lunes, 13 de febrero de 2023

Las revelaciones de Mike Pompeo sobre el interinato de Juan Guaidó

            Hace unas semanas el ex Secretario de Estado de los EEUU Mike Pompeo publicó el relato sobre su pasantía por ese importante cargo durante la administración de Donald Trump. “Never Give An Inch” algo así como “Nunca Cedas Una Pulgada” es publicado a comienzos del 2023 en el preámbulo de la fase exploratoria de la posible precandidatura de Pompeo en las elecciones internas del Partido Republicano.

Por supuesto, el ameno tono de la narrativa refiere a delicados temas de la política internacional y la doméstica pasando por la experiencia de trabajar con una persona como Donald Trump. Pompeo pasa revista a estos asuntos con la delicadeza de quien sabe que su palabra escrita puede ser usada en cualquier momento en su contra. En buena medida el libro logra el propósito candidatura de presentarlo como un hombre, un estadista, competente y sensato, con las credenciales para aspirar a ser Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

El tema Venezuela fue abordado por Pompeo desde diferentes ángulos con la voz de quien actuando de buena fe no tiene interés en ocultar nada en la medida en que sus revelaciones no comprometan la seguridad y los intereses de su país. Y así es como Pompeo nos hace interesantes revelaciones de gran valor histórico y político para comprender la aventura fallida del interinato de Juan Guaidó y su dramático desenlace.

Mike Pompeo señala en su libro que luego de las elecciones fraudulentas en Mayo de 2108 los Estados Unidos habían decidido desconocer ese resultado lo cual llevaría eventualmente a desconocer al gobierno de Nicolás Maduro. Según Pompeo en las semanas anteriores al 23 de Enero de 2019 Juan Guaidó no tenía el apoyo de la mitad de la Asamblea Nacional para ser el presidente de ese nuevo gobierno transitorio que eventualmente sería apoyado por los Estados Unidos.

“Pero gracias a nuestro competente diplomático, embajador Jimmy Story, quien hizo magia para alinearlos (a los diputados de la AN 2018) con Guaidó, nosotros pudimos tomar nuestra decisión (de apoyarlo)”. Así explica Mike Pompeo los orígenes de Juan Guaidó como presidente del fallido interinato (página 348).

Desafortunadamente lo que Mike Pompeo no dice es en qué consistió la “magia” que uso el embajador Story para cuadrar los votos en la Asamblea Nacional y hacer elegir como presidente interino al cuadro del partido Voluntad Popular. Quizás por la naturaleza de su cargo Jimmy (James) Story no estaba obligado a revelar los detalles de los trucos empleados a su jefe.

Es legítimo que los venezolanos nos preguntemos en qué consistieron las gestiones de James Story con los diputados de la falsa oposición para hacer elegir a Juan Guaido. No vamos a especular aquí, pero ciertamente se trata de un episodio que debe ser explicado por los implicados. Lo único que discretamente Pompeo alcanza a insinuar unos párrafos atrás es la disposición del gobierno norteamericano de ayudar a la oposición venezolana con miras a las elecciones de Mayo 2018. Tampoco dice en qué pudo consistir esa “ayuda”.

Sobre el episodio del 30 de Abril de 2019 definitivamente Mike Pompeo arroja más luces aunque lo que tenía en sus notas para relatar no era mucho justamente porque él fue uno de los primeros sorprendidos con ese intento de golpe militar. Según la cuenta de Pompeo existió un plan coordinado con los EEUU para sacar a Nicolás Maduro del poder. Pero ese plan fue adelantado varios días sin que los Estados Unidos conocieran del abrupto cambio, al menos funcionarios de la jerarquía de Mike Pompeo nunca lo supieron hasta que la acción improvisada estaba en marcha.

Con desaliento Pompeo confiesa “Esperábamos que la oposición tuviera suficiente apoyo militar (...). El intento de remoción (de Maduro) fue una gran sorpresa porque supuestamente sería unos días después. Después nos enteramos que fue adelantado (el golpe) unos días, probablemente porque el régimen de Maduro había descubierto el plan” (página 349).

Menos palabras aún necesita Mike Pompeo para revelar que “(Venezuela)...recibió más de 1 billón de dólares en ayuda humanitaria de los Estados Unidos durante la administración Trump” (página 351).

Por supuesto, cuando Pompeo dice Venezuela en realidad quiere decir al gobierno interino que los Estados Unidos apoyaba y era encabezado por Juan Guaidó. Según las palabras del mismo Pompeo se trata de dinero porque además a Venezuela (al interinato) se le otorgaron otras formas de ayuda. ¿Quién recibió ese dinero? ¿En que se gastó?

En todo caso el interinato de Juan Guaidó, que por esos meses contaba con el apoyo entusiasta de toda la falsa oposición representada en la Asamblea Nacional, sin excepciones, jamás rindió cuentas de esos dineros, ni de otros.

Si para algo nos deben servir las revelaciones de Mike Pompeo sobre Venezuela es para constatar una vez más, sin margen de duda, la naturaleza hyper corrupta de la falsa oposición venezolana enquistada en un parapeto de Asamblea Nacional y usufructuaria de los mejores tiempos del interinato de Guaidó, sus piñatas financieras y sus cucutazos.

¿Hay realmente alguna diferencia sustancial entre la falsa oposición venezolana y el chavismo que pretende sustituir? Según lo que nos cuenta Mike Pompeo, no mucha.- @humbertotweets

 

Referencias

-Pompeo, M. (2023). Never Give an Inch. HarperCollins.

 

 

 

Las revelaciones de Mike Pompeo sobre el interinato de Juan Guaidó

            Hace unas semanas el ex Secretario de Estado de los EEUU Mike Pompeo publicó el relato sobre su pasantía por ese importante cargo durante la administración de Donald Trump. “Never Give An Inch” algo así como “Nunca Cedas Una Pulgada” es publicado a comienzos del 2023 en el preámbulo de la fase exploratoria de la posible precandidatura de Pompeo en las elecciones internas del Partido Republicano.

Por supuesto, el ameno tono de la narrativa refiere a delicados temas de la política internacional y la doméstica pasando por la experiencia de trabajar con una persona como Donald Trump. Pompeo pasa revista a estos asuntos con la delicadeza de quien sabe que su palabra escrita puede ser usada en cualquier momento en su contra. En buena medida el libro logra el propósito candidatura de presentarlo como un hombre, un estadista, competente y sensato, con las credenciales para aspirar a ser Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

El tema Venezuela fue abordado por Pompeo desde diferentes ángulos con la voz de quien actuando de buena fe no tiene interés en ocultar nada en la medida en que sus revelaciones no comprometan la seguridad y los intereses de su país. Y así es como Pompeo nos hace interesantes revelaciones de gran valor histórico y político para comprender la aventura fallida del interinato de Juan Guaidó y su dramático desenlace.

Mike Pompeo señala en su libro que luego de las elecciones fraudulentas en Mayo de 2108 los Estados Unidos habían decidido desconocer ese resultado lo cual llevaría eventualmente a desconocer al gobierno de Nicolás Maduro. Según Pompeo en las semanas anteriores al 23 de Enero de 2019 Juan Guaidó no tenía el apoyo de la mitad de la Asamblea Nacional para ser el presidente de ese nuevo gobierno transitorio que eventualmente sería apoyado por los Estados Unidos.

“Pero gracias a nuestro competente diplomático, embajador Jimmy Story, quien hizo magia para alinearlos (a los diputados de la AN 2018) con Guaidó, nosotros pudimos tomar nuestra decisión (de apoyarlo)”. Así explica Mike Pompeo los orígenes de Juan Guaidó como presidente del fallido interinato (página 348).

Desafortunadamente lo que Mike Pompeo no dice es en qué consistió la “magia” que uso el embajador Story para cuadrar los votos en la Asamblea Nacional y hacer elegir como presidente interino al cuadro del partido Voluntad Popular. Quizás por la naturaleza de su cargo Jimmy (James) Story no estaba obligado a revelar los detalles de los trucos empleados a su jefe.

Es legítimo que los venezolanos nos preguntemos en qué consistieron las gestiones de James Story con los diputados de la falsa oposición para hacer elegir a Juan Guaido. No vamos a especular aquí, pero ciertamente se trata de un episodio que debe ser explicado por los implicados. Lo único que discretamente Pompeo alcanza a insinuar unos párrafos atrás es la disposición del gobierno norteamericano de ayudar a la oposición venezolana con miras a las elecciones de Mayo 2018. Tampoco dice en qué pudo consistir esa “ayuda”.

Sobre el episodio del 30 de Abril de 2019 definitivamente Mike Pompeo arroja más luces aunque lo que tenía en sus notas para relatar no era mucho justamente porque él fue uno de los primeros sorprendidos con ese intento de golpe militar. Según la cuenta de Pompeo existió un plan coordinado con los EEUU para sacar a Nicolás Maduro del poder. Pero ese plan fue adelantado varios días sin que los Estados Unidos conocieran del abrupto cambio, al menos funcionarios de la jerarquía de Mike Pompeo nunca lo supieron hasta que la acción improvisada estaba en marcha.

Con desaliento Pompeo confiesa “Esperábamos que la oposición tuviera suficiente apoyo militar (...). El intento de remoción (de Maduro) fue una gran sorpresa porque supuestamente sería unos días después. Después nos enteramos que fue adelantado (el golpe) unos días, probablemente porque el régimen de Maduro había descubierto el plan” (página 349).

Menos palabras aún necesita Mike Pompeo para revelar que “(Venezuela)...recibió más de 1 billón de dólares en ayuda humanitaria de los Estados Unidos durante la administración Trump” (página 351).

Por supuesto, cuando Pompeo dice Venezuela en realidad quiere decir al gobierno interino que los Estados Unidos apoyaba y era encabezado por Juan Guaidó. Según las palabras del mismo Pompeo se trata de dinero porque además a Venezuela (al interinato) se le otorgaron otras formas de ayuda. ¿Quién recibió ese dinero? ¿En que se gastó?

En todo caso el interinato de Juan Guaidó, que por esos meses contaba con el apoyo entusiasta de toda la falsa oposición representada en la Asamblea Nacional, sin excepciones, jamás rindió cuentas de esos dineros, ni de otros.

Si para algo nos deben servir las revelaciones de Mike Pompeo sobre Venezuela es para constatar una vez más, sin margen de duda, la naturaleza hyper corrupta de la falsa oposición venezolana enquistada en un parapeto de Asamblea Nacional y usufructuaria de los mejores tiempos del interinato de Guaidó, sus piñatas financieras y sus cucutazos.

¿Hay realmente alguna diferencia sustancial entre la falsa oposición venezolana y el chavismo que pretende sustituir? Según lo que nos cuenta Mike Pompeo, no mucha.- @humbertotweets

 

Referencias

-Pompeo, M. (2023). Never Give an Inch. HarperCollins.

 

 

 

jueves, 9 de febrero de 2023

Más protestas, menos elecciones

            La realidad venezolana sigue marcando un ritmo y una dirección que no son los del régimen chavista ni los de su falsa oposición. Mientras chavistas y falsos opositores se preparan para rendir tributo al fetiche electoral como forma falsa para resolver nuestros problemas, los venezolanos azotados por la traición de ambas mafias no quieren saber nada de elecciones. No hay trabajo, no hay dinero, no hay servicios. No hay vida y lo que la gente quiere es protestar.

Chavistas y falsos opositores viven en una burbuja aislados de la realidad. Su discurso le habla a una sala vacía donde la audiencia abandonó hace mucho tiempo. El chavismo insiste en negar con necedad lo evidente. El colapso económico provocado por Hugo Chávez y profundizado por Nicolás Maduro ha sumido a Venezuela en la más absoluta miseria. El bolívar como unidad monetaria nacional no solo se ha megadevaluado sino que no hay empleos para ponerlos en el bolsillo de la gente.

Con un segmento de “emprendedores” que se han dedicado al narcolavado mediante negocios aparentes con fachadas de restaurantes, espectáculos artísticos y deportivos, Bodegones, etc. se han visto ríos de dólares circular por toda Venezuela. Aunque estos de ninguna manera tocan al 90% de venezolanos que pasa hambre, el régimen usa la apariencia de bonanza para armar su discurso de un presunto milagro económico

La realidad es que la mayoría de los venezolanos no forman parte, no pueden formar parte, de esos exclusivos y exquisitos circuitos económicos. Para estos venezolanos, que son millones, solo hay miseria, mendicidad, rebusque y cajitas CLAP.

Las protestas que hemos visto son la reacción desesperada de un segmento de venezolanos que directa o indirectamente dependen de la administración pública y que hasta ahora han venido soportando el deterioro de su condición socioeconómica precisamente por su evidente conexión con el gobierno. Sin embargo, todo tiene un límite. Y la situación en Venezuela es tan dramática que empleados públicos, chavistas o no, no pueden ser indiferentes o neutrales frente a la debacle.

Es un fenómeno interesante cuando vemos a empleados públicos chavistas encabezando las protestas por aumentos de salario. Y más interesante aún es ver a sus compañeros de trabajo que se autodefinen como opositores gritando las mismas consignas. El régimen chavista preferiría unas huestes más dóciles y menos ariscas. La falsa oposición por su parte quisiera que esa energía se enfocara en las primarias y fundamentalmente en ir a votar por el candidato opositor.

Pero la crisis económica ha trastocado las prioridades y nadie quiere hablar de unas elecciones que todos saben no resolverán nada. Las elecciones son la nada, una promesa más en el vacío. La oferta de una ilusión sin garantías. Lo concreto es la lucha del día de hoy por arrancarle al régimen no un bono miserable sino un aumento general de sueldos y salarios y hasta quizás, si se puede, obligarlo a dolarizar formalmente la economía como una forma de compensar el irreversible deterioro del bolívar.

Muchos operadores del régimen chavista se jactan de haber estudiado y memorizado manuales marxistas. Parecería entonces que han perdido el tiempo si no terminan de entender que el colapso económico al que el chavismo ha arrastrado a Venezuela conduce, irreversiblemente, al colapso político y eventualmente a la caída definitiva del régimen.

La inercia es una ficción, un espejismo, en la política. Si el régimen chavista no toma medidas para enfrentar la inflación y la ultra devaluación del bolívar será inevitablemente cambiado, aunque el revulsivo para este cambio salga de sus propias entrañas. Ahí no habrá  comisiones tripartitas, negociaciones, ni elecciones que lo detengan.- @humbertotweets 

¿Cuándo van a dolarizar la economía?

            Las protestas exigiendo aumento de salarios que hoy se ven por toda Venezuela muestran un componente curioso e insospechado. La participación de empleados públicos chavistas ha sido clave para energizar esas movilizaciones junto a quienes se definen como no chavistas u opositores.

            Esto es relevante porque se trata de segmentos importantes dentro de la burocracia del gobierno de Nicolás Maduro que sufren las mismas carencias que el resto de los venezolanos. Y ante la disyuntiva de callar por fidelidad o luchar por su supervivencia, optaron por lo segundo.

            Es fascinante ver como los llamados, insinuaciones y presiones de destacados personeros del gobierno a sus propias huestes para no traicionar la revolución bolivariana ha sido rotundamente ignorado. Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y hasta el propio Nicolás Maduro han intentado por diversas vías disuadir a las bases chavistas de unirse a las protestas.

Pero esto, la verdad, es demasiado pedir en un país donde chavistas y no chavistas tienen que soportar los rigores de la inflación y sobrevivir con un salario que se devalúa cada día y hoy cae a $5.50 o menos. Esto sin tomar en cuenta todo el universo de carencias y padecimientos propios de un país en ruinas.

El discurso del gobierno que le achaca la culpa del descalabro económico a las sanciones internacionales no está dirigido al 95% de los venezolanos que al no ser chavistas viven y sufren su realidad sin contradicciones filosóficas o ideológicas.

Es a sus seguidores y más específicamente a los chavistas que trabajan en el gobierno a quienes el chavismo tiene que persuadir que otro es el culpable del desastre.  La razón es obvia. Estos chavistas que a su vez son empleados públicos se han visto obligados a hacer paces con su realidad.

No hay forma de justificar ni explicar racionalmente la mentira que les han metido en la cabeza con la ineludible realidad de sobrevivir con un salario miserable en una Venezuela que ni siquiera con bolívares devaluados es posible comprar, porque no hay.

            Esa latente contradicción con la realidad ha llevado a una dramática crisis de fe. Fe en la revolución bolivariana, fe en el socialismo prometido, fe en sus líderes y salvadores.

            Culpar a los Estados Unidos del desastre económico que se vive en Venezuela no le permitirá al gobierno de Maduro ir muy lejos. Tarde o temprano el gobierno y sus asesores tendrán que reconciliarse con la Venezuela real, la que para sobrevivir tiene que usar dólares y no bolívares devaluados. Porque todo en Venezuela se calcula y paga en dólares. Todo.

            Las razones por las cuales el gobierno de Nicolás Maduro no dolariza la economía son estrictamente políticas, no económicas. Otros países con gobiernos de orientación socialista lo han hecho y ha funcionado. Pero de hacerlo el gobierno de Maduro estaría admitiendo el fracaso del modelo económico instaurado desde 1999 que ha pulverizado el bolívar en cada una de sus versiones. Esto sería algo así como sincerar la economía admitiendo una humillante derrota política. 

            Pero, es esto o pagar el precio de la crisis de fe de sus huestes con imprevisibles consecuencias. Entonces lo que la terca realidad le dicta hoy al chavismo no es preguntarse si van a dolarizar o no. Es más bien, ¿cuándo van a dolarizar? ¿antes o después de las elecciones del 2024?.- @humbertotweets

lunes, 6 de febrero de 2023

Lo que queda del 4 de febrero de 1992

            Los operadores del régimen chavista de verdad creen que pueden sustituir la realidad por la propaganda. Venezuela se cae a pedazos con niveles de pobreza que arrastran a millones al límite de la supervivencia porque no hay comida ni formas decentes para vivir. Sin embargo, el chavismo no admite que hay crisis y menos aún admite que luego de 23 años de saqueo la crisis sea por su culpa.

Lejos de eso el régimen está embarcado en una campaña según la cual hay problemas, pero aun así Venezuela es un país donde se puede trabajar y vivir gracias a las bondades del Estado chavista y el Carnet de la Patria. Y los problemas que hay con los ingresos petroleros por supuesto son culpa de las sanciones aplicadas por los Estados Unidos y otros países. Sanciones, por cierto, inefectivas e inútiles que en 3 años no impidieron que el chavismo siguiera traficando y saqueando.

Ese discurso patético con el cual Nicolás Maduro y Jorge Rodríguez se presentan como víctimas de una conspiración internacional contra la revolución bolivariana es una retórica sólo potable para sus clientelas civiles y militares. A ellos hay que persuadir que aun en medio del más rotundo fracaso es necesario seguir apoyando al régimen.

Estas clientelas civiles y militares, a diferencia del resto de los venezolanos, reciben prebendas y dineros por su lealtad aunque a la final tengan que ir con los mismos bolívares devaluados a comprar como todos los demás. Es precisamente cuando esos chavistas enchufados tienen que enfrentar los rigores que sufren los demás venezolanos cuando surge la contradicción entre mito y realidad.

Para muchos de ellos esto ha significado aceptar el desengaño y la dolorosa realidad que muestra un régimen decadente e inviable que es absurdo sostener, a menos que no sea bajo una condición clínica de locura e irracionalidad.  Esto ha llevado a una súbita toma de conciencia de chavistas y ex chavistas que en los últimos meses se han sumado a las protestas  que exigen dolarizar los salarios como mínimo.

Tienen razón Maduro y Rodríguez cuando gastan millones de dólares lavándole el cerebro a sus huestes civiles y militares para mantenerlos en un estado permanente de idiotez y que no se levanten contra su propio régimen. Y es que no hay peor cuña que la del mismo palo. No habrá peor enemigo para el régimen que un chavista desengañado y ablandado por la realidad.

El mito del apoyo popular al chavismo es algo que se desvaneció hace mucho tiempo. Por alguna razón esotérica el chavismo se niega a soltar el control del CNE y hacer elecciones libres. Nada queda de las promesas que hizo Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992. Las banderas de honestidad y redención social ofrecidas entonces hoy no son más que harapos deshilachados en una Venezuela árida destruida por el chavismo y reducida materialmente a niveles de pobreza crónica.

El mismo énfasis que pone el régimen chavista en persuadir a sus clientelas del dudoso milagro económico de Nicolás Maduro lo tiene a la hora de celebrar el 4 de febrero como una fecha patria de connotaciones épicas superiores al 19 de abril o el 24 de junio. En ambos casos se trata de un mensaje cuidadosamente elaborado para mantener el ánimo de unos seguidores cansados y decepcionados que, al igual que todos los demás, se preguntan qué queda de ese 4 de febrero de 1992.- @humbertotweets 

jueves, 2 de febrero de 2023

La estafa del 4 de febrero

            El régimen chavista está obligado a mantener vivo el mito de una revolución que nació el 4 de febrero de 1992. Ese mito es en buena medida el soporte ideológico del Estado chavista para más o menos mantener control de su propia burocracia y clientelas civiles y militares.

Se trata de un mito que solo sirve para animar a las también desahuciadas bases chavistas que al igual que el resto de los venezolanos tienen que padecer los rigores del descalabro económico, con la única diferencia de que aquellos tienen que repetir el estribillo según el cual con el chavismo Venezuela es el mejor país del mundo. 

Para los venezolanos que de buena fe creyeron en el mesiánico discurso de Hugo Chávez ha sido un largo y doloroso desengaño que ya va para un cuarto de siglo. Los únicos que hoy le dan un crédito positivo al fracasado proyecto bolivariano son aquellos que directa o indirectamente están conectados con el régimen, pero a regañadientes porque los pagos que reciben no son en dólares sino en bolívares mega devaluados por el chavismo.

Las protestas masivas que hoy recorren toda Venezuela en demanda por una justa dolarización de los salarios han visto nuevos protagonistas y nuevas caras en chavistas y ex chavistas que no les ha quedado otra reacción racional que salir a protestar contra su propio régimen que los está matando de hambre.

El discurso de Hugo Chávez en 1992 iba directamente en contra de lo que él, en su ignorancia de la historia, calificó como la IV República plagada de corrupción, injusticias y pobrezas. La retórica de Chávez fue amplificada por medios de comunicación ligados a poderosos intereses económicos con agenda propia. Así estos medios, con muy contadas excepciones, se dieron a la tarea de promover una Venezuela que se despreciaba a sí misma, que renegaba de su historia y que solo podría redimirse de la mano salvadora del mesías Hugo Chávez.

Frente a las supuestas miserias de la llamada IV República Hugo Chávez propone como alternativa su V República como modelo político de riqueza, justicia social e impoluta honestidad. La propaganda destructora de lo que había antes y sublimadora de las bondades que ofrecía Chávez fue tan potente que no solo convenció a muchos venezolanos para votar por el comandante sino también para otorgarle un cheque en blanco aceptando la legitimidad de la Constituyente de 1999 que concentró todos los poderes en una sola persona.

La V República de Chávez se instala con masivo apoyo popular e institucional y con plenos poderes monárquicos, sin contrapesos ni controles, para hacer realidad el sueño de emancipar social y económicamente a los venezolanos con justicia y honestidad.

El sueño se transformó súbitamente en pesadilla, aunque para la mayoría de los venezolanos haya tomado más de veinte años percibir y sentir el doloroso cambio. Uno de los primeros eventos que inauguró este régimen caracterizado por la miseria y la corrupción fue precisamente el saqueo de los dineros del Plan Bolívar 2000 que nunca pudieron ser auditados por ser calificados como secreto militar. Y de ahí en adelante sería un escándalo tras otro, todos protegidos por la más absoluta impunidad que el Estado chavista garantiza a sus operadores.

La corrupción y el saqueo han sido la firma que identifica al régimen chavista, pero el sello de autenticidad lo pone la pobreza en que están sumidos más de 10 millones de venezolanos que no ganan lo suficiente para comer y llevar una vida digna.

El 4 de febrero de 1992 Hugo Chávez se alzó contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez justificando su golpe con la corrupción y la pobreza que en ese entonces agobiaba a Venezuela. Hoy 24 años después de la llamada revolución bolivariana el Estado chavista se ha instalado como un verdadero emporio de corrupción y millones de venezolanos están pasando hambre.  Sin lugar a dudas, el régimen chavista ha sido el más corrupto de nuestra historia republicana y hoy Venezuela es más pobre que en 1998. El 4 de febrero de 1992 con sus promesas demagógicas de redención social y decencia pública ha sido quizás ha estafa política más grande en nuestra historia.- @humbertotweets 

Venezuela y el mito de los Derechos Humanos

            Cuando se habla de los Derechos Humanos pareciera aludirse a una invocación universal que de alguna forma puede ser ejercida por una suerte de justicia mundial. No cuestionamos la defensa de la vida y la libertad como valores materiales de los ciudadanos que solo pueden hacerse respetar efectivamente dentro del contexto jurídico y político de un Estado.

            Lo que aquí cuestionamos es la ilusión metafísica de que esos llamados derechos universales pueden igualmente ser protegidos por una justicia internacional, llámese esta Corte Internacional de Justicia, Corte Interamericana de los Derechos Humanos o Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

            A primera vista pareciera que estas entidades supranacionales tienen la fuerza para defender esos derechos humanos universales y castigar su violación. Y ese es el mito, porque en la realidad no existe un gobierno o Estado mundial que respalde esas entidades. El mito de los Derechos Humanos universales es derivado de otro mito con idéntica racionalidad, el mito del Derecho Internacional.

            No existe un tal Derecho Internacional que se les aplique extraterritorialmente a todos los países. Lo que existe es la geopolítica y la dialéctica de unos Estados enfrentados a otros, que resuelven sus conflictos de intereses mediante la guerra o la negociación.

            Los Derechos Humanos son una definición más política (geopolítica) que jurídica a menos que, como en la práctica ha ocurrido, sus ideas lleguen a formar parte de legislaciones nacionales cuyos tribunales y fuerza pública estarían encargados de garantizarlos. 

            En casos como el de Venezuela la sola invocación de los Derechos Humanos es redundante porque los delitos que se denuncian son penados por la legislación nacional. El problema está en que el acusado es el propio Estado venezolano que ha perpetrado esos delitos en forma sistemática y general a través de sus subalternos.

            En un Estado con pesos y contrapesos el propio sistema de justicia nacional estaría en condiciones de aplicar correctivos a esas desviaciones, solo ajustándose al cumplimiento de la ley vigente. Desgraciadamente no es el caso de Venezuela donde los delitos contra la vida y la propiedad perpetrados por funcionarios del Estado quedan sin castigo y se olvidan en la mayor impunidad y complicidad.

            La impotencia y la frustración ante la ausencia total de justicia en Venezuela es lo que lleva a mucha gente a poner su fe y esperanza en el mito de los Derechos Humanos y la justicia internacional. Lamentablemente, como lo explicamos al comienzo, la activación de esos mecanismos no dependen del derecho sino más bien de la geopolítica que dadas determinadas circunstancias podría intervenir.

            El otro camino que queda es esperar por la buena voluntad del Estado acusado de violaciones a los Derechos Humanos para que en un acto estrictamente voluntario, no coercitivo, de contrición resuelva castigarse a sí mismo. De lo contrario todo seguirá encapsulado en el engañoso ámbito de la diplomacia y la geopolítica o sepultado en el olvido.

            No se puede esperar más de lo que hasta ahora han hecho los Comisionados para los Derechos Humanos (la señora Bachelet antes y el señor Türk ahora) ni el Fiscal Karim Khan. Su efectividad llega hasta donde el cargo se los permite. Los miles de casos de venezolanos víctimas de la violencia política que han sido denunciados ante esas instancias tendrán posibilidades de recibir justicia si hay un verdadero cambio en la política nacional, más que en los laberínticos pasillos de la política internacional.- @humbertotweets