jueves, 4 de octubre de 2018

Manual de materialismo filosófico. I. Cuestiones preambulares

Diccionario filosófico de Pelayo García Sierra: Manual de materialismo filosófico (enlaces)

El presente Diccionario recoge, de un modo compacto, global y unitario, el conjunto de Ideas que constituyen lo que, desde hace décadas, se conoce como Materialismo filosófico (una modulación que no debe ser confundida con el Materialismo dialéctico del Diamat). Por tal entendemos, en efecto, el sistema filosófico que Gustavo Bueno (1924-2016) fue desarrollando de forma sistemática, sobre todo a partir de la publicación, en 1972, de Ensayos materialistas.


Índice general del Diccionario filosófico

Prólogo, por Gustavo Bueno
Al lector, por Pelayo García Sierra

Índice alfabético
Índice sistemático
Abreviaturas
 
I. Cuestiones preambulares
 
II. Ontología
§1. Materialismo ontológico
§2. Dialéctica
§3. Finalidad
§4. Causalidad
§5. Existencia, Posibilidad, Necesidad
§6. Apariencia y Verdad
§7. Filosofía de la Televisión: Apariencia y Verdad
 
III. Gnoseología (Teoría de la ciencia)
§1. Doctrina de las categorías
§2. Teoría filosófica (gnoseológica) de la ciencia
 
IV. Antropología y Filosofía de la Historia
§1. Antropología
    1. Cuestiones proemiales
    2. Individuo y Persona
    3. Libertad
    4. Sentido de la vida y religación
    5. Filosofía de la religión
    6. Fetichismo, Magia y Religión
    7. Agnosticismo
    8. Filosofía de la cultura
§2. Filosofía de la Historia
 
V. Etica y moral
§1. Etica y moral
§2. Derechos humanos
§3. Muerte, fallecimiento, eutanasia
§4. Bioética
§5. Tolerancia
 
VI. Filosofía política
§1. Parte ontológica
§2. Estado de derecho
§3. Democracia
 
VII. Estética y Filosofía del arte
§1. Estética
§2. Filosofía del arte

Sobre esta segunda edición
La versión digital inicial del Diccionario filosófico, manual de materialismo filosófico, quedó dispuesta libremente en internet durante el mes de noviembre de 1999 (en total 675 páginas html que ocupaban 5 Mb). A principios de 2001, con fecha de edición del año 2000, apareció la edición vegetal del Diccionario filosófico, versión corregida y aumentada (un volumen de 742 páginas). La primera edición del Diccionario filosófico fue revisada por Gustavo Bueno, quien también le puso un “Prólogo” (firmado en Niembro en agosto de 1998).
La primera edición digital de 1999 fue rediseñada dos veces, sin afectar al contenido: en diciembre de 2006 (para adoptar la norma XHTML 1.0) y en junio de 2015 (para ajustar sus páginas a HTML5, CSS3, etiquetas semánticas y diseño adaptable). Hasta esta segunda edición el Diccionario ha ignorado, por tanto, los fecundos desarrollos que la obra de Bueno y el materialismo filosófico conocieron desde el año 2000.
El autor comenzó en 2017 a preparar la segunda edición de esta obra, para actualizarla incorporando toda la producción filosófica realizada por Gustavo Bueno entre 2000 y 2016. Como obviamente esta segunda edición ya no puede ser revisada por Bueno, el Diccionario filosófico se ha dotado de un Consejo asesor (formado, por orden de edad, por Tomás García López, Gustavo Bueno Sánchez, Marcelino Suárez Ardura, Luis Carlos Martín Jiménez y Carlos Madrid Casado), que colabora con el autor en la mejor continuación de la obra.
La versión 1 de esta segunda edición ha quedado publicada el día 20 de enero de 2018. Se han revisado todas las páginas, incorporado las ampliaciones que la versión vegetal de 2000 tenía sobre la digital de 1999, corregido erratas, y añadido treinta nuevas entradas.
La versión 2 queda publicada el día 2 de abril de 2018. Se ha revisado el conjunto de la obra y añadido treinta y siete nuevas entradas (§6. Apariencia y Verdad, §7. Filosofía de la Televisión, “Pensamiento Alicia”, &c.)
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miércoles, 3 de octubre de 2018

La doctrina Trump frente a Venezuela


Lo primero que se debe entender es que Donald Trump es el presidente solo de los Estados Unidos de Norteamérica. No es el presidente del mundo y tampoco lo es de Venezuela. Esto significa, por supuesto, que Trump tiene que hacer y hará lo que sea necesario para defender los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y no de otros.
Hasta la administración de Barack Obama, en los Estados Unidos se había impuesto una política de que este país fuese una especie de gendarme mundial con el pretexto de atender sus necesidades geopolíticas. Esto llevó a los Estados Unidos a inmiscuirse directa e indirectamente en varios  conflictos en diferentes partes del planeta, aduciendo que defendía no solo sus intereses, sino también los de sus aliados.
Con Donald Trump llega a la Casa Blanca una visión más pragmática de la geopolítica  norteamericana que, si bien atiende a sus intereses, no lo hace de una forma indiscriminada e ineficiente. Con Trump, los Estados Unidos se ha replanteado su papel en el Medio Oriente y en Europa, al punto de reconsiderar su participación en el pacto militar de la OTAN para desmayo de gobiernos europeos muy acostumbrados a los subsidios de los norteamericanos.
Con este pragmatismo, Trump parece estar dispuesto a defender el papel hegemónico de los Estados Unidos como Imperio en su área natural de influencia hemisférica en América, al tiempo que reconoce otras potencias e imperios en formación con sus respectivas áreas de influencia tales como China y Rusia.
Geopolíticamente, Venezuela siempre ha estado en el área de influencia directa de los Estados Unidos. El papel activo e instrumental del estado chavista venezolano en el patrocinio del narcolavado y el terrorismo pone a Venezuela a encabezar la lista de prioridades en la agenda norteamericana. No se trata simplemente de la caricaturesca retórica antiimperialista de Nicolás Maduro y sus operadores, sino del papel del estado venezolano en actividades criminales que afectan en forma directa los intereses de los Estados Unidos.
Por esta razón, y no por otras, los Estados Unidos tienen que considerar ser parte de una alianza, o liderarla, para la intervención militar internacional en Venezuela. Un beneficio colateral importante de esa acción, sin duda, sería el desencadenamiento de un  proceso de ruptura política en Venezuela que derroque al régimen de Nicolás Maduro.
Por eso, Donald Trump no podía acompañar a los países que denunciaron al régimen de Venezuela ante la Corte Penal Internacional y menos aún reconocerle jurisdicción a esa instancia. El tono y el tiempo de las acciones que emprenderán los EE. UU. contra el estado chavista no serán decididos por instancias diplomáticas, que, por su propia naturaleza y ambigüedad, siempre terminan haciendo concesiones al régimen.
La doctrina Trump frente a Venezuela parte del reconocimiento pragmático de los Estados Unidos al papel real de otras potencias en sus respectivas áreas de influencia, al tiempo que se reserva para sí el poder económico y militar de decidir lo que más le convenga en su propia área de influencia, donde justamente se halla Venezuela. China y Rusia tienen que atender asuntos más importantes en sus propias regiones, que ocuparse en sostener al fallido estado chavista como desearían los operadores civiles y militares del régimen. Y eso Trump lo sabe. @humbertotweets

domingo, 30 de septiembre de 2018

Subestimar al régimen de Maduro


El régimen de Maduro atraviesa uno de sus momentos más difíciles. El irreversible desplome del estado venezolano y la virtual disolución de la república hace la situación interna cada día más ingobernable. La autoridad y el poder militar no están al servicio de la sociedad sino para sostener únicamente al régimen chavista. El colapso de la economía ha enfrentado a los operadores y clientelas chavistas contra su propio gobierno. Y algo muy similar ocurre con los militares.
En esta situación de caos la única estrategia para el régimen es tratar de sobrevivir un día a la vez. Cada día en el poder es victoria, pero el deterioro de su capacidad para maniobrar en áreas sensibles de la política y la economía lo pone en una dinámica de estirar la arruga hasta que la piel reviente.
Estados Unidos y otra decena de países han ido aumentando la presión sobre jerarcas del régimen. Se trata de sanciones individuales contra operadores oficialistas acusados de narcotráfico, lavado de dólares y violaciones a los derechos humanos. Hasta ahora las medidas no han estado dirigidas en forma directa contra el régimen. Estados Unidos por ejemplo que asume la posición más beligerante no se decide por el embargo, aún le compra petróleo a Venezuela y no ha roto relaciones con la tiranía de Maduro.
Con abundantes factores internos y externos en contra los días del régimen podrían estar contados. Sin embargo así como internamente la falsa oposición política se equivocó en su diagnóstico y se embarcó en casi dos décadas de elecciones y negociaciones la comunidad internacional y los países no parecen entender la verdadera naturaleza de lo que están enfrentando.
La estrategia de los Estados Unidos por ejemplo apuesta a romper la unidad de la burocracia militar con su política de sanciones individuales. Las acciones diplomáticas en escenarios como la ONU, OEA, Corte Penal Internacional, Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, Consejo de Seguridad de la ONU, etc, etc. no parecen tener el sentido de urgencia que reclama la crisis humanitaria en Venezuela y tampoco parecen atacar la verdadera causa de la crisis. En ambos casos pareciera que se trabaja con la dudosa racionalidad de provocar un susto en bloques o facciones del régimen que lleve a su vez a un proceso de ruptura.
La misma tesis de la intervención militar internacional hoy luce empantanada y reducida a una amenaza para provocar ese susto y eventualmente una escisión, lo cual de ser así no podría más que catalogarse como una ingenuidad. La beligerancia mediática de los EEUU combinada con la agresividad retórica del Presidente de Colombia, dos de los aliados más firmes que tiene el pueblo venezolano, lleva a pensar que ambos gobiernos aun sacan sus cuentas sobre los costos y beneficios de una acción internacional mientras ejercitan una suerte de presión psicológica sobre el régimen de Maduro.
Mientras la comunidad internacional agota las formas diplomáticas para persuadir un cambio en el régimen de Maduro este sigue ganando tiempo. Mientras tanto millones de venezolanos pagan con su sangre los vaivenes de este macabro juego geopolítico.- @humbertotweets

jueves, 27 de septiembre de 2018

El último reinvento de la MUD/Frente Amplio


La irreversible crisis del estado chavista y el desmantelamiento de la República coinciden con la ausencia de una oposición política organizada para derrocar al régimen. Esta ausencia ha sido aprovechada hábilmente por los operadores de la falsa oposición, que se han presentado en los últimos diecinueve años como la supuesta alternativa democrática y electoral al chavismo, solo para quedar reducida a su mejor agente legitimador.
En otras palabras, no se podría explicar casi dos décadas de pesadilla chavista sin el colaboracionismo abierto y encubierto de una oposición víctima de sus propias debilidades y contradicciones.
El rechazo a las políticas electoreras de la MUD ha forzado a esta franquicia a reinventarse. En realidad, intenta sobrevivir mutando en la marca que se ha vendido como el Frente Amplio, el cual es en esencia la misma MUD, con idéntica estrategia e ideología, pero con otro nombre.
En este reciclaje de la MUD se agrupan toda suerte de operadores políticos camuflados como sociedad civil de sindicatos y gremios controlados precisamente por los partidos de la MUD. Hasta el llamado chavismo democrático e impenitente de Luisa Ortega Díaz y Miguel Rodríguez Torres tienen un espacio en esa “tizana”.
Esta franquicia de franquicias, la MUD/Frente Amplio, anunció hace unos días una “metodología” (¡Otra!) para hacer acuerdos nacionales y sectoriales en lo que ellos consideran doce áreas importantes. Aquí estamos frente a un nuevo intento de propagar ilusiones y falsas esperanzas con el único objetivo de recuperar parte de su perdido prestigio y credibilidad.
El documento en referencia tiene un insoportable tufo a programa de gobierno para una campaña electoral propio de la socialdemocracia. Anuncian comisiones de trabajo donde cualquiera, con criterio o sin él, con poder o sin él, podría acercarse a dejar “democráticamente” su opinión.  Allí abundan en forma hemorrágica palabras que por su abuso terminan siendo lugares comunes: acuerdo, gobernabilidad, políticas públicas, transición, etc., etc.
En la introducción del referido documento se admite que Venezuela está destruida. Muy bien, en eso estamos de acuerdo. Pero luego, sin previo aviso, saltan a un catálogo de tópicos sobre los que, según ellos, habría que llegar a acuerdos para una política de largo plazo. El documento de la MUD/Frente Amplio ni siquiera intenta resolver la cuestión fundamental que se plantea en el primer párrafo del documento: Venezuela está destruida, es una república sin instituciones y en vías de disolución. ¿No habría que resolver primero el asunto de reconstruir la república y su régimen político antes de ahogarse en una hemorragia de retórica y demagogia distribuida en mesas de trabajo? Sobre eso no dicen ni pio.
No menos grave es el hecho de que ese documento está montado sobre la premisa de la transición por la que tanto aboga la MUD. Esto no sería otra cosa que un proceso de cohabitación con estructuras del chavismo para cambiar unos funcionarios del gobierno por otros, dejando intactas las mafias políticas financieras y militares con poder para someter a los nuevos funcionarios y su lista de buenas intenciones.
La MUD/Frente Amplio siempre ha promovido la política de respetar celosamente la constitución chavista de 1999, desde donde ellos piensan que podrán recrear un estado paternalista pero más inclusivo; o sea una especie de chavismo sin Chávez, uno pero con rostro humano. Lo que no entienden es que al intentar convivir con esta constitución (o la que apruebe el régimen este año) y las mafias políticas, financieras y militares, están dejando la puerta abierta para que —por las grietas de los acuerdos nacionales, los consensos y el fundamentalismo democrático— el chavismo regrese nuevamente al poder. Y este es un tema crucial que se debe abordar en la víspera con los poderes fácticos, pero claro no en las comisiones de trabajo de la MUD/Frente Amplio.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Las ingenuidades de Iván Duque


Con el presidente de Colombia Iván Duque no sabemos si estamos frente a un político zamarro que, como buen estratega, oculta sus movimientos o por el contrario estamos frente a un político ingenuo dechado de buenas intenciones.
El Iván Duque zamarro podría ser aquel que ya está articulando fuerzas internas y externas para una inevitable intervención militar en Venezuela. Al tiempo que se prepara para actuar confunde a su adversario con una creíble retórica pacifista que niega la intervención. Sin embargo, el discurso del ex presidente Uribe ante el Senado de Colombia apoyando la intervención de Duque en Venezuela confirmaría que hay en desarrollo una política del estado colombiano a tal efecto.
El Iván Duque ingenuo sería aquel que contra toda la lógica contenida en El Príncipe de Maquiavelo efectivamente revela sin reservas sus planes e intenciones. Es aquel que espera agotar todas las instancias burocráticas internacionales para atender la crisis de Venezuela que por su impacto migratorio ya lo es también de Colombia. Entonces habría que darle todo crédito a las declaraciones de Duque rechazando una intervención militar en Venezuela auspiciada por Colombia.
Las últimas declaraciones de Iván Duque podrían significar una cosa u otra si no se toman en un contexto determinado. Pero es que Duque sin haber endosado el comunicado del llamado Grupo de Lima reacciona precisamente al mismo tenor que los embajadores condenando a Luis Almagro por sugerir que la opción militar seguía en la mesa como una salida para Venezuela.
En una entrevista realizada por Radio Caracol el presidente colombiano Iván Duque dijo: “Si una intervención militar se lleva a términos belicistas termina legitimando al dictador porque él siempre está buscando crear la figura del enemigo invasor para él aferrarse al poder".
Así Iván Duque se nos muestra como un político ingenuo y no zamarro cuando cree posible que una intervención militar no sea belicista. Duque es víctima de una concepción metafísica de la política que cree ciega y antihistóricamente que la paz se logra deseándola.
Luego dice Duque que dicha intervención (militar) “terminaría legitimando al dictador.” ¿Legitimando? ¿Entiende Iván Duque que el núcleo de la legitimidad es la aceptación y reconocimiento? ¿Quienes aceptarían al tirano luego de la intervención? ¿Los venezolanos? ¿La llamada comunidad internacional?
Además sugerir que el régimen de Maduro se aferraría al poder como resultado de esa intervención es admitir que hoy aun no lo está lo cual es una afirmación audaz desmentida por la realidad. Es todo lo contrario. A Maduro y su régimen hay que sacarlos del poder precisamente porque están aferrados a él y no lo entregaran de ninguna otra forma.
La lógica que usa Iván Duque para argumentar su rechazo a una intervención militar en Venezuela revelan una gran ingenuidad por parte del novel presidente. Cada día que Duque invierta en buscar salidas pacifistas serán aprovechadas por el régimen de Maduro para ganar tiempo y desbancar al gobierno colombiano.
Tarde o temprano Colombia se verá obligada por la fuerza de los hechos a intervenir militarmente en Venezuela a pesar de las ingenuidades pacifistas de Iván Duque. Todo dependerá de cuándo Duque despierte y se entere de la realidad. @humbertotweets

jueves, 20 de septiembre de 2018

Emic/Etic: Dos perspectivas del colapso de Venezuela


La crisis actual del estado venezolano, entendida como la carencia institucional para lograr sus fines, es el resultado del fracaso de un sistema político basado en una oligarquía de partidos (partidocracia hasta 1998) primero, y en una oligarquía de partido único (estado chavista a partir de 1999) después.
Esta crisis se caracteriza por el derrumbe de todas las instituciones de la sociedad venezolana. Aquí no estamos frente a un mero mal gobierno que no cumple sus planes y proyectos, y que puede ser sustituido democráticamente por otro. La total destrucción de la economía, la ausencia de poderes públicos independientes y operantes, la corrupción en todas las instancias del gobierno, las conexiones del estado venezolano con el narcotráfico y el terrorismo internacional, la incapacidad del estado para atender sus obligaciones internas y externas, y el control del poder político repartido entre mafias civiles y militares, configuran algo mucho más grave.
Sin embargo, el mismo fenómeno inédito del derrumbe de Venezuela como país y sus consecuencias genera diferentes respuestas para abordarlo. Para entenderlo ayudaría la distinción entre las perspectivas emic/etic usada por el lingüista Kenneth Lee Pike, siendo emic la perspectiva del agente o testigo de los hechos históricos, y etic la perspectiva del observador distante de los mismos.
Desde una perspectiva emic (del sujeto: los venezolanos), Venezuela es un caos donde no hay un estado que garantice la vida, la libertad, ni la justicia; razón por la cual cientos de miles siguen abandonando su territorio para refugiarse en otros países.
Desde una perspectiva etic (del observador: los otros países, considerados individualmente y no como parte de organismos como la ONU o la OEA), Venezuela no es un caos sino un estado controlado por mafias civiles y militares que se apoyan sistemáticamente en la represión, el narcotráfico y el terrorismo para mantenerse indefinidamente en el poder. Este estado mafioso y criminal sería la principal causa del masivo y abrupto desplazamiento de venezolanos a otros países y sus negativas consecuencias.
Ambas perspectivas de la misma crisis son diferentes, pero no necesariamente contradictorias. Para los venezolanos (emic) se trata de una lucha por recuperar la República y la libertad. Por su parte, para países como Estados Unidos y Colombia (etic) se trata de detener una amenaza inminente sobre su seguridad nacional.
De estas dos perspectivas del colapso de Venezuela se derivan diferentes maneras y grados de urgencia para abordarlo. En lo que sí coinciden las dos es en la ausencia de mecanismos internos, pacíficos e institucionales para resolverla.   @humbertotweets