Nuevamente la oposición venezolana tiene que enfrentar a su peor némesis. No es precisamente el chavismo el enemigo formidable de la oposición venezolana sino su propia falta de claridad para entender la coyuntura y la ausencia de sentido estratégico para construir una visión de largo plazo.
Como
lo argumentamos la semana pasada en las páginas de La Razón, la oposición venezolana les debe a los venezolanos un
debate y un balance sobre las estrategias fracasadas en estos 26 años,
principalmente la debacle y la bancarrota de la vía electoral.
Sin
ese debate la oposición siempre estará condenada a repetir los mismos errores
del pasado, cada vez con mayor intensidad.
Esta
vez el régimen chavista ha convocado a otro de sus acostumbrados fraudes
electorales para abril o mayo de este año. Sin haber realizado un necesario
balance sobre su participación y logros en las elecciones del pasado 28 de
julio la oposición agrupada en la MUD ya habla de participar en el convite
electoral.
Hay
quienes proponen en el seno de la MUD presentarle al chavismo unas peticiones
para condicionar su participación en esta nueva mascarada electoral. Según se
ha informado la intención de este sector es que sabiendo de antemano que el
chavismo no aceptará ninguna condición esto justifique llamar a no votar.
Sin embargo, la mayoría de los factores de la
MUD son pensionados por sus propias clientelas que a lo largo de toda Venezuela
claman participar en esas elecciones donde el régimen repartirá cargos de
alcaldes, concejales y diputados. El argumento es la pérfida falacia de siempre
que intenta enmascarar el colaboracionismo con el chavismo como una supuesta
lucha por “preservar espacios democráticos”.
En una
Venezuela depauperada en todos los aspectos lo único que estos operadores políticos
quieren preservar son los privilegios y cambures derivados de su asociación con
el régimen chavista para procurarse un nivel de vida que le es negado a la
inmensa mayoría de los venezolanos.
Una vez más la
oposición venezolana tiene que enfrentarse a sus propias miserias. La obsesión
con la vía electoral le ha cerrado a la MUD completamente el entendimiento y la
comprensión de una estrategia de lucha a largo plazo para seguir siempre en
modo reactivo frente a las arremetidas del chavismo.
Participar en
las elecciones del 28 de julio fue tan solo un error político más en una larga
cadena de errores cometidos por la oposición venezolana esta vez liderada por
María Corina Machado. El llamado a votar el 28J se hizo sobre la promesa de que
el triunfo de la oposición sería reconocido por el régimen chavista y
conduciría a una transición.
El fracaso
estrepitoso de esta estrategia y el robo descarado de las elecciones por parte
del chavismo ha arrastrado a esa oposición a esconderse y justificarse con el
argumento de una victoria moral sobre el régimen chavista.
Es inútil esa
supuesta victoria moral porque tampoco es cierto que el 28 de julio fue la
primera vez que la oposición logró demostrar su triunfo y el fraude electoral
del chavismo. Quizás ahora convenga
decir eso para justificar la errática conducción de María Corina Machado, pero
el propio Leopoldo López admitió hace unos pocos días que las elecciones del
2013 las había ganado Henrique Capriles Radonski y que la MUD tuvo todas las
actas para demostrarlo. Y decirlo al mundo no ayudó mucho.
En el régimen
chavista de poco o nada sirve obtener la mayoría de los votos y recolectar las
actas que así lo demuestren. Esta es una historia harto conocida por todos los
venezolanos, pero aun así la oposición insiste en hacerse parte del circo
electoral del chavismo. Es posible que unos lo hagan por ignorancia o
confusión, pero para otros ya eso es un inveterado e incorregible mal hábito.- @humbertotweets
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