- Materialismo filosófico
- Materialismo metodológico como materialismo operatorio
- Filosofía / Ciencia
- Ideas y Conceptos: Filosofía / Técnicas, Ciencias y Tecnologías
- Ideas y Conceptos: Claros y distintos / Oscuros y confusos / Paraideas y Paraconceptos
- Morfológico / Lisológico: Ideas y Conceptos
- Morfológico / Lisológico según el modo de los estados
- Estados morfológico y lisológico de un campo: planos ontológico y gnoseológico
- Morfológico / Lisológico según el modo de los procesos de transformación: lisado y conformado
- Lisado atomístico y holístico / Lisado ideológico: Liberalismo radical / Socialismo de Estado
- Concatenaciones circulares de las transformaciones lisado / conformado: Racionalidad abierta y cerrada
- Morfológico / Lisológico en el materialismo filosófico
- Modulaciones de Ideas y Conceptos: géneros modulantes
- Ideas o Conceptos directos (o rectos) y oblicuos
- Idea aureolares / Ideas Utópicas
- Metafísica / Hipóstasis / Sustantificación
- Filosofía como saber de “segundo grado”
- Filosofía administrada / Filosofía inadministrada
- Filosofía administrada por la Universidad / Filosofía administrada por los Institutos de Enseñanza Secundaria
- Filosofía (acepciones de)
- Filosofía “exenta” respecto del “presente”
- Filosofía (exenta) dogmática o escolástica
- Filosofía (exenta) histórica o etnológica
- Filosofía “implantada” o “inmersa” respecto del presente
- Filosofía inmersa y adjetiva
- Filosofía espontánea de los científicos
- Filosofía genitiva
- Filosofía inmersa y crítico-sistemática
- Filosofía en sentido lato / Filosofía en sentido estricto
- Verdadera filosofía / Filosofía verdadera
- Filosofías centradas / Filosofías no centradas (o sistemáticas)
- Historia filológica / Historia filosófica de la Filosofía
- Teología (nematología) / Ciencia / Filosofía de la Religión
- Idea funcional de Pensamiento: Pensamiento subjetivo / Pensamiento objetivo
- Pensamiento público / Saberes públicos / Filosofía en sentido estricto
- Acepciones del término “español” para determinar la Idea de Pensamiento (público) español
- Reclasificación de los idiomas según la Idea funcional de Pensamiento español
- Pensamiento español realmente existente en el marco histórico de la sociedad española
- Pensamiento español en el marco del proyecto teológico-político imperialista: latín y romance castellano
- Pensamiento español en el marco del Imperio hispánico: el español lengua universal
- Pensamiento español en el marco de la sociedad del presente: la España de las Autonomías
- Negación de la existencia del Pensamiento español: Leyenda negra / Metodología negra: Retraso histórico / Izquierda negra
- Pensamiento Alicia como racionalidad simplista y abierta / Pensamiento Utópico
- Pensamiento Alicia como el pensamiento (simplista y sonriente) del krausismo
- Pensamiento Alicia en las Ciencias Naturales, Sociales y Culturales
- Pensamiento Alicia como pensamiento de mala fe
Notas para un análisis de coyuntura ________________________________________Por. Humberto González Briceño
jueves, 4 de octubre de 2018
Manual de materialismo filosófico. I. Cuestiones preambulares
Diccionario filosófico de Pelayo García Sierra: Manual de materialismo filosófico (enlaces)
El presente Diccionario recoge, de un modo compacto, global y unitario, el conjunto de Ideas que constituyen lo que, desde hace décadas, se conoce como Materialismo filosófico (una modulación que no debe ser confundida con el Materialismo dialéctico del Diamat). Por tal entendemos, en efecto, el sistema filosófico que Gustavo Bueno (1924-2016) fue desarrollando de forma sistemática, sobre todo a partir de la publicación, en 1972, de Ensayos materialistas.
Índice general del Diccionario filosófico
- Prólogo, por Gustavo Bueno
Al lector, por Pelayo García Sierra
Índice alfabético
Índice sistemático
Abreviaturas-
I. Cuestiones preambulares -
II. Ontología - §1. Materialismo ontológico
- §2. Dialéctica
- §3. Finalidad
- §4. Causalidad
- §5. Existencia, Posibilidad, Necesidad
- §6. Apariencia y Verdad
- §7. Filosofía de la Televisión: Apariencia y Verdad
-
III. Gnoseología (Teoría de la ciencia) - §1. Doctrina de las categorías
- §2. Teoría filosófica (gnoseológica) de la ciencia
-
IV. Antropología y Filosofía de la Historia - §1. Antropología
- 1. Cuestiones proemiales
- 2. Individuo y Persona
- 3. Libertad
- 4. Sentido de la vida y religación
- 5. Filosofía de la religión
- 6. Fetichismo, Magia y Religión
- 7. Agnosticismo
- 8. Filosofía de la cultura
- §2. Filosofía de la Historia
-
V. Etica y moral - §1. Etica y moral
- §2. Derechos humanos
- §3. Muerte, fallecimiento, eutanasia
- §4. Bioética
- §5. Tolerancia
-
VI. Filosofía política - §1. Parte ontológica
- §2. Estado de derecho
- §3. Democracia
-
VII. Estética y Filosofía del arte - §1. Estética
- §2. Filosofía del arte
- Sobre esta segunda ediciónLa versión digital inicial del Diccionario filosófico, manual de materialismo filosófico, quedó dispuesta libremente en internet durante el mes de noviembre de 1999 (en total 675 páginas html que ocupaban 5 Mb). A principios de 2001, con fecha de edición del año 2000, apareció la edición vegetal del Diccionario filosófico, versión corregida y aumentada (un volumen de 742 páginas). La primera edición del Diccionario filosófico fue revisada por Gustavo Bueno, quien también le puso un “Prólogo” (firmado en Niembro en agosto de 1998).La primera edición digital de 1999 fue rediseñada dos veces, sin afectar al contenido: en diciembre de 2006 (para adoptar la norma XHTML 1.0) y en junio de 2015 (para ajustar sus páginas a HTML5, CSS3, etiquetas semánticas y diseño adaptable). Hasta esta segunda edición el Diccionario ha ignorado, por tanto, los fecundos desarrollos que la obra de Bueno y el materialismo filosófico conocieron desde el año 2000.El autor comenzó en 2017 a preparar la segunda edición de esta obra, para actualizarla incorporando toda la producción filosófica realizada por Gustavo Bueno entre 2000 y 2016. Como obviamente esta segunda edición ya no puede ser revisada por Bueno, el Diccionario filosófico se ha dotado de un Consejo asesor (formado, por orden de edad, por Tomás García López, Gustavo Bueno Sánchez, Marcelino Suárez Ardura, Luis Carlos Martín Jiménez y Carlos Madrid Casado), que colabora con el autor en la mejor continuación de la obra.La versión 1 de esta segunda edición ha quedado publicada el día 20 de enero de 2018. Se han revisado todas las páginas, incorporado las ampliaciones que la versión vegetal de 2000 tenía sobre la digital de 1999, corregido erratas, y añadido treinta nuevas entradas.La versión 2 queda publicada el día 2 de abril de 2018. Se ha revisado el conjunto de la obra y añadido treinta y siete nuevas entradas (§6. Apariencia y Verdad, §7. Filosofía de la Televisión, “Pensamiento Alicia”, &c.)
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miércoles, 3 de octubre de 2018
La doctrina Trump frente a Venezuela
Lo primero que se debe entender es que
Donald Trump es el presidente solo de los Estados Unidos de Norteamérica. No es
el presidente del mundo y tampoco lo es de Venezuela. Esto significa, por
supuesto, que Trump tiene que hacer y hará lo que sea necesario para defender
los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y no de otros.
Hasta la administración de Barack
Obama, en los Estados Unidos se había impuesto una política de que este país
fuese una especie de gendarme mundial con el pretexto de atender sus
necesidades geopolíticas. Esto llevó a los Estados Unidos a inmiscuirse directa
e indirectamente en varios conflictos en
diferentes partes del planeta, aduciendo que defendía no solo sus intereses,
sino también los de sus aliados.
Con Donald Trump llega a la Casa
Blanca una visión más pragmática de la geopolítica norteamericana que, si bien atiende a sus
intereses, no lo hace de una forma indiscriminada e ineficiente. Con Trump, los
Estados Unidos se ha replanteado su papel en el Medio Oriente y en Europa, al
punto de reconsiderar su participación en el pacto militar de la OTAN para
desmayo de gobiernos europeos muy acostumbrados a los subsidios de los
norteamericanos.
Con este pragmatismo, Trump parece
estar dispuesto a defender el papel hegemónico de los Estados Unidos como
Imperio en su área natural de influencia hemisférica en América, al tiempo que
reconoce otras potencias e imperios en formación con sus respectivas áreas de
influencia tales como China y Rusia.
Geopolíticamente, Venezuela siempre
ha estado en el área de influencia directa de los Estados Unidos. El papel
activo e instrumental del estado chavista venezolano en el patrocinio del
narcolavado y el terrorismo pone a Venezuela a encabezar la lista de
prioridades en la agenda norteamericana. No se trata simplemente de la
caricaturesca retórica antiimperialista de Nicolás Maduro y sus operadores,
sino del papel del estado venezolano en actividades criminales que afectan en
forma directa los intereses de los Estados Unidos.
Por esta razón, y no por otras, los
Estados Unidos tienen que considerar ser parte de una alianza, o liderarla,
para la intervención militar internacional en Venezuela. Un beneficio colateral
importante de esa acción, sin duda, sería el desencadenamiento de un proceso de ruptura política en Venezuela que
derroque al régimen de Nicolás Maduro.
Por eso, Donald Trump no podía
acompañar a los países que denunciaron al régimen de Venezuela ante la Corte
Penal Internacional y menos aún reconocerle jurisdicción a esa instancia. El
tono y el tiempo de las acciones que emprenderán los EE. UU. contra el estado
chavista no serán decididos por instancias diplomáticas, que, por su propia
naturaleza y ambigüedad, siempre terminan haciendo concesiones al régimen.
La doctrina Trump frente a Venezuela
parte del reconocimiento pragmático de los Estados Unidos al papel real de otras
potencias en sus respectivas áreas de influencia, al tiempo que se reserva para
sí el poder económico y militar de decidir lo que más le convenga en su propia
área de influencia, donde justamente se halla Venezuela. China y Rusia tienen
que atender asuntos más importantes en sus propias regiones, que ocuparse en
sostener al fallido estado chavista como desearían los operadores civiles y
militares del régimen. Y eso Trump lo sabe. @humbertotweets
domingo, 30 de septiembre de 2018
Subestimar al régimen de Maduro
El
régimen de Maduro atraviesa uno de sus momentos más difíciles. El irreversible
desplome del estado venezolano y la virtual disolución de la república hace la
situación interna cada día más ingobernable. La autoridad y el poder militar no
están al servicio de la sociedad sino para sostener únicamente al régimen
chavista. El colapso de la economía ha enfrentado a los operadores y clientelas
chavistas contra su propio gobierno. Y algo muy similar ocurre con los
militares.
En
esta situación de caos la única estrategia para el régimen es tratar de
sobrevivir un día a la vez. Cada día en el poder es victoria, pero el deterioro
de su capacidad para maniobrar en áreas sensibles de la política y la economía
lo pone en una dinámica de estirar la arruga hasta que la piel reviente.
Estados
Unidos y otra decena de países han ido aumentando la presión sobre jerarcas del
régimen. Se trata de sanciones individuales contra operadores oficialistas
acusados de narcotráfico, lavado de dólares y violaciones a los derechos humanos.
Hasta ahora las medidas no han estado dirigidas en forma directa contra el
régimen. Estados Unidos por ejemplo que asume la posición más beligerante no se
decide por el embargo, aún le compra petróleo a Venezuela y no ha roto
relaciones con la tiranía de Maduro.
Con
abundantes factores internos y externos en contra los días del régimen podrían
estar contados. Sin embargo así como internamente la falsa oposición política
se equivocó en su diagnóstico y se embarcó en casi dos décadas de elecciones y
negociaciones la comunidad internacional y los países no parecen entender la
verdadera naturaleza de lo que están enfrentando.
La
estrategia de los Estados Unidos por ejemplo apuesta a romper la unidad de la
burocracia militar con su política de sanciones individuales. Las acciones
diplomáticas en escenarios como la ONU, OEA, Corte Penal Internacional, Consejo
de los Derechos Humanos de la ONU, Consejo de Seguridad de la ONU, etc, etc. no
parecen tener el sentido de urgencia que reclama la crisis humanitaria en
Venezuela y tampoco parecen atacar la verdadera causa de la crisis. En ambos
casos pareciera que se trabaja con la dudosa racionalidad de provocar un susto
en bloques o facciones del régimen que lleve a su vez a un proceso de ruptura.
La
misma tesis de la intervención militar internacional hoy luce empantanada y
reducida a una amenaza para provocar ese susto y eventualmente una escisión, lo
cual de ser así no podría más que catalogarse como una ingenuidad. La
beligerancia mediática de los EEUU combinada con la agresividad retórica del
Presidente de Colombia, dos de los aliados más firmes que tiene el pueblo
venezolano, lleva a pensar que ambos gobiernos aun sacan sus cuentas sobre los
costos y beneficios de una acción internacional mientras ejercitan una suerte
de presión psicológica sobre el régimen de Maduro.
Mientras
la comunidad internacional agota las formas diplomáticas para persuadir un
cambio en el régimen de Maduro este sigue ganando tiempo. Mientras tanto
millones de venezolanos pagan con su sangre los vaivenes de este macabro juego
geopolítico.- @humbertotweets
jueves, 27 de septiembre de 2018
El último reinvento de la MUD/Frente Amplio
La irreversible crisis del estado
chavista y el desmantelamiento de la República coinciden con la ausencia de una
oposición política organizada para derrocar al régimen. Esta ausencia ha sido
aprovechada hábilmente por los operadores de la falsa oposición, que se han
presentado en los últimos diecinueve años como la supuesta alternativa
democrática y electoral al chavismo, solo para quedar reducida a su mejor
agente legitimador.
En otras palabras, no se podría
explicar casi dos décadas de pesadilla chavista sin el colaboracionismo abierto
y encubierto de una oposición víctima de sus propias debilidades y
contradicciones.
El rechazo a las políticas
electoreras de la MUD ha forzado a esta franquicia a reinventarse. En realidad,
intenta sobrevivir mutando en la marca que se ha vendido como el Frente Amplio,
el cual es en esencia la misma MUD, con idéntica estrategia e ideología, pero
con otro nombre.
En este reciclaje de la MUD se
agrupan toda suerte de operadores políticos camuflados como sociedad civil de
sindicatos y gremios controlados precisamente por los partidos de la MUD. Hasta
el llamado chavismo democrático e impenitente de Luisa Ortega Díaz y Miguel
Rodríguez Torres tienen un espacio en esa “tizana”.
Esta franquicia de franquicias, la
MUD/Frente Amplio, anunció hace unos días una “metodología” (¡Otra!) para hacer
acuerdos nacionales y sectoriales en lo que ellos consideran doce áreas
importantes. Aquí estamos frente a un nuevo intento de propagar ilusiones y
falsas esperanzas con el único objetivo de recuperar parte de su perdido
prestigio y credibilidad.
El documento en referencia tiene un
insoportable tufo a programa de gobierno para una campaña electoral propio de
la socialdemocracia. Anuncian comisiones de trabajo donde cualquiera, con
criterio o sin él, con poder o sin él, podría acercarse a dejar
“democráticamente” su opinión. Allí
abundan en forma hemorrágica palabras que por su abuso terminan siendo lugares
comunes: acuerdo, gobernabilidad, políticas públicas, transición, etc., etc.
En la introducción del referido documento
se admite que Venezuela está destruida. Muy bien, en eso estamos de acuerdo.
Pero luego, sin previo aviso, saltan a un catálogo de tópicos sobre los que,
según ellos, habría que llegar a acuerdos para una política de largo plazo. El
documento de la MUD/Frente Amplio ni siquiera intenta resolver la cuestión
fundamental que se plantea en el primer párrafo del documento: Venezuela está
destruida, es una república sin instituciones y en vías de disolución. ¿No
habría que resolver primero el asunto de reconstruir la república y su régimen
político antes de ahogarse en una hemorragia de retórica y demagogia
distribuida en mesas de trabajo? Sobre eso no dicen ni pio.
No menos grave es el hecho de que
ese documento está montado sobre la premisa de la transición por la que tanto
aboga la MUD. Esto no sería otra cosa que un proceso de cohabitación con estructuras
del chavismo para cambiar unos funcionarios del gobierno por otros, dejando
intactas las mafias políticas financieras y militares con poder para someter a
los nuevos funcionarios y su lista de buenas intenciones.
La MUD/Frente Amplio siempre ha
promovido la política de respetar celosamente la constitución chavista de 1999,
desde donde ellos piensan que podrán recrear un estado paternalista pero más
inclusivo; o sea una especie de chavismo sin Chávez, uno pero con rostro
humano. Lo que no entienden es que al intentar convivir con esta constitución
(o la que apruebe el régimen este año) y las mafias políticas, financieras y
militares, están dejando la puerta abierta para que —por las grietas de los
acuerdos nacionales, los consensos y el fundamentalismo democrático— el
chavismo regrese nuevamente al poder. Y este es un tema crucial que se debe
abordar en la víspera con los poderes fácticos, pero claro no en las comisiones
de trabajo de la MUD/Frente Amplio.
domingo, 23 de septiembre de 2018
Las ingenuidades de Iván Duque
Con
el presidente de Colombia Iván Duque no sabemos si estamos frente a un político
zamarro que, como buen estratega, oculta sus movimientos o por el contrario
estamos frente a un político ingenuo dechado de buenas intenciones.
El
Iván Duque zamarro podría ser aquel que ya está articulando fuerzas internas y
externas para una inevitable intervención militar en Venezuela. Al tiempo que
se prepara para actuar confunde a su adversario con una creíble retórica
pacifista que niega la intervención. Sin embargo, el discurso del ex presidente
Uribe ante el Senado de Colombia apoyando la intervención de Duque en Venezuela
confirmaría que hay en desarrollo una política del estado colombiano a tal
efecto.
El
Iván Duque ingenuo sería aquel que contra toda la lógica contenida en El
Príncipe de Maquiavelo efectivamente revela sin reservas sus planes e
intenciones. Es aquel que espera agotar todas las instancias burocráticas
internacionales para atender la crisis de Venezuela que por su impacto
migratorio ya lo es también de Colombia. Entonces habría que darle todo crédito
a las declaraciones de Duque rechazando una intervención militar en Venezuela
auspiciada por Colombia.
Las
últimas declaraciones de Iván Duque podrían significar una cosa u otra si no se
toman en un contexto determinado. Pero es que Duque sin haber endosado el
comunicado del llamado Grupo de Lima reacciona precisamente al mismo tenor que
los embajadores condenando a Luis Almagro por sugerir que la opción militar
seguía en la mesa como una salida para Venezuela.
En
una entrevista realizada por Radio Caracol el presidente colombiano Iván Duque
dijo: “Si una intervención militar se lleva a términos belicistas termina
legitimando al dictador porque él siempre está buscando crear la figura del
enemigo invasor para él aferrarse al poder".
Así
Iván Duque se nos muestra como un político ingenuo y no zamarro cuando cree
posible que una intervención militar no sea belicista. Duque es víctima de una
concepción metafísica de la política que cree ciega y antihistóricamente que la
paz se logra deseándola.
Luego
dice Duque que dicha intervención (militar) “terminaría legitimando al
dictador.” ¿Legitimando? ¿Entiende Iván Duque que el núcleo de la legitimidad
es la aceptación y reconocimiento? ¿Quienes aceptarían al tirano luego de la intervención?
¿Los venezolanos? ¿La llamada comunidad internacional?
Además
sugerir que el régimen de Maduro se aferraría al poder como resultado de esa
intervención es admitir que hoy aun no lo está lo cual es una afirmación audaz
desmentida por la realidad. Es todo lo contrario. A Maduro y su régimen hay que
sacarlos del poder precisamente porque están aferrados a él y no lo entregaran
de ninguna otra forma.
La
lógica que usa Iván Duque para argumentar su rechazo a una intervención militar
en Venezuela revelan una gran ingenuidad por parte del novel presidente. Cada día
que Duque invierta en buscar salidas pacifistas serán aprovechadas por el
régimen de Maduro para ganar tiempo y desbancar al gobierno colombiano.
Tarde
o temprano Colombia se verá obligada por la fuerza de los hechos a intervenir
militarmente en Venezuela a pesar de las ingenuidades pacifistas de Iván Duque.
Todo dependerá de cuándo Duque despierte y se entere de la realidad. @humbertotweets
jueves, 20 de septiembre de 2018
Emic/Etic: Dos perspectivas del colapso de Venezuela
La crisis actual del estado
venezolano, entendida como la carencia institucional para lograr sus fines, es
el resultado del fracaso de un sistema político basado en una oligarquía de
partidos (partidocracia hasta 1998) primero, y en una oligarquía de partido
único (estado chavista a partir de 1999) después.
Esta crisis se caracteriza por el
derrumbe de todas las instituciones de la sociedad venezolana. Aquí no estamos
frente a un mero mal gobierno que no cumple sus planes y proyectos, y que puede
ser sustituido democráticamente por otro. La total destrucción de la economía,
la ausencia de poderes públicos independientes y operantes, la corrupción en
todas las instancias del gobierno, las conexiones del estado venezolano con el
narcotráfico y el terrorismo internacional, la incapacidad del estado para
atender sus obligaciones internas y externas, y el control del poder político
repartido entre mafias civiles y militares, configuran algo mucho más grave.
Sin embargo, el mismo fenómeno
inédito del derrumbe de Venezuela como país y sus consecuencias genera
diferentes respuestas para abordarlo. Para entenderlo ayudaría la distinción
entre las perspectivas emic/etic
usada por el lingüista Kenneth Lee Pike, siendo emic la perspectiva del agente o testigo de los hechos históricos,
y etic la perspectiva del observador
distante de los mismos.
Desde una perspectiva emic (del sujeto: los venezolanos),
Venezuela es un caos donde no hay un estado que garantice la vida, la libertad,
ni la justicia; razón por la cual cientos de miles siguen abandonando su
territorio para refugiarse en otros países.
Desde una perspectiva etic (del observador: los otros países,
considerados individualmente y no como parte de organismos como la ONU o la
OEA), Venezuela no es un caos sino un estado controlado por mafias civiles y
militares que se apoyan sistemáticamente en la represión, el narcotráfico y el
terrorismo para mantenerse indefinidamente en el poder. Este estado mafioso y
criminal sería la principal causa del masivo y abrupto desplazamiento de
venezolanos a otros países y sus negativas consecuencias.
Ambas perspectivas de la misma
crisis son diferentes, pero no necesariamente contradictorias. Para los
venezolanos (emic) se trata de una
lucha por recuperar la República y la libertad. Por su parte, para países como
Estados Unidos y Colombia (etic) se
trata de detener una amenaza inminente sobre su seguridad nacional.
De estas dos perspectivas del
colapso de Venezuela se derivan diferentes maneras y grados de urgencia para
abordarlo. En lo que sí coinciden las dos es en la ausencia de mecanismos
internos, pacíficos e institucionales para resolverla. @humbertotweets
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