

Una Fuerza Armada de estas características no está en condiciones de enfrentar a Guyana y su alianza militar internacional. Pero este grado de desmantelamiento y deterioro no es ningún secreto para los operadores del régimen, ni para el propio Padrino López. Ellos saben que, más allá de las declaraciones altisonantes, lo que está en juego no es la recuperación del territorio Esequibo, el cual ellos ya dan por periodo, sino la permanencia del chavismo en el poder.

El chavismo intentará hacerle creer a propios y extraños que está dispuesto a ir a la guerra por el Esequibo, pero ellos más que nadie saben que, al menos por ahora,  no habrá tal guerra sencillamente porque las fuerzas militares venezolanas no están en condiciones. El argumento de la guerra será relativamente útil para que el chavismo suspenda o posponga la farsa electoral del 2024 por un tiempo.

Pero una vez producida la inminente sentencia de la Corte Internacional de Justicia mutilando ese territorio a Venezuela, como resultado de una infame coalición de intereses contra Venezuela y la negligente e irresponsable gestión del chavismo en la materia, ya entonces el régimen no podrá esconderse tras la retórica ni continuar evadiendo sus responsabilidades. Ese sería el único escenario en el cual el chavismo se vería obligado a tratar de impedir por vía de fuerza la ejecución de una sentencia que sería respaldada militarmente hasta por países que hoy son aliados del régimen.

Sobre este contexto hipotético, pero altamente plausible, es sobre el cual los oficiales y comandantes de la actual FANB chavista deben decidir si prefieren cambiar su Comandante en Jefe hoy o esperar 1-2 años, cualquiera sea el momento en que la Corte Internacional de Justicia tome su decisión.- @humbertotweets

jueves, 14 de diciembre de 2023

El destino del Esequibo en manos de Cuba

            Es público y notorio el control absoluto que ejerce el régimen cubano en el gobierno de Nicolás Maduro y en los altos mandos militares. Esto no es nada nuevo y data desde el comienzo mismo del régimen de Hugo Chávez en 1999. Lo que en un principio fue una suerte de asesoría en lo político y militar se ha transformado con el tiempo en una intervención directa que desde la isla se ejerce sobre el gobierno venezolano. Ya no es solo la designación de funcionarios en el régimen, ni el dictado de políticas sino que además hay que agregar ahora la toma de decisiones delicadas en materia de territorio y soberanía como el diferendo con Guyana por el Esequibo.

Sobre este asunto la intervención de Cuba no es nada nuevo. Recuérdese que fue Fidel Castro quien plantó la idea en la cabeza de Hugo Chávez de que el reclamo de Venezuela sobre el Esequibo era tema olvidado que había surgido por las peleas entre imperios que ahora buscaban enfrentar a dos pueblos hermanos. De ese razonamiento surgió la tesis equivocada de explotar conjuntamente con Guyana los recursos del área y la infame declaración pública de Hugo Chávez cediéndole el uso del territorio en disputa a una “república hermana”. 

El silencio que públicamente ha guardado Cuba sobre este asunto parece una estrategia bien calculada para no llamar la atención sobre la intensa actividad que se desarrolla entre La Habana, Caracas y Georgetown. Viajes, reuniones e intercambios al más alto nivel político y diplomático se están realizando entre Venezuela y Guyana, coordinadas por el régimen cubano que espera lograr una tajada doble de esta crisis.

            Usando la influencia política, cultural y militar que Cuba ejerce sobre Venezuela el régimen cubano se habría ofrecido, a puertas cerradas, como una suerte de mediador ad hoc para agenciar una solución amistosa y conveniente entre dos países hermanos. El Brasil de Lula es parte de esta jugada quien, sin inmutarse, pide también una solución amistosa al tiempo que aumenta sus ejercicios militares con Guyana.

            Esta maniobra va emergiendo en todo su esplendor sobre todo a raíz de las últimas declaraciones del presidente de Guyana Irfaan Ali solicitando a Cuba que intervenga para ayudar a resolver el asunto y la sorpresiva y sorprendente reunión negociada entre Ali y Maduro. Lo más probable es que Cuba, al igual que otros países aliados del chavismo acepten participar como mediadores en el conflicto, desde una “neutralidad” que a todas luces favorecerá a Guyana y será lesiva a los intereses territoriales de Venezuela.

            Por su parte el régimen chavista de Nicolás Maduro sigue combinando una aparente posición beligerante frente a Guyana con medidas efectistas, pero inútiles para la recuperación efectiva del territorio en reclamación. Estas medidas incluyen la instalación de bases militares y la creación del nuevo estado Esequibo. Con esto el gobierno intenta crear la apariencia de que quiere recuperar el Esequibo cuando lo que en realidad busca es usar el asunto para justificar medidas ulteriores de política interna que le permitan seguir en el poder como la suspensión de las garantías políticas y eventualmente la suspensión indefinida de las farsa electoral programada para el 2024.

            De la intervención de Cuba, tras bastidores, agenciando una solución negociada y las conexiones al más alto nivel que el chavismo mantiene con el gobierno de Guyana se puede deducir que para el régimen chavista lo que está en juego no es tanto la recuperación del Esequibo sino usar esta crisis para seguir aferrado al poder.- @humbertotweets 

El uso de categorías extra políticas en el análisis político

En Venezuela hay unos actores que se autodenominan analistas y encuestadores, pero en lugar de generar materiales destinados a comprender y explicar la situación política del país, han asumido el papel de justificadores de los errores y fracasos de lo que se denomina como la falsa oposición.

Estos supuestos "análisis" a menudo se presentan como informes periodísticos con el fin de disfrazar su implicación en campañas de propaganda que buscan mejorar la imagen de esta falsa oposición. Estos materiales, ampliamente difundidos en las redes sociales, tienden a pasar por alto la grave crisis institucional que está afectando a Venezuela y que, bajo el gobierno chavista, amenaza con llevar al país a un colapso definitivo.

En lugar de abordar la situación real, estos "analistas" prefieren adoptar un contexto ficticio que ellos mismos han creado. Según este enfoque, el chavismo se reduce a un mal gobierno que podría ser reemplazado solo si la gente participa masivamente en las elecciones y elige a un candidato de la oposición. Esta perspectiva busca validar la narrativa electoral de la falsa oposición, que sostiene que estamos frente a una simple crisis de gobierno que puede resolverse mediante el voto, en un marco institucional y constitucional que protege los intereses de todos los venezolanos.

Esta narrativa coloca la responsabilidad de la toma de decisiones políticas en los poderes públicos controlados por el Estado chavista, como se vio en 2015, cuando modificaron los resultados electorales a su favor, reduciendo la mayoría calificada en la Asamblea Nacional y estableciendo una Asamblea Nacional Constituyente paralela. El Estado chavista justificó estas decisiones utilizando un derecho peculiar que otorga ventajas a ellos y niega oportunidades a los demás.

Sin embargo, estos "analistas" y falsos opositores prefieren pasar por alto esta realidad para centrarse en el lucrativo negocio de las campañas electorales, que fomenta falsas expectativas de cambio y alimenta una próspera industria que depende de elecciones recurrentes para su prosperidad.

Los ideólogos de la falsa oposición, en lugar de ofrecer un análisis político serio, recurren a un lenguaje propio del marketing y la psicología social para explicar la compleja situación en Venezuela basándose en etiquetas como carisma y popularidad. Mientras tanto, la maquinaria estatal chavista trabaja activamente en todos los sectores y niveles para manipular los resultados electorales y "legalizarlos" ante el resto de los venezolanos.

La falsa oposición y sus seguidores están atrapados en un enfoque simplista que intenta abordar fenómenos complejos con estrategias de marketing y solucionarlos con eslóganes y mantras. A menos que utilicen conceptos y enfoques propios de las ciencia políticas para comprender la grave crisis de Estado que enfrenta Venezuela y desarrollar una estrategia para superarla, es probable que continúen atrapados en un ciclo interminable de negociaciones fallidas y elecciones sin resultados, sin entender completamente las razones de sus fracasos.- @humbertotweets